En cuanto pude me fui rápido a mi casa, Emma intentó hablarme nuevamente, pero la evité.
Al llegar a casa todo fue normal, menos por mi mamá cocinando a las 3 de la tarde “¿Qué carajos pasa?” Me dirigí a mi cuarto sin hablar, pues parece haber notado mi presencia. La tarde transcurre con normalidad, yo estudiando en mi cuarto y haciendo deberes. A la misma hora de todos los días tomo la medicación. Al caer la noche a eso de las 9 alguien toca el timbre, por la sorpresa de tener visitas me asomo por la puerta de mi cuarto y al salir mi alma gritó “NO PUEDES OBLIGARME” al ver desde las escaleras la silueta de quien estaba en mi puerta.
-Hola bienvenidos. - Mi madre actuando con… ¿amabilidad?
-Hola, gracias por invitarnos - Allí estaba Emma con un pastel con fresas en las manos.
Ni siquiera me gustan las fresas, pero mi madre me dice que coma un poco de pastel luego de la cena, y justo ahí me traiciona de la peor manera… Me dice que lleve a Emma a mi cuarto porque van a hablar “cosas de adultos”.
-Bien, éste es mi cuarto, no te acomodes mucho. - Digo, pero me ignora y se sienta en la silla de mi escritorio.
-Y… ¿qué haces en las tardes? -
-Estudio. - mi respuesta es seca.
-Siento que no te caigo muy bien…-
-Te diría que no pero así es, me pareces una ricachona que busca llamar la atención.-
-Pues no soy así, solo quería acercarme a ti en clase. -
-Nadie en este pueblo se acerca a mí y menos con buenas intenciones. - digo como si fuera lo más obvio del mundo -sobre todo por ser “el chico del inhalador”. -
Un silencio cauteloso se hace entre nosotros como si necesitara más cosas incómodas. Ella parece pensativa y yo sinceramente no tengo ganas de hablar más y mucho menos sobre nada que tenga que ver con mis inhaladores o con ella. Es un poco tonta si piensa que si quiera la dejaré hacerme burla o algo similar, no entiendo por qué se esmera tanto. Por suerte el silencio duró poco al ser interrumpido por mi madre, quien al ver que estamos cada uno en puntas distintas de la habitación sonríe.
-Chicos, Emma ya se tiene que ir. - Finge tristeza.
-Oh, no se preocupe señora Hernández… igual no estábamos teniendo mucha charla. - Mi madre al oír eso frunce el ceño.
Luego de que se fueran los Smith empezó su cuestionario. “¿Será qué con cada pregunta me quiere amenazar o solo está jugando a incomodarme?” Puesto que todas las preguntas son de Emma y que tanto hicimos si no estábamos hablando, que, si me parece linda, que tenía que ser más amable, que no me confíe de ella, debido a que no le cayeron muy bien sus padres, que son irresponsables y ella debe de ser igual, que simplemente no me acerque a nadie, como siempre, a veces siento que nadie le cae bien, ni siquiera yo. Estuvo rato haciendo su interrogatorio hasta que me fui a dormir.
A la mañana siguiente al salir de casa estaba esperándome en la puerta Emma, menos mal mi madre no la vio parada allí o me daría todo un discurso de lo complicado que es que alguien sea buena persona o simplemente me miraría con desaprobación.
- ¿Qué haces aquí? - Susurre.
-Te espero, para ir a la UTU. - Dice muy suelta de cuerpo en voz alta.
-Baja la voz. - Estoy un poco alterado, le señalo la dirección hacia la UTU y empiezo a caminar.
- ¿Por qué? ¿Qué pasa? - dice bajando su voz.
-Solo digamos que a mamá no le gustaría que hable contigo, bueno con nadie. -Digo reincorporando un poco mi tono de voz al habitual.
- Pero ayer parecía tan amable conmigo que no creo que le moleste, la verdad siento que al que le molesta es a ti, yo solo quiero ser tu amiga. -
- Pues lamento informarte que no nos caíste bien a ninguno de los dos. - Digo con una sonrisa sarcástica.
-Bueno Liam tú me caíste bien así que seguiré intentando ser tu amiga. -
-Primero que nada, no me llames Liam, segundo sé que no tienes buenas intenciones, niña mimada. -
- ¿cómo te llamo sí no? - Ya ni se esfuerza en negar que sus intenciones son negativas.
-Me llamo mateo y agradecería si caminamos en silencio. -
El resto del camino es incómodo, pero al menos no tengo que escucharla, todo va mejorando hasta que entro al salón, están sentados rodeando nuestras sillas, Aurora a un lado de la silla de Emma, detrás lucas, Thiago frente ella, Alejandro frente a él, lo que lo deja a mi costado y frente a mí por gracia del destino, Enzo. Porque obviamente tenía que ser él quien se sentara en frente de mí, no podía ser alguien que no me molestara. durante la clase están callados, hasta que llega el recreo, que empiezan a hablar sobre ir a la plaza de enfrente de mi casa, cosa la cual al oír mencionar me dió una razón para correr hacia mi casa además de Rich, a la salida los evito al igual que el resto de la semana durante clases. Hasta que el viernes antes de lograr escapar me habla Emma, ahora tendría que estar acompañado por ella hasta llegar a casa.
-El domingo vamos a ir a la playa ¿Vienes? -
-Tendría que hablar con mi mamá, pero no creo poder. - Me excuso.
-Déjame hablar con ella. - Propone.
-No creo que eso funcione, es más, seguro que lo empeora. -
-No creo, solo déjame intentar. -
Cedí ante su insistencia haciéndola sonreír y callar el resto del camino, eso me alegra y sonrío brevemente. Cuando llegamos a mi casa mi mamá abrió la puerta, frunce el ceño acentuadamente y niega con la cabeza, sin dejarla hablar le dice que se vaya a su casa. Al entrar me pregunta por ella, le digo que no importa y que simplemente me acompañó, sin más que decir me manda a mi cuarto. Tampoco es como si quisiera ir, como si quisiera pasar con esos raros, bastante con que me hablan durante clases, sobre todo Thiago… cosa que es rara porqué casi nunca habla o habla con Alejandro.
“No importa” pienso mientras suspiro “solo haré lo que siempre” estudiar y dormir. Cuando termino de hacer mis deberes, empiezo a repasar lo que dimos en la semana, así pasa mi fin de semana.