Misión
**00:00**
El reloj marcaba la hora exacta. Catalina ya estaba en posición. Desde el auricular escuché su respiración acelerada.
—Lista —susurró.
Elian apretó mi mano una última vez.
—Pase lo que pase, no te separes de mí.
Asentí.
**00:30**
—Distracción activada —dijo Catalina.
Un estruendo lejano sacudió el aire. Alarmas comenzaron a sonar en el sector norte del laboratorio. Las luces parpadearon. Los guardias corrieron en dirección al humo.
—Funcionó —murmuró Elian.
**01:00**
—Iniciando apagón… ahora —anunció Esteban por radio.
Las cámaras se apagaron una a una. Las puertas automáticas emitieron un pitido metálico y se desbloquearon.
—Tienen siete minutos. No más —advirtió.
**01:20**
Elian levantó la rejilla del conducto de ventilación. El metal crujió suavemente. Entramos.
El espacio era estrecho, oscuro, y el aire apenas circulaba. Avanzábamos lentamente, conteniendo la respiración.
**02:10**
Un ruido debajo de nosotros. Voces.
—Guardias —susurró Elian.
Nos quedamos inmóviles. Mi corazón latía tan fuerte que pensé que podían oírlo. Pasos. Luego silencio.
Seguimos.
**03:00**
—Van bien —dijo Esteban—. Cuatro minutos restantes.
Mis manos sudaban. Ya podía ver la sala central a través de la rejilla inferior: la máquina estaba ahí.
**03:30**
Caímos dentro del laboratorio central.
—Tres minutos y medio —dijo Elian, colocándose frente a la puerta con el arma lista.
Corrí hacia la máquina. Mis dedos volaban sobre el panel. Código uno… código dos…
—Vamos… vamos… —susurré.
**04:20**
—Movimiento en el sector oeste —alertó Esteban—. Se están reorganizando.
—Lo sé —respondí sin apartar la vista—. Ya casi…
La máquina emitió un sonido grave. La cura comenzó a circular por los tubos.
**05:10**
—Ariana —dijo Elian—. Vienen.
Golpes en la puerta.
—Un minuto más —pedí—. Solo un minuto.
**05:50**
Las luces comenzaron a encenderse.
—¡Se acaba el apagón! —gritó Esteban—. ¡Treinta segundos!
Mis manos temblaban mientras confirmaba el último parámetro.
**06:20**
—¡Activación en proceso! —anunció la máquina.
La puerta se abrió de golpe. Un guardia apuntó su arma.
—¡ALTO!
Elian disparó al techo, obligándolo a retroceder.
—¡Ahora! —gritó.
**06:50**
La máquina rugió. La cura se dispersó en el sistema.
—¡Está hecho! —grité.
—¡Salgan ya! —ordenó Esteban.
**07:00**
Las cámaras volvieron. Las sirenas estallaron.
Corrimos hacia el conducto mientras los gritos llenaban el laboratorio.
**07:30**
Detrás de nosotros, el aire cambió. Algo invisible ya se estaba moviendo por la ciudad.
Elian me empujó dentro del conducto.
—No mires atrás —dijo.
Pero lo hice.
Y supe que, pasara lo que pasara después, el mundo jamás volvería a ser el mismo.