El virus de la muerte

Capítulo II: Un pasado sangriento

A partir de la pérdida de Jonathan, las cosas empeoraron, el caos poco a poco aumentaba no solo por los asesinatos y suicidios sin sentido, sino también la respuesta de los gobiernos que tampoco tenían sentido con lo que sucedía en las calles.

Estos mismos gobiernos pronto no tendrán otra opción que deshabitar toda la ciudad por completo y luego cerrarla para que nadie jamás vuelva a entrar. Jonathan, como lo había previsto, comenzó a trabajar en el hospital que recién se había inaugurado y lo que más no paraban de llegar en ese lugar eran heridos de gravedad que la causó algún individuo sin ninguna razón.

Mucha gente decidió dejar la ciudad y mudarse a otro lado, a otra provincia tal vez u otro país. Pero lo malo para muchos es que algunos habitantes de otras provincias no permiten que se muden a ese lugar por miedo a transmitir lo que estaba sucediendo. Muchos eventos, tanto deportivos como espectáculos o musicales, se cancelaron hasta que el problema se solucione, la mayoría por miedo no dejan que sus hijos salgan de sus casas ni por un instante.

Así pasaron otras dos semanas en toda la ciudad, de a poco el gas también empezó a expandirse en toda la provincia, Jonathan no para ni un día de trabajar al igual que sus compañeros y compañeras tras atender a muchos pacientes con heridas que tampoco no paraban de llegar. Una noche un compañero suyo lo ve demasiado cansado.

—Johnny— lo llamó al verlo así.

—¿Sí?—

—Andá a descansar, necesitás irte por lo menos un día de acá o te vas a volver loco—

—¿Estás seguro? ¿Y qué pasa si vienen más heridos?—

—No te preocupes, yo los atiendo...– Piensa por un momento Jonathan –... Andá dale, no te preocupes—

—Ok, nos vemos mañana—

—No... es mejor que te tomes el día de mañana, volvé el lunes y pasá por lo menos un día con tu madre—

—Bueno, está bien, gracias Juan nos vemos—

—De nada, chau—

Al llegar a su casa se va directo a su cama sin cenar y se acomoda para dormir, por primera vez luego de varios días vuelve a dormir profunda y cómodamente. Al día siguiente se despierta como a las once, su madre a esa hora ya había limpiado toda la casa y se había puesto cómoda en el sofá a ver alguna película en la televisión.

John prepara su café de todos los días y luego se lleva su vaso en manos hasta el sofá para sentarse y desayunar cerca de ella.

—Ah, hola, ¿no vas a trabajar hoy? —le pregunta al verlo.

—No, me dieron el día libre—

—Ah que bien—

—Sí...– toma un sorbo al sentarse – Podríamos aprovechar después y pasar la tarde haciendo algo juntos, no sé, visitar a algún familiar tal vez—

—Mmm hijo, me encantaría, pero justo tengo una reunión con Mariana hoy en la tarde. Perdón, otro día, ¿dale?—

—Si sí, no hay, problema. Solo decía, puedo hacer otras cosas también—

—Bueno, perdón de todas formas, pero no puedo cancelarlo—

—Si sí, no hay problema, tranquila.—

—Dale gracias hijo—

Se quedan en silencio, Jonathan se toma su café y ella solamente mira la película que eligió. Después de terminar su desayuno, deja el vaso en la pileta de la cocina y se sube a su cuarto, chatea por un rato con sus amigos y luego se cambia de ropa para salir.

—¡Má me voy a lo de Javi!— Le grita desde la puerta de la salida.

Mientras John se reúne con su amigo, en ese momento también se lleva a cabo una reunión en un lugar muy particular. En esa reunión asisten cuatro personas, uno de ellos es el empresario de apellido Funsiztik, lo acompañan su asistente, su guardaespaldas y un científico.

El científico es el encargado del lugar en el que están, un lugar de experimentos, un lugar donde la ciencia vive por completo. Funsiztik se está reuniendo urgentemente con el científico para ver algo muy importante para todos ellos, un experimento que llevan años investigando.

Al llegar se saludaron.

—Hola, señor Funsiztik —le dijo el científico mientras le daba la mano.

—Hola Marcos, un gusto verte otra vez—

—Gracias, señor—

—Bien... ¿Qué es lo que quería mostrarme urgentemente?—

—Oh claro, sígame señor, por acá, no lo va a poder creer si simplemente se lo digo... ¿Se acuerda del sujeto Vj1?—

—Claro, fue la última persona que había despertado en mí una gran esperanza por saber que finalmente nosotros habíamos conseguido la cura contra todo tipo de cáncer... y que sucedió justamente la semana pasada y que murió por ser inyectado por el virus que se le dio como tratamiento... fue el virus, Zm8 ¿no?—

—Exacto, pero luego de que se muriera, algo pasó... usted se fue, pero yo tuve una idea, así que les dije a mis científicos que dejaran el cuerpo en donde estaba y señor... – Lo detiene y lo mira a los ojos para decirle–... Lo que está a punto de ver, es de los más impresionantes que verá en toda su vida—.

Funsiztik lo deja de mirar a los ojos y se acerca a una puerta, la abre lentamente y entra a la habitación, mira hacia su derecha y ve con sus propios ojos de lo que el científico le hablaba. Lo que él vio lo sorprendió en un instante. Es sobre el sujeto del que estaban hablando, está en otra habitación aislado de todos, está vivo, aunque su apariencia es algo horrible, está todo manchado de sangre en la parte de su rostro.

Sus ojos son blancos por completo, su comportamiento es algo tonto, ya que a cada segundo se para en frente de la pared y la golpea reiteradamente con la cabeza.

—¿Qué es, esta cosa?— Le pregunta al científico mientras seguía mirando al sujeto.

—Esta cosa, señor, es el futuro, su futuro, nuestro futuro—

—¿Y qué hace exactamente? Porque si solamente se choca la frente contra la pared, de ninguna manera va a ser nuestro futuro—

—Aún no le conté lo más importante, señor... mientras usted estaba ausente, mientras mis científicos y yo investigábamos si la muerte la causó el virus que le inyectamos o si fue la enfermedad que tenía, se me ocurrió algo y logré descifrarlo. Descifré primero cuál era la causa de su muerte y fue como yo lo había pensado, fue por el cáncer que tenía, aunque no voy a negar que nuestro virus dio el impulso para que se muera más rápido. Pero ahora creé algo más: Se me ocurrió quemar una parte de la roca especial que usted nos trajo, o más bien le podríamos decir... ESPACIAL que usted nos trajo...—



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En el texto hay: fantasia, zombies, zombies inteligentes

Editado: 10.12.2025

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