El verdadero monstruo

Entidad adherida

Sentí casi como si mi cuerpo quisiera irse hacia atrás en un desmayo hasta que la figura extraña emergente del espejo me habló denuevo.

—¿Quien te lo dijo...?

—¿E-El qué...?

A la aparición no le gustó mi respuesta.
Dejó ver sus colmillos en una expresión enojada ,con un grito desgarrador y más un impulso sobrehumano se abalanzó sobre mí tomándome de la camiseta.

—¿¡QUIÉN TE DIJO ESE NOMBRE!?

—¿E-Eh? ¿Tú… tú eres Amadeo?

—¡¡CÁLLATE!!

Giré un poco la vista hacia Alina... Ella estaba encorvada..., había vomitado, pero ahora respiraba bien... Suspiré de alivio y regresé a ver a la figura frente a mí.

—¡PRESTA ATENCIÓN, HUMANO INSOLENTE!

Lo miré... y lo miré... Y de nuevo... Parecía que la criatura respiraba, pero... no estoy seguro siquiera de qué es... Podía ver sus dientes afilados de par en par, su lengua era larga y parecía dividida en dos, sus uñas afiladas pero la piel fría como la nieve.

—Tú... tú no pareces tan... aterrador... —dije más bajito de lo que quería.— ¿Tú eres... Amadeo?

—¡¿QUIÉN TE DIJO ESE NOMBRE!?

—Lo... lo leí en internet.

...

—Ah...

—¿Ah?

Una luz cegó mi vista haciéndome girar el rostro hacia otro lado... Cuando volví, lo poco que pude ver fue el rostro de la figura regresando al espejo con las velas apagándose.

...

Alina se levantó rápido jadeando, apoyándose en mi hombro, lo que me hizo salir de mis pensamientos.

—¿¡Viste eso!? ¡¿Fue un fantasma real!?

—... No tengo ni idea...

—¡Damián, reacciona! —gritó Alina sacudiéndome.

—¡Calma! ¡Yo tampoco sé qué pasó muy bien!

—¿¡Significa que funcionó!?¿¡Obtendremos lo que pedimos!?

—Yo... no lo sé.

Suspiré. Tomé mi mochila y rodeé a Alina con el brazo.

—Hay que irnos... ahora.

Ella asintió.

No nos molestamos en arreglar el lugar. Solo llevé a Alina hasta su casa y luego me regresé a la mía... Me bañé, cené, me arrojé a la cama pensando en todo lo pasado... y aun así mi mente no lograba procesar lo que pasó... He visto cosas raras, he estado en lugares raros, pero esto

... Maldita sea, esto nunca me había pasado..., no así...

Me levanté de nuevo, tomé mi teléfono y le escribí a Alina... No me respondió. Luego volví a entrar a Reddit, a esa persona al azar que resubió el tutorial de ese ritual inventado a inicios de los dos mil, pero esto… esto no era invento. Alguien lo vio, lo sobrevivió, lo documentó y todos estos años pasó desapercibido… Leí el tutorial una y otra vez, como si eso fuera a cambiar las cosas. Rebusqué los significados de las velas, las cintas, los símbolos y todo lo demás, como si no me lo supiera de memoria. Comencé a sacar mis teorías y conclusiones solo, ya que nada me daba respuestas; caminaba en círculos en mi habitación.

—Ok, ok… Se supone que es un ritual para obtener algo que quieres, supongo que una nueva vida… Por eso la luna, porque la luna roja se liga a… a… a cosas… ¿No? ¡Damián, concéntrate! Entonces… el sitio decía que Amadeo murió joven con su novia y busca a alguien a través de quien vivir su nueva vida, pero no tiene sentido que entonces haya desaparecido así porque sí… ¡AHHH! ¡NO QUIERO UNA MALDITA APARICIÓN QUE ODIA SU NOMBRE Y NO HACE MÁS NADA EN MI VIDA!

—¡DAMIÁN!

...Esa era la voz de mi madre… Maldita sea… Habían llegado y yo no me di cuenta.

Abrí la puerta de mi habitación y corrí bajando las escaleras hasta encontrar a mis padres.

—¡Hey! ¿Cómo les fue en su cosa de… la luna de sangre? Ya saben, familias, niños… cosas de… ¿científicos?

—Ya te dije que es un eclipse lunar, cariño —dijo mi madre cerrando la puerta con llave.

—¿Y qué tanto gritabas, eh? Te escuchamos desde la puerta.

—No… nada… solo… pensando en voz alta… ja…

—¿En serio, Damián? —indagó mi padre, arqueando la ceja y mirándome fijamente.

—Sip, no es nada.

Mi madre suspiró y tomó mi rostro entre sus manos.

—Cariño… tienes demasiada imaginación. ¿Todo bien? ¿Estás seguro de que no te quedaste viendo películas hasta tarde cuando te dije que no?

—Mamá, no soy un niño pequeño. No es como si me fuera a asustar con películas de terror baratas… es solo… investigación sobre… la cinematografía… y eso…

—Ajá. No somos tontos, Damián. Ya sabemos cómo te pones cuando ves películas así.

—Papá, solo pienso en voz alta, ¿ok? No le des muchas vueltas al asunto, tú haces lo mismo.

—Claro… toma —dijo él, arrojándome un juego de llaves—. Ve a cerrar el portón.

—¿No lo cerraron ya ustedes?

—Cariño, tu papá y yo venimos cansados… fue una noche larga. Ve por el garaje, cierra el portón y luego apaga las luces. Nosotros iremos a dormir.

—Ah… bien, su sirviente va a—

—Damián.

...

—Perdón.

Mis padres subieron a su habitación y yo fui directo a cerrar el portón…

—¡Damián!

—¿¡AHORA QUÉ!?

—¡También saca la basura! ¡Si la dejamos ahí toda la noche, los ratones harán un desastre!

—¡Lo que digas, mamá!

Bien, desaparecen horas, vuelven y ahora soy su sirviente… Tomé la basura y salí de casa… Cuando comencé a cerrar el portón con candado, escuché… algo raro. Levanté la vista al otro extremo de la calle…

—¿Pero qué carajos…?

Una figura… pequeña… pero no tanto como un niño pequeño…solo... pequeña.¿Los vecinos tenían hijos? Yo pensé que era la persona más joven de la vecindad… Bueno a diferencia del hijo del venció pero... A ver… piensa, Damián. Acabas de pasar una experiencia… esto es… tu mente… jugándote una mala pasada… Hice un gesto vago saludando a la figura, como si fuera algo “conocido”. La luz de la calle parpadeó apenas y un escalofrío me recorrió la espalda. La figura señaló hacia mí… o hacia detrás de mí.

—¡Ah, no! ¡Yo sé eso! ¡Me niego a darme la vuelta!

Cerré el candado y comencé a dar pasos hacia atrás hasta terminar dentro del garaje, sintiendo el auto ya frío detrás de mí. Cerré el portón de la cochera y finalmente suspiré…




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