Mi querido vivero está envejeciendo como su dueña pero
jamás lo dejaré morir...
Porque recordar el pasado cuando se puede vivir el presente,
amar las personas y la naturaleza ser quienes somos no es
malo.
Si mi hija supiera lo que hice hace 20 años no me lo perdonaría
jamás y mi nieta tampoco es por eso que ese secreto lo llevaré
a la tumba junto con mi cuerpo.