La pantalla seguía mostrando el mismo nombre.
**DANIEL ROJAS.**
Una y otra vez.
Como si el sistema no pudiera aceptar que cuatro personas distintas compartieran la misma identidad.
O como si quisiera obligarlos a enfrentarse.
La frase cambió.
**IDENTIFIQUE AL ORIGINAL.**
Después apareció una cuenta regresiva.
**10:00**
**09:59**
**09:58**
---
—Esto es una prueba —dijo Lucía.
Pero su voz no tenía seguridad.
Daniel la miró.
—No.
Todos voltearon hacia él.
—Es una ejecución.
Elena frunció el ceño.
—¿Cómo lo sabes?
Daniel observó las paredes.
Ahora recordaba más.
Mucho más.
—Porque esto no fue creado para encontrar al original.
Señaló la pantalla.
—Fue creado para que uno de nosotros elimine a los demás.
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El primer Daniel sonrió.
—Por fin entiendes.
Daniel lo miró con desprecio.
—Tú construiste este lugar.
—No.
Negó lentamente.
—Lo construiste tú.
El silencio regresó.
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El nuevo Daniel, el que había salido de la puerta, caminó hacia la pantalla.
—No importa quién lo creó.
Miró el contador.
—Si no hacemos algo, el sistema decidirá por nosotros.
Una vibración recorrió el laboratorio.
Las paredes comenzaron a abrirse.
Detrás aparecieron cuatro habitaciones.
Cada una con una puerta de cristal.
Encima de cada puerta apareció un nombre.
**DANIEL ROJAS.**
**DANIEL ROJAS.**
**DANIEL ROJAS.**
**DANIEL ROJAS.**
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Elena miró las habitaciones.
—¿Qué son?
Daniel respondió sin apartar la vista.
—Recuerdos.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Cómo lo sabes?
Él tocó la pared.
Una imagen apareció.
—Porque ya estuve aquí.
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La primera habitación se iluminó.
Dentro estaba el laboratorio original.
El Daniel más joven caminaba desesperado.
Buscando a Elena.
La segunda mostró a Daniel construyendo las primeras copias.
La tercera mostró a Daniel encerrando al primer intento.
La cuarta estaba vacía.
Completamente oscura.
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—¿Por qué esa no muestra nada? —preguntó Elena.
Daniel se acercó.
Sintió miedo.
Un miedo diferente.
Porque esa habitación no estaba vacía.
Estaba esperando.
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La puerta de cristal se abrió.
Una voz salió del interior.
—Porque ese recuerdo todavía no ocurrió.
Todos se quedaron inmóviles.
Daniel dio un paso atrás.
—No puede ser.
La voz continuó.
—Todavía no elegiste.
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El contador bajó.
**07:21**
**07:20**
El primer Daniel observó a los demás.
—Uno de nosotros es el original.
Señaló las habitaciones.
—Pero solo el original puede recordar el futuro.
Daniel sintió un escalofrío.
—Eso no tiene sentido.
El primer Daniel sonrió.
—En este lugar, el tiempo nunca fue una línea.
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Elena se acercó a Daniel.
—¿Qué recuerdas?
Él la miró.
Y por primera vez dudó.
Porque había algo que no quería decir.
Algo que había visto en su memoria.
—Recuerdo morir.
Silencio.
—Pero no una vez.
Pausa.
—Miles.
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Lucía retrocedió.
—¿Miles de veces?
Daniel asintió.
—Cada intento.
Cada versión.
Cada vida.
Todas terminaban igual.
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El nuevo Daniel miró hacia la puerta oscura.
—Excepto una.
Daniel lo observó.
—¿Cuál?
El hombre señaló la habitación vacía.
—La que todavía no hemos vivido.
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El contador llegó a:
**05:00**
La voz del sistema habló: