El verdadero Albedrío

Capítulo 17

El dolor, por un momento, fue insoportable; sin embargo, duró muy poco. El traje entró en un modo de soporte de emergencia. En mi visor solo se muestra un conteo y una alerta de soporte vital y reinicio del sistema. Después del encuentro con aquel ser y de mi aplastante derrota, el traje se movió de manera autónoma, por lo que pude sentir, ya que el visor no me mostró más imágenes del exterior. No se desplazó demasiado y, por el poco sonido que pude percibir, parece que me llevó a un lugar vacío. No sé cuánto tiempo ha pasado; solo sé que el dolor desapareció y ahora siento una especie de hormigueo en mi pierna, la cual fue amputada por aquel ser.

El conteo terminó por fin. El sistema se reinicia y, como sospechaba, me encuentro dentro de una pequeña cueva. El visor de mi traje me indica varias cosas. La primera es que el daño corporal fue mayor: perdí mi pierna y el traje tuvo que sustituirla con elementos que se encontraban en el lugar. En el visor aparece la composición de mi nueva pierna y brazo, los cuales, a mi entender, son metálicos. El traje me indica que no se encontró material orgánico compatible, por lo que el sistema de emergencia usó lo que pudo encontrar para reconstruir mis miembros perdidos. También me informa que la alabarda que tenía quedó completamente inutilizable y que solo me queda un pequeño cuchillo, el cual es únicamente para defenderme de los nativos de esta tierra, pero no me servirá para atacar seres “divinos”.

El sistema de vuelo parece estar activo. Reviso los mensajes y demás funciones del traje y no parece haber nada diferente, con excepción del informe sobre los daños. Creo que lo mejor sería regresar a casa, así que solicito la ubicación de algún portal que me lleve de regreso a HAYYANNA.

—Por el momento no existe ningún portal abierto. Continuar con la misión— aparece en mi visor.

¿Cuál maldita misión? No se me dio ninguna orden en concreto al salir; solo se nos dijo que HAYYANNA estaba en peligro y nos hablaron de los seres divinos y su fisionomía. Pregunto al traje qué fue el ser que me atacó, ya que se nos explicó que los “ángeles” que teníamos que eliminar eran de color blanco, con vivos plateados y dorados, pero jamás se nos habló de “ángeles” rojos con vivos negros. El visor me responde que no hay registros de seres como el que me atacó, pero que, por su forma de actuar y su fisionomía, me recomienda evitarlos y que, si quisiera combatirlos, debería hacerlo en grupos de ocho integrantes.

Me quedé frío con la información en el visor.
¿Por qué ocho, si antes, con los ángeles “normales”, la indicación era que fuéramos cuatro?

El visor tardó un poco en responder.

—Debido a mi anterior encuentro, considera que eso sería lo mejor—

Maldita máquina, pensé.

Al salir de la cueva, noté que estaba en un enorme bosque que apenas me permitía ver la luz del sol. Creo que será mejor desplazarme de manera silenciosa y buscar a mis demás compañeros. En el visor me aparece la ubicación de uno de ellos, así que decido dirigirme en su dirección.

Es extraña la sensación de mis nuevos miembros. Los puedo mover sin dificultad, de forma natural, pero no siento nada con ellos. Camino durante varios kilómetros y por fin llego al lugar donde se encontraba uno de mis compañeros. El visor me indica su nombre y rango.

—Divum— lo llamo por el comunicador que se abre en el visor.

—¿Aidehua, dónde está tu arma? —me responde mientras aterriza frente a mí.

—Fui atacado por un ángel rojo y la destrozó—

Él me observa detenidamente y me lanza otra pregunta:

—¿Has recibido algún mensaje directo del Comandante Supremo?

Me quedo pensando por un momento y caigo en cuenta de que no he tenido ninguna conversación con alguien que no sea la IA del exoesqueleto.

—No he tenido ningún mensaje— le respondo.

Divum me observa y añade:

—No sé qué debemos hacer. Llevo sobrevolando un gran tramo de estas tierras y no encuentro a nadie de los nuestros. El traje solo me dice que espere a reunirme con un mínimo de siete más, pero no me da más información. Estamos solos, con la única indicación de matar ángeles.

ALERTA aparece en mi visor. Volteo a ver a mi compañero, que al parecer recibió el mismo mensaje.

CINCO entidades divinas se acercan a su posición.

Siento un enorme miedo recorrerme. Divum toma su arma, pero yo sé que, si son ángeles rojos, podemos darnos por muertos.

ALERTA: MANIOBRAS EVASIVAS SUGERIDAS

En ese instante, sin darnos tiempo de acabar de entender el mensaje, se plantan frente a nosotros dos ángeles rojos y, a nuestras espaldas, otros tres ángeles de color blanco.

—Estamos muertos— le digo por el visor a Divum.

Él no me responde y puedo ver cómo se lanza al ataque con la parte dorada de su alabarda hacia uno de los ángeles rojos. Este, con un simple movimiento, le corta la cabeza con la mano derecha y, en el mismo instante, la toma con la mano izquierda, mostrándomela.

El otro ángel se acerca rápidamente a mí, pero es detenido por uno de los ángeles blancos.

—Criatura impía, los de tu clase solo saben matar sin siquiera cruzar palabra— le dice al ángel rojo mientras detiene su brazo.

Este retrocede y suelta una gran carcajada.

—Me sorprende que ustedes sigan con esa aura de pulcritud y buenas costumbres. Ese ser al que evitaste que matara es el principal sospechoso de la muerte de mi maestro—

El ángel blanco voltea y me observa, mientras los otros dos se colocan a cada uno de mis costados.

—Para tu información, criatura impía, nuestro padre también fue asesinado, y prefiero saber qué sucedió antes de matar a cualquier ser diferente, por muy sospechoso que sea—

El ángel rojo sonríe de manera macabra.

—No es el único de estos ángeles esmeralda que hay. Te lo regalaremos, pero la cabeza del que ya maté es mía, junto con su alma. Adiós—



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En el texto hay: #religiones, #nihilismo, #apocalipsis

Editado: 05.02.2026

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