La mañana siguiente de la cita estaba preparando la mesa para
el desayuno cuando de repente bajo Richard, me sonrió como
hace mucho nadie lo hacía solo quería que ese momento
durará para siempre, sabía que era el hombre de mi vida.
—Buenos dias— me expreso con una sonrisa llena de ternura
—Buenos días— le respondí, compartimos un momento tierno
hasta que bajo mi querida hija que como siempre arruinaba
todo
—Alguien sabe dónde está Eros?— pregunto Richard
preocupado
Ambas dijimos que no pero si por mi fuera era mejor si
desaparecía..Luego del desayuno me fui al vivero de mi madre pensando en
mi ex marido como era que podía estar muerto si solo había
desaparecido en las montañas, pero los informes médicos no
mentian.
Despeje esos pensamientos y seguí arreglando las flores
pensando en que solo quería estar con Richard y que todo
fuera perfecto solo me molestaba su hijo Eros el salvaje.