El Umbral Del Olvido

Las Otras Puertas

El autobús permanecía detenido bajo la lluvia.

Pero esta vez nadie gritaba.

Nadie intentaba escapar.

Por primera vez desde que todo comenzó, los pasajeros estaban despiertos y completos.

O al menos eso creían.

Daniel seguía mirando el asiento vacío del conductor.

La nota descansaba sobre la tela gastada.

**"La primera puerta está cerrada. Pero todavía quedan otras."**

Su propia letra.

Su propia advertencia.

Y aun así, no recordaba haberla escrito.

---

—¿Qué significa eso? —preguntó Héctor.

Daniel tomó la nota.

—Que esto no terminó.

Lucía observó las ventanas.

Afuera no estaba el bosque.

No estaba la ciudad de recuerdos.

Solo una carretera oscura.

Una carretera que parecía extenderse infinitamente.

—Pensé que habíamos salido.

Daniel miró sus manos.

—Yo también.

---

Ernesto estaba sentado en silencio.

Daniel se acercó.

—¿Estás bien?

El hombre levantó la mirada.

Durante unos segundos pareció no reconocerlo.

Luego respondió:

—Recuerdo haber muerto.

El autobús quedó en silencio.

—Pero también recuerdo haber sobrevivido.

Daniel entendió.

Todos tenían algo roto.

Una mezcla de recuerdos verdaderos y falsos.

Una vida con grietas.

---

Marta abrazaba la chaqueta de Samuel.

Ya no lloraba.

Pero tampoco la soltaba.

—¿Él existió? —preguntó.

Daniel no tuvo una respuesta fácil.

Después de todo lo que había visto, ya no podía definir la existencia con una sola palabra.

—Creo que sí.

Marta cerró los ojos.

—Entonces eso me basta.

---

Un sonido llegó desde la parte trasera del autobús.

Un golpe.

Todos se giraron.

Otro golpe.

Más fuerte.

Héctor levantó su arma.

—No puede ser.

Daniel caminó lentamente hacia el fondo.

—Sí puede.

Abrió la última puerta del autobús.

Detrás no había asientos.

Había un pasillo.

Un pasillo imposible.

Largo.

Oscuro.

Con varias puertas a los lados.

---

Lucía se acercó.

—¿Cuántas hay?

Daniel miró las puertas.

Cada una tenía una palabra escrita.

**CULPA.**

**MIEDO.**

**PERDÓN.**

**MEMORIA.**

**ELECCIÓN.**

Cinco puertas.

Cinco caminos.

---

La voz de la sombra volvió a escucharse.

Pero esta vez sonaba diferente.

Más débil.

—Una puerta cerrada no destruye el lugar al que lleva.

Daniel apretó los dientes.

—¿Qué quieres?

La respuesta llegó:

—Que termines lo que empezaste.

---

La primera puerta comenzó a abrirse.

La de **CULPA**.

Del otro lado llegó un sonido.

Un llanto.

Daniel sintió que conocía esa voz.

—No...

Elena apareció en su mente.

Pero esta vez no como un recuerdo.

Como una llamada.

—Daniel.

Él cerró los ojos.

—No.

La voz continuó:

—Todavía no me has perdonado.

---

La segunda puerta tembló.

**MIEDO.**

Desde dentro llegó una respiración.

La misma presencia que había estado detrás de todo.

La misma que había creado las versiones.

---

La tercera puerta comenzó a iluminarse.

**PERDÓN.**

Nadie habló.

Porque esa era la puerta que más miedo daba.

No por lo que pudiera haber dentro.

Sino por lo que podían encontrar en ellos mismos.

---

Daniel miró a los pasajeros.

—No tienen que seguir conmigo.

Héctor soltó una risa amarga.

—Después de todo lo que pasó, ¿crees que vamos a dejarte entrar solo?

Lucía negó.

—Además, alguien tiene que asegurarse de que no vuelvas a abrir otra puerta.

Por primera vez en mucho tiempo, Daniel sonrió.

Una sonrisa pequeña.



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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