— ¿Qué tal va todo, Layla? —pregunto Liam detrás de mi observando todo lo que ya tenía organizado en mi computadora.
— Ya está todo listo. Solo necesito consultar lo más importante con ROSE y terminar todo para la exposición —cualquiera podía notar la emoción en mi voz.
— Hoy podrás hacerlo —me dio una palmadita en el hombro.
— ¿Hoy? —pregunto Luke.
— Si. El agente que representa a ROSE en París se puso en contacto conmigo esta mañana para avisarme que ROSE llegara al medio día de hoy —dejo su tasa de café sobre su escritorio—. Concreté una cita con él a las cuatro de la tarde, ya te envié todos los detalles por correo, Layla.
— Entendido, Liam. Entonces, Luke y yo nos pondremos en marcha.
Me levante de mi escritorio, tome la mi saco y la Tablet. Luke imito mi acción tomando su abrigo y abriendo la puerta de la oficina para mí, sonreí en forma de agradecimiento.
La cita para conocer a ROSE se concretó en una cafetería privada no muy lejos de la galería de arte. Luke actuaba simplemente profesional, yo por mi parte intentaba ocultar la euforia que sentía de conocer a mi artista favorito.
— ¡Ly! Por fin —hablo Luke, tomando suavemente mi brazo—. Te presento a ROSE —señalo al hombre de espaldas frente a nosotros.
Aquella persona se volteo y sentí que el mundo se detuvo. El aire abandono mis pulmones y mis piernas amenazaban con dejar de funcionar. Muchas veces imagine este momento en mi cabeza. Imaginaba tenerte de frente y fingir que todo este tiempo juntos no fue más que un pasatiempo, y que simplemente había estado bien, que tampoco existieron esas innumerables veces que llore en mi almohada, o cuando simplemente me quedaba viendo a la nada. Nada de eso había existido. Pero no. Simplemente está ahí parada intentando saber cómo volver a respirar y volver a actuar con normalidad. Ser simplemente unos extraños que nunca compartieron un pasado juntos. Y él también está ahí, con el cabello más largo, un claro reflejo de los dos años que habían pasado. Vestía un elegante traje que seguramente costaba más que mi auto y portando aquella sonrisa que alguna vez llegue a adorar.
— ¿Layla? —Luke sacudió su mano frente a mi cara, habiéndome volver a la realidad— ¿Estás bien? —pregunto preocupado. Yo simplemente asentí.
Me obligue a mí misma a reaccionar y fingir naturalidad.
— Es un gusto conocerlo, señor… ¿o simplemente debería llamarlo ROSE? —extendí mi mano.
— Puedes llamarme solo Eidan —estrecho mi mano.
— Bien. Ahora que ya todos nos presentamos, ¿por qué mejor no tomamos asiento y discutimos los detalles?
Luke escogió una mesa cerca del gran ventanal que dejaba una agradable vista al exterior y dejaba entrar la hermosa luz del atardecer. Irónicamente, era un hermoso día, con un hermoso atardecer, para tener que reencontrarte con tu ex. Mientras Luke discutía unos detalles con Eidan, tome mi teléfono y le mande nuestro tan llamado SOS a Chloe, explicándole que tenía que estar en departamento a las ocho y que debía venir con una gran botella de vino y muchos botes de helado.
— Ahora, la señorita Lyla, le explicara todo acerca del desarrollo de la exposición y la publicidad —dijo Luke dándome un codazo para que prestara atención.
Dejé mi teléfono a un lado y le mostré mi tableta con todos los detalles.
— Me inspire en la colorimetría de sus obras, así que utilizaremos colores cálidas para spots sobre las obras, obviamente teniendo todos los cuidados para proteger las obras. El lugar donde se desarrollará la exposición es muy espacioso y todo dependerá de cuantas obras desea mostrar, es como se distribuirá el espacio —deslice la pantalla—. Usted también decidirá si las obras expuestas podrán estar a la venta o solo pueden ser observadas, los bocadillos van por parte de la empresa, pero también puede sugerir que se sirvan platillos en especial —volví a deslizar la pantalla—. Con respecto al tema de la publicidad, consideramos rentar espacios visuales, como pantallas en los grandes edificios de famosas avenidas, además de hacer propaganda en redes sociales. ¿Qué le parece? —nuestras miradas se cruzaron. Tuve la suerte de controlarme y no hacerle una mala cara frente a Luke.
— Me parece perfecto todo lo que usted propuso, señorita Layla —me sonrió.
¿Algunas vez les había mencionado que ahora su sonrisa me daba asco? Era tan sínico y lo peor es que ya lo sabía.
— La colocación de las obras puede decidirla en día que decida visitar la galería —sonreí sin mostrar los dientes. Las sonrisas falsas se comenzaban a hacer un hábito.
Aunque yo ya había terminado de exponer mi platica profesional, claramente. Luke aun no terminaba y lo que yo estimaba que fuera una reunión de veinte minutos se terminó convirtiendo en una reunión de una hora, si es que más.
— ¿Su hotel queda cerca, señor Eidan? —pregunto Luke.
— No tanto —contesto.
— Luke, ya tengo que irme.
— ¿Tan rápido? —parecía sorprendido. Y conocía esa expresión. Claramente quería ir a tomar algo para celebrar el acuerdo.
— Tengo cosas que hacer en mi departamento —le sonreí cálidamente—. Fue un gusto conocerlo, señor Eidan —le dediqué una de mis tantas sonrisas falsas y me di la vuelta para salir de la cafetería.