El Umbral Del Olvido

El Primer Daniel

La habitación blanca permanecía en silencio.

En el centro, detrás del cristal, estaba él.

Daniel.

Pero no el Daniel que había sufrido.

No el Daniel que había perdido a Samuel.

No el Daniel que había buscado a Elena durante años.

Era un hombre tranquilo.

Sin heridas visibles.

Sin culpa en los ojos.

Como si hubiera vivido una vida completamente distinta.

---

—¿Quién eres? —preguntó Daniel.

El hombre de la habitación sonrió.

—Ya lo sabes.

Daniel negó.

—No.

La figura se levantó lentamente.

—Soy el primero.

Pausa.

—Antes de las copias.

Antes de las puertas.

Antes de que el dolor te dividiera.

---

Las pantallas de la sala volvieron a encenderse.

Mostraron una fecha.

**AÑO 1987.**

La misma fotografía que Daniel había visto.

El mismo rostro.

El mismo nombre.

**INVESTIGADOR PRINCIPAL: DANIEL ROJAS.**

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—No puede ser.

El primer Daniel inclinó la cabeza.

—Eso dijiste cada vez que descubriste una verdad que no querías aceptar.

Daniel sintió rabia.

—¿Por qué no recuerdo nada?

La respuesta llegó sin emoción.

—Porque yo borré esos recuerdos.

---

El silencio fue inmediato.

Lucía dio un paso hacia adelante.

—¿Tú?

El primer Daniel la miró.

—Sí.

Después volvió la vista hacia Daniel.

—Pero no para castigarlo.

Pausa.

—Para protegerlo.

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Daniel golpeó el cristal.

—¿Protegerme de qué?

El primer Daniel no respondió durante unos segundos.

Después señaló las pantallas.

Todas mostraban futuros posibles.

Todos terminaban igual.

Una puerta abierta.

Una realidad rota.

Una persona intentando corregirlo todo.

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—De ti mismo.

Daniel quedó inmóvil.

—Eso no tiene sentido.

—Sí lo tiene.

El primer Daniel se acercó al cristal.

—Yo fui el primero en descubrir lo que la puerta podía hacer.

—Podía cambiar vidas.

—Podía corregir errores.

—Podía borrar pérdidas.

---

El hombre sonrió con tristeza.

—Y eso fue lo que la hizo peligrosa.

---

Daniel observó las imágenes.

Miles de versiones.

Miles de intentos.

Miles de Daniels buscando lo mismo.

Una segunda oportunidad.

---

—Entonces tú creaste todo esto.

El primer Daniel negó.

—No.

Miró la puerta que estaba detrás de él.

—Yo intenté destruirlo.

---

Una grabación antigua apareció.

El primer Daniel de 1987 estaba frente a la primera puerta.

Más joven.

Más desesperado.

Hablando con alguien fuera de cámara.

—Si la puerta puede mostrar todas las posibilidades...

La voz desconocida respondió:

—También puede encontrar la posibilidad perfecta.

Daniel observó.

Era la misma tentación.

La misma promesa.

La misma trampa.

---

La grabación continuó.

El joven Daniel dijo:

—¿Y si existe un mundo donde nadie pierde a nadie?

Silencio.

La voz respondió:

—Entonces tendrás que decidir qué estás dispuesto a sacrificar.

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La imagen se cortó.

---

—Ahí empezó todo.

El primer Daniel miró al actual.

—No con Samuel.

No con Elena.

Con una pregunta.

---

Daniel bajó la mirada.

Porque entendía.

La puerta no había creado su obsesión.

Solo le había dado una forma.

---

—¿Por qué me dejaste vivir todo esto?

El primer Daniel respondió:

—Porque necesitaba que alguien llegara hasta aquí.

—¿Para qué?

La figura miró al Observador en la pantalla.

—Para detenerlo.

---

Todas las pantallas cambiaron.



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En el texto hay: misterio, suspense, ciencia-ficción

Editado: 28.07.2026

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