El V día de Febrero

2. PRIMERA O SEGUNDA VEZ

Una de las curiosidades de nuestra existencia cuando conocemos a otras personas, es que solo nos basta con verla un vez para que nuestros caminos se crucen constantemente. Y cuando esa persona decide ya no cruzar camino contigo, no hay manera de que lo vuelvas a ver.

Yo había aceptado que mi nuestros caminos no se iban a volver a cruzar, al menos no de esta manera.

- Necesito ir al baño - mi voz salió como un susurro pero Sara logró escucharme - No tardaré, lo prometo.

Mi cuerpo estaba temblando, mi corazón no podía regresar a latir con lentitud, y mi mente comenzó a llenarse de preguntas que no sabía si quería conocer sus respuestas.

- Muchas gracias a todos por disponer de un poco de su tiempo a compartir este día con nosotros - la voz de Mia sonaba a través de las altavoces pero yo era incapaz de mirarla - Espero que puedan disfrutar de esta velada, pero por sobre todo espero poder volver a verlos dentro de dos meses cuando se celebre el gran día.

¿Dos meses? ¿Se casaban en dos meses? La respiración comenzó a fallarme.

- No tardo - me levanté lo más rápido que mi cuerpo me pudo permitir.

Comencé a caminar hacia uno de los baños que más me gustaban del castillo, el de la biblioteca. La razón por la que más me gustaba era porque se encontraba muy alejado de las habitación principales en las que la abuela nos hacía compartir como familia.

No podía ir al de mi habitación porque aún no tenía ni idea de cual sería; cuando bajé del avión me fui directo a casa de Sara y mis cosas se quedaron allí. Agradecía no tener otra opción.

Cuando llegúe a la biblioteca, la cual estaba inspirada en la de la Bella y la Bestia, corrí hacia el baño y me encerré allí.

Había extrañado este lugar, había sido uno de mis lugares favoritos de la casa, no era muy fanática de la lectura pero aquí encontré mi primer libro de arquitectura. El baño seguía siendo el mismo, de color blanco con dorado y con un espejos enorme en los lavabos. Me acerqué al espejo y noté la tristeza en mis ojos.

Esto se me había ido de las manos, tenía que controlar mis emociones porque estoy segura que Sara ha sido capaz de notar que algo me sucedía, y no quería contarle que el prometido de Mia es actualmente mi ex prometido, aquel que me dejó sin ninguna explicación.

¿Se acordará de mi? Claro que sí, solo han pasado cinco años. ¿Sabrá que su futura esposa es mi prima? Imposible, nunca le dije mi verdadero apellido, y solo lo invité a conocer a los que yo considero mis padres. Entonces, ¿por qué?

Suspiré. No había nada que hacer, por mucho que me gustase recibir respuestas, él ahora estaba comprometido y sería muy inoportuno de mi parte acercarme y preguntarle porqué no llegó ese día al muelle cuando así me lo había prometido. Aunque mi corazón se haga añicos, tenía que aceptar que su vida sería unida a otra persona, solo me quedaba ignorar mis sentimientos, aquellos que creí habían desaparecido, y ser feliz por él.

Y por Mia, no importa lo mal que me caiga su mamá, ni lo raro del compromiso, solo podía sentirme desearle felicidad. Además, si Valentino seguía siendo el mismo muchacho que conocí, él haría de todo por hacerla feliz.

Volví a suspirar, era lo único que podía hacer. Me mojé la cara un poco, agradecida de haberme maquillado, y con la toalla en las manos salí para echarle un ojo a los libros.

Ya le había mentido a Sara, sí que iba a tardar.

Lo que más amaba de la biblioteca era su zona para dibujo. Estaba completa de cualquier artículo que uno podía necesitar, y para mí era un privilegio.

Cogí unos pinceles, las acuarelas, el mandil, me senté y comencé a imaginarme las montañas que se veían desde mi habitación.

- Lo siento,, no sabía que estaba ocupado.

Un escalogrío recorrió todo mi cuerpo y mi corazón, que se había ralentizado, comenzó a latir con demasiada fuerza y rapidez.

No importaba cuanto tiempo había dejado de escucharlo, mi cuerpo seguirá reaccionando de la misma manera a su voz.

- No te preocupes - respondí aún sin mirarlo. El lienzo era lo suficiemente grande como para que me impide mirarle y que él haga lo mismo comigo - Acabo de llegar.

Otra mentira; sabía que había pasado mucho tiempo porque estaba a punto de terminar de pintar.

- ¿Qué estás haciendo? - oí sus pasos acercándose a mi y antes de que pueda llegar me levanté para poder mirarlo.

- Estaba pintando, pero ahora ya me voy - me acerqué a la mesilla que solía usar y que no recordaba en que momento la había acercado.

- Rizos - no podía ser cierto - Tus rizos son preciosos, era lo que quería decir. ¿Cómo te llamas?

¿Qué?

Lo miré sorprendida. Ya no llevaba el saco del traje gris que llevaba puesto, solo tenía un chaleco que iba a juego con todo su atuendo. Su cabello rizado que estaba degradado a los costados, daban paso a una corona de de rizos densos y perfectamente definidos en la parte superior.

Estaba guapísimo, estos años habían conseguido que ganara mas peso y más musculo, no era un hombre enorme, pero tenía los suficientes como para admirarlo con ganas.

Y a pesar de que nada en él había cambiado, al parecer se había olvidado de mi. ¿O no? Estaba segura de que esto era una broma, uno no le dice a alguien que es el amor de su vida para luego olvidarse por completo de ella.

- Adara - respondí suspirando. Si él quería fingir que no me conocía, yo podía hacer lo mismo - Adara Thurmans.

- Eres familia de Mia - su sonrisa dolía - Soy Valentins Aldbro...

- Lo se - le corté, tomé la mano que me había tendido y una corriente electrica me recorrió todo el cuerpo - Felicidades por tu compromiso - le solté la mano - espero que seas feliz.

Cuando vi que quería responderme, retrocedí rápidamente y salí del lugar antes de que la lǵrimas que ya se habían acumulado resbalacen por mi rostro traicionandome.

Siempre habrán cosas que nunca van a cambiar, y lo peor de todo es que había una que me estaba haciendo llorar.



#5007 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, olvido

Editado: 24.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.