El verdadero Albedrío

Capítulo 9

Susan se encontraba encerrada junto con su hijo y su madre en aquel viejo refugio que pensó nunca le sería de utilidad. Aquel antiguo recuerdo de la Guerra Fría estaba completamente equipado para sobrevivir a una explosión nuclear, con comida para por lo menos seis meses y todo lo necesario para que una familia de cinco integrantes estuviera cómoda en su interior.

—Susan, ¿qué demonios eran esas cosas? —dijo una alterada Bárbara.

—No lo sé, madre, no lo sé —respondió Susan.

Como sucedió durante el evento en Nueva York, todos los servicios eléctricos y de telefonía celular estaban completamente cortados. Lo único que se les ocurrió después de ver aquel ejército de criaturas fue huir al refugio.

Para tratar de calmarse, Bárbara comenzó a charlar con su hija, pero Susan parecía no tener muchas ganas de hablar.

—Hija, sé que quizás no es el mejor momento, pero ¿qué piensas hacer ahora que Edy no está?

—No lo sé, madre, fue todo tan repentino...

Bárbara comentó mientras observaba a su nieto:

—Por suerte el seguro respondió, a pesar de lo extraño del suceso.

Susan soltó una mirada de molestia hacia su madre.

—Edy era más que un puñado de dólares, madre.

Bárbara observó a su hija con una mirada retadora y exclamó:

—Querida hija, la buena voluntad no paga las cuentas, y menos la educación de mi pequeño nieto.

En ese momento, Susan deseó salir corriendo y dejar sola a su madre, pero lo que Bárbara sostenía en las manos le hizo olvidar por un momento el profundo coraje que sentía.

—¿Una vela negra? Madre, ¿de dónde sacaste tan peculiar artículo? Si mi memoria no me falla, eras la primera persona en todos los sermones del reverendo y la última en salir del templo.

Bárbara esbozó una pequeña sonrisa.

—Mi querida hija, hay cosas de tu madre que desconoces completamente.

En ese momento, Bárbara encendió aquella vela y le dijo a su hija:

—Antes de conocer a tu padre, digamos que tuve una vida más interesante, pero por alguna razón esa dualidad que viví hace mucho tiempo ahora no me parece importante.

Susan se quedó mirando a su madre, quien simplemente dejó de hablar y se quedó observando aquella vela.

—Madre, ¿a qué dualidad te refieres?

—Nada, hija, sólo son las palabras de tu aburrida madre.

Susan se quedó extrañada, pero no quiso ahondar más en aquellas crípticas palabras. Se levantó y fue directamente a ver una vieja radio que se encontraba sobre una repisa. La tomó y la encendió. Para su sorpresa, la radio todavía tenía pila.

—Tu padre acostumbraba a entrar a este refugio a fumar la vieja pipa de tu abuelo y escuchar esa radio —exclamó una desinteresada Bárbara—. Decía que en una guerra el principal medio para mantenerse informado del frente siempre sería un buen radio, por lo que acostumbraba a tenerla siempre con pilas.

Susan trató de sintonizar alguna estación, cuando de pronto encontró a un hombre que exclamaba eufórico:

—Esas criaturas que vimos en los cielos están relacionadas con los eventos de Nueva York y París. Los gobiernos no quieren que sepamos la verdad. Esas dos gigantescas cabezas que todos hemos visto no son de este mundo. Y el piso... no entiendo cómo nadie habla del piso que apareció junto con las cabezas. En Nueva York es blanco y en París es negro. Una cabeza parece ser de un hombre viejo y la otra de un hombre joven; parecieran ser dos criaturas antagónicas. Carajos, debe existir una relación.

Susan, por alguna razón, relacionó las palabras de aquel hombre con lo que su madre le había dicho apenas unos minutos antes sobre la dualidad.

—Esto es algo que no pueden ocultar. Además, tenemos reportes de personas que han visto a seres de color verde con dorado sobrevolando cerca de lo que antes era la ciudad de Nueva York. Y les puedo asegurar, mis queridos radioescuchas, que la gente que vive cerca de lo que alguna vez fue París también ha visto a estos seres verdes con dorado. Amigos, todo está relacionado.

Pasaron unas horas hasta que Susan se quedó dormida, soñando nuevamente con su querido Edy, vestido con un hermoso uniforme militar de color verde. Pero este sueño era diferente: Edy no parecía tener interés en hablar con ella, sólo estaba preocupado de que su arma estuviera cargada.



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En el texto hay: #religiones, #nihilismo, #apocalipsis

Editado: 05.02.2026

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