Una vez, El vacio se disponía a empezar su caminar al mundo, que a los lejos se empezaba a mostrar, de pronto se encontro con La Soledad, ambos iban de camino a servir de consuelo, El vacio preguntó: Eres nueva, por aquí, debido a que yo no te habia visto?
A lo que La soledad le respondio:
Así es, Soy Soledad ¿ y tú eres?
Vacío respondio: Soy el vacio, como yo no hay otro igual, soy fácil de reconocer y mirar. Soy alguien de quien no te podrás olvidar. Al instante le mostro los inmensos cielos oscuros, llenos de una absoluta nada, simplemente oscuridad.
Soledad: Un placer, Vacio. Debo mencionar que yo soy un poco similar, y eso es digno de admirar.
Vacio: Yo te mostre un poco de mi, acaso no deberia de hacer lo mismo?
Soledad: Muy bien, te he de iluminar de mis placeres de mi intimidad, de pronto le mostro dos pequeñas abejitas, que en su afán de recolectar el polem de una bella rosa, no vieron la fuerte tempestad que se asomaba a observar, llena de envidia la tempestad decidio reposar, sobre el cielo que cubria la bella rosa, y sin dudar logro arrebatar la vida de una de las dos abejitas.
El vacio le detuvo y le dijo: ¿Qué hace?, aún no he visto tú acción, en esta escena llena de maldad pura de corazón.
Soledad: ahora aparezco en escena a hacer mi entrada triunfal.
* A la abejita que aún seguía con vida, los ojos le empiezan a brillar de una inmensa tristeza y oscuridad, que indicaba lo destruida que se encontraba en ese espacio de tiempo que no volvería, apesar de llorar.
La soledad se presento y solo se vio la pequeña llama de felicidad hundiéndose en la oscuridad.
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Editado: 28.02.2021