Eleanor

Una pequeña molestia

—¿Recuerdas esa vez que nos conocimos? —Las patas de la silla se enterraron en el césped bajo el peso del hombre —Debo admitir que no fue la más romantica, fue justo enfrente del teatro, yo iba apurado y me choqué contigo y te dije enojado "¿Que no ves por donde vas?"... me quise morir de vergüenza cuando vi como tu bastón caia al suelo y tu te agachabas para buscarlo con el tacto.

—Por suerte era de noche y no habia nadie en la misma calle para reprenderme con la mirada. Tú te disculpabas repetidamente como si me hubieras visto venir, "Lo siento mucho señor, soy muy torpe", y yo aún no sabia que decir..., al final, claro, me disculpe contigo y me habia decidido en seguir mi camino y olvidarte —Se llevó la mano a la boca, tapando su leve sonrisa —... "Me parece que esa no es la manera en la que un caballero se disculparia" dijiste y, en ese momento no lo sabia, pero esa pequeña molestia pasajera de tener que ser formal, esa pequeña molestia pasajera al ver tu sonrisa picara en tu rostro, esa pequeña molestia pasajera al saber que tendria que invitarte una cena, iba a ser la mejor cosa que me paso en la vida.

—Siempre me dijiste que me molesto con facilidad, pero era dificil no hacerlo con tus comentarios recurrentes sobre la caballerosidad, más de una vez llegué a pensar que te aprovechabas mucho de tu condición, especialmente te aprovechabas de ese molesto bastón, ¿Cuantos golpecitos en la canilla habre recibido al hacer comentarios inapropiados?, y luego estaba esa pequeña molestia de saber que nunca podria molestarme realmente contigo.

—Volviendo a cuando nos conocimos... en esa molesta y maravillosa cena un dia cualquiera fue cuando me enamore de tí, tu risa aguda y a carcajadas, sin importante quien te oyera y las pequeñas lagrimas que no te importaban que corrieran tu maquillaje, tu actitud retadora y pícara que parecia siempre pasar por la cuerda floja entre ser juguetona y faltar al respeto... o quizas sea las repentinas carcajadas justo despues de pararte recta como si no supieras nada de la estupidez que acababas de hacer, como esa vez que, tocaste un timbre de noche mientras paseabamos y solo seguiste caminando como si nada y cuando el dueño no sospechó de nosotros te reiste tan fuerte que volvio a salir solo para regañarnos y tuve que alzarte para salir corriendo y tu no parabas de reirte —La voz del hombre se quebró, su sonrisa aún permanecia allí, incluso más amplia que antes, pero bajo una cascada de lagrimas cada vez mas recurrentes.

El hombre se inclinó hacia adelante y paso dos dedos lenta y cuidadosamente sobre la placa de mármol, dejó caer una unica rosa encima de la placa.

—Ahora tengo que pasar por la no tan pequeña molestia de la imposibilidad de olvidarte, ¿sabes?



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En el texto hay: romance, tragico, comeda

Editado: 19.08.2026

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