El Umbral Del Olvido

El Primer Testigo

El mensaje seguía en la pantalla.

**GRACIAS POR ABRIR LA PUERTA.**

Debajo, una firma imposible:

**EL OBSERVADOR.**

Daniel miró el teléfono hasta que la pantalla se apagó.

Pero la sensación permaneció.

No era miedo.

Era algo peor.

La certeza de que alguien había estado mirando.

Desde el principio.

---

—¿Quién es el Observador? —preguntó Héctor.

Daniel no respondió.

Porque por primera vez no tenía ni siquiera una teoría.

Durante todo el camino había encontrado versiones de sí mismo.

Recuerdos.

Errores.

Decisiones.

Pero nunca había encontrado a alguien que estuviera fuera de todo aquello.

Alguien que no hubiera sufrido las consecuencias.

Alguien que solo hubiera observado.

---

Lucía revisó los archivos recuperados.

Cada documento revelaba algo nuevo.

Fechas.

Nombres.

Experimentos.

Pero todos tenían algo en común.

Una frase repetida:

**OBSERVACIÓN DE LA VARIABLE HUMANA.**

---

—No éramos el experimento —dijo Lucía.

Daniel la miró.

—¿Qué quieres decir?

Ella señaló los archivos.

—Todo este tiempo pensamos que intentaban crear algo.

Pausa.

—Pero quizá solo estaban estudiando algo que ya existía.

---

Daniel recordó la primera vez que escuchó la voz detrás de la puerta.

No había pedido poder.

No había pedido vida.

Había hecho una pregunta.

Una pregunta sobre el dolor.

Sobre la pérdida.

Sobre los humanos.

---

—La puerta no fue creada para traer algo de vuelta.

Lucía asintió.

—Fue creada para mirar.

---

El grupo llegó al antiguo centro de investigación.

Pero algo había cambiado.

La entrada estaba abierta.

No había guardias.

No había señales de abandono.

Parecía que alguien los estaba esperando.

---

En el interior encontraron una sala que Daniel nunca había visto.

No pertenecía al laboratorio de Vega.

Era más antigua.

Las paredes estaban cubiertas de pantallas.

Miles.

Cada una mostraba una vida diferente.

Personas caminando.

Personas muriendo.

Personas tomando decisiones.

---

Daniel se acercó a una pantalla.

Y se quedó inmóvil.

Era él.

Pero no el Daniel que conocía.

Era otro.

Uno que nunca había abierto la puerta.

Uno que había vivido una vida normal.

---

Otra pantalla.

Daniel con Elena.

Otra.

Daniel con Samuel.

Otra.

Daniel solo.

Miles de versiones.

Miles de caminos.

---

—Nos estaban observando.

La voz salió de los altavoces.

Todos se giraron.

Era una voz tranquila.

Sin emoción.

Sin amenaza.

—Durante mucho tiempo.

---

Una figura apareció en una pantalla central.

No tenía rostro.

No porque estuviera oculto.

Sino porque cambiaba constantemente.

Cada segundo era alguien distinto.

---

—¿Eres el Observador?

preguntó Daniel.

La figura respondió:

—Ese es el nombre que ustedes me dieron.

—¿Qué eres?

La respuesta tardó.

—El resultado.

---

Daniel frunció el ceño.

—¿Resultado de qué?

La figura mostró imágenes.

La puerta.

Los experimentos.

Las versiones.

—De millones de decisiones humanas.

Pausa.

—De cada intento de cambiar lo inevitable.

---

Héctor dio un paso adelante.

—¿Entonces tú hiciste esto?

La figura negó.

—No.

Miró a Daniel.

—Él lo hizo.

---

Todas las pantallas cambiaron al mismo tiempo.

Todas mostraron a Daniel.

Todas las versiones.

Todas las vidas.



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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