Desde la pantalla proyectada por Caelum se ve el combate que Rosette y Elizabeth estaban disputando para la vista atenta tanto de Sebastian como de Haster. Rosette corría por las paredes del lugar mientras esa energía elderica de color naranja salía de sus pies.
Elizabeth: —Maldición, ¿cómo es tan rápida?—
Esta inútilmente intenta lanzarle unas espinas de hielo, pero ninguna logra alcanzarla hasta que Rosette, desde la pared, salta, saliendo disparada hacia Elizabeth, la cual apenas si se mueve para esquivar el ataque, pero su hombro derecho es cortado por la Elder mientras deja una estela naranja a su paso.
Elizabeth: —Demonios—
Elizabeth rápidamente se voltea; no tendría mucho tiempo para verla, ya que Rosette estaba atacando otra vez, pero la kitsune, cubriendo su mano de hielo, logra agarrar la hoja de su arma. Para sorpresa de Rosette, rápidamente Elizabeth le lanza una patada, pero Rosette levanta su pierna, tocando la de Elizabeth con su pie, activando su energía elderica para poder safarse rápidamente de su agarre.
Rosette: —Casi me golpeas; incluso con mi nueva velocidad puedes luchar conmigo. Sinceramente, eres increíble, Elizabeth—
Elizabeth: —Ya no creas que te dejaré ganar por tus elogios, pero debo admitir que también me sorprendiste—
Rosette: —Muchas gracias—
Diría para rápidamente volver a correr ahora alrededor de ella en círculos para que no pueda saber de dónde viene el ataque. Elizabeth intenta predecir de dónde vendrá, pero es inútil. Rosette la ataca múltiples veces, cortando sus brazos y piernas, haciendo que esta caiga de rodillas, no solo por las heridas, sino por el cansancio.
Elizabeth: —Maldición, no puedo verla—
Esta nota cómo el pelaje de su segunda cola se empieza a caer, perdiendo fuerza. Esto causa preocupación en Elizabeth porque verdaderamente estaba perdiendo, hasta que en un movimiento desesperado ilumina su segunda cola, poniendo las manos en el suelo para ejecutar su último movimiento, liberando todo el hielo que le quedaba, congelando toda la habitación.
Rosette: —¡Oh, maldición!—
Rosette ya se aproximaba para dar su ataque, pero al ver cómo Elizabeth estaba preparando su técnica, intenta alejarse, pero aun así cae en el rango de la técnica, quedando toda la habitación congelada, menos el trofeo, obviamente, porque tenía una protección mágica. Al ver esto en la pantalla, Haster se mostraba preocupado por Rosette.
Haster: —Maldición, Rosette, no creo que haya podido escapar de eso—
Caelum: —Yo también lo dudo, ¡pero al parecer Elizabeth es la única que queda! ¡Solo tiene que tomar el trofeo para ganar!—
Sebastián: —¡Vamos, Elizabeth! ¡Vamos, Elizabeth! ¡Toma ese maldito trofeo ahora!—
Este levanta sus manos animándola mientras los demás kitsunes también la animan diciendo su nombre. Estas voces se transmiten mediante el trofeo. Elizabeth, recostada en el suelo, teniendo una respiración agitada, escucha las voces de todos los demás kitsunes.
Elizabeth: —Maldición, Sebastián, qué humillante que griten mi nombre enfrente de todos—
Aunque no quisiera, debía arrastrarse hasta el trofeo; debido a lo desgastada que estaba, su segunda cola ya había desaparecido y solo se arrastraba por el suelo congelado, ya que toda la habitación estaba congelada. Rosette, por su parte, se encontraba inconsciente por el ataque, congelada hasta que sentía un abrazo de esa figura.
*****:—Luchaste bien, hija mía, tienes todo un camino por delante; por ahora solo descansa—
Rosette seguía inconsciente, pero dentro de ella pudo escucharlo, lo cual causaría una alegría en ella, pero aún no sabía de quién se trataba ese sujeto que le estaba hablando hasta que unas corrientes de humo envuelven a Rosette, rompiendo el hielo que la cubría. Se trataba de Haster, el cual la miraba con aprobación.
Haster: —Lo hiciste bien, Rosette—
Este solo voltea a ver cómo Elizabeth llegaba al pedestal para tomar el trofeo, recostándose en el mismo pedestal para, con una leve sonrisa, levantar la copa para la celebración de todos los kitsunes presentes junto a Sebastian.
Caelum: —Señoras y señores, ¡¡¡la ganadora de los juegos Kasseder es la kitsune Elizabeth!!! ¡Logrando algo histórico que fue eliminar a todos los competidores, demostrando su dominancia en esta competición!—
Diría para aplaudir, trayendo a todos los presentes hacia las campañas gracias a la réplica del trofeo que había ahí. Elizabeth seguía recostada, ahora en el suelo. Sebastián rápidamente la observa, corriendo hacia ella para ayudarle a levantarse.
Sebastián: —Muy bien hecho, hermana, los destruiste—
Elizabeth: —Sí, sí, no necesito tus halagos, simplemente hice lo que tenía que hacer; solo ve y que lo pongan en la vitrina y ya—
Sebastián: —Jajaja, está bien, hermana—
Diría para ayudarla a caminar; en cuanto a Haster, este simplemente acuesta a Rosette inconsciente en una de las camas en la campaña para salir, mirando cómo Scott estaba ya vendado, usando su espada para recostarse y caminar.
Scott: —Señor Haster, ¿usted también pudo ver lo que le sucedió a Rosette?—
Haster: —Sí pude notar perfectamente lo que pasó, pero si buscas una respuesta, por los momentos no te la puedo dar, ya que es algo muy inusual lo que le pasó a Rosette—
Scott: —Lo entiendo, quisiera que cuando descubra algo me lo diga, ya que ella me preocupa y no quisiera que esto le haga algún mal—
Haster: —Entiendo tu preocupación; puedes entrar para estar con ella si así gustas—
Haster ponía su mano en el hombro de Scott para seguir caminando hasta que Simon, molesto, sale de su tienda de campaña debido a que los demás caballeros se habían burlado de él debido a que perdió de los primeros. Cuando este sale, al primero que ve es a Haster, reconociéndolo.
Simón: —¿Tú, maldito, eres Haster?—
Haster: —Es correcto, esclavo de Kebel—
Simón, al verlo, se pone furioso, ya que fue Haster quien luchó a favor de los hechiceros en la guerra contra ellos. Esto hace que su armadura empiece a brillar, llamando la atención de todos, incluso de Caelum, el cual intenta detenerlo.