La agua es purificación o al menos eso asegura el sacerdote durante sus misas. Hay una pila llena de ella que bendice y alivia toda pena y, aunque no se si pueda remover mis culpas tomo un baño con el pensamiento de que pueda surtir efecto. Que borre todo rastro de Dimitry Le Covanov en mí.
Pronto, me he de percatar en el error en el que me encuentro, porque para limpiarlas tienes que estar arrepentido y yo no lo estaba por completo. Mi lado más egoísta me aseguraba que si era lo que quería entonces no existe razón para pedir perdón, sin embargo, cuando el reloj marca las seis en punto todo valor se disuelve, porque ¿Como podria ver a Dimit después de lo cometido?
Antes podía darme el lujo de decirme que no fue mi culpa, pero ahora no existia justificación alguna. Bese a Dimitry, su gemelo. Pude detenerlo, pero no lo hice.
—Te miras distraída ¿todo bien?
—Sí, sí —respondo a Dimit con una cortes sonrisa volviendo a la crema que nos han servido en el comedor a la hora de la cena en la que prometimos estar.
Mi prima Katrina al igual que su tío Cataleno yacen presentes por suerte o no podría llevar el ritmo de la conversación.
—Me comentaron esta tarde que el señor Filberto Hidalpia será dado de alta mañana por la mañana —comenta el tío de Dimit—. Su recompensa yace lista para su uso. Al igual que aseguró querer seguir ayudando en este sitio. Dije que primero debía pedir tu consulta, Emmelina.
—Por supuesto que es bienvenido, dudo que pueda pisar Ryunale de nuevo después de brindarnos ayuda—giró a ver a mi prima para comentar en nuestro idioma lo escuchado—. Dice que el señor Filberto yace prácticamente dado de alta y que es su deseo quedarse aquí.
—Eso suena estupendo, Emmi. Creo sinceramente que sin él no habríamos llegado.
—Sí, yo igual —vuelvo a mirar a Cataleno—. Y que hay del puerto ¿yace impedido todavía?
—Costará de tres a cinco días más debido a que los navíos se perdieron y deben enviarlos desde Feralia. Las fronteras continúan libres, pero no podemos atenernos a que no se atreverían a atacar.
—El príncipe de Søje ayudará —exclamo omitiendo el nombre por respeto a Dimitry.
«Respeto, tú no conoces el respeto, Emmelina Scarasi»
—Dijo que su hermano busca lo mismo que nosotros. Dudo que sepa lo que nosotros de verdad buscamos, pero sin duda sabe que algo esconden esas minas.
—Eso es peligroso. Significa que harán lo posible por entrar.
—Lo mismo pienso, Try. Lo que antes era un secreto a voces se ha convertido en el tesoro que todos quieren obtener.
—Tenemos que darnos prisa entonces. Romper la maldición y destruir las minas para que nadie más ingrese a ellas —comento—. Tal vez por eso yacen enterradas — ambos familiares me miran estando de acuerdo. Quizá y hasta fueron sus propios descendientes después de tomar lo sagrado de ellas.
—¿Qué más te dijo? —pregunta Dimit.
—No mucho, considernado la corta visita, pero me aseguro querer ayudar y a cambio le prometí que sería liberado. Desearía que fuera por igual mañana en la mañana.
Dimit resopla con levedad.
—Sí gustas podemos alojarlo en esta finca también. Nos llevaremos perfecto.
—No es momento para esto —le advierto—. Él sabe como contactar a mi hermana y quiero que ella viva tanto como tú.
—¿Se quedará ella con nosotros por igual?
—No, porque la cercanía a los Le Covanov la envenena. Apenas y puedo acercarme a ella sin matarla en el intento. Creí que lo recordarías, considerando que fuiste tú quien la maldijo aquella vez que pasaron una muy satisfactoria velada si bien recuerdo.
Es mucho más sencillo atacarlo que tener que lidiar con las culpas yo sola. Recordarle sus faltas para que perdone las mías.
—Diculpa, debí olvidarlo por el hecho de saber que ella ayudó a planear la muerte de mi familia, junto con ayuda de Davinne y... la tuya misma.
La acusación pica por lo cierta que es.
—Y recibí mi castigo pertinente al ser la única que los otaros consiguieron dañar hasta casi la muerte. Llevo todavía sus marcas y las pesadillas me atormentan, créeme.
Aquello parece cortar toda hostilidad entre ambos, pues su mirada se aparta de la mía con pesar por el recuerdo que nos aborda, junto con un prolongado silencio entre ambos.
—Por el bien común les recomiendo que hagan a un lado sus molestias personales, Altezas —aconseja Cataleno con incomodidad ante la conversación que tuvo que escuchar—. Desconozco lo que les acongoja a ambos, pero existen cosas con mayor importancia en este momento.
—Lo lamentamos, tío. Es cierto —Dimit es quien habla primero y volvemos a nuestra crema de poro que para este instante, yace tibia—. El príncipe Grimaldi es bienvenido a unirse. Hay que darle todo para que contacte con la hermana de Emmelina y podamos visitar las minas al fin.
Una especie de angustia o vacío se forma en mi estómago al saber que estamos cerca de conseguirlo después de estos meses, así como me siento una maldita bruja por causar este innecesario confrontamiento. El tío de Dimit prosigue ante el silencio.
—Pues las perforaciones han sido exitosas y se puede ingresar a ellas sin problema con su debida precaución, claro está.
—Le comenté a su sobrino acerca de formar un poder donde compartamos estas tierras. Un seguro por si es que sucediera lo de hace días.
—Emmelina.
—Dije que quería hacerlo, Dimit ¿podría encargarse, Cataleno?—él asiente mientras se nos retira el plato para seguir con el siguiente.
Después de ello la plática se vuelve más amena debido a que tanto la compañía de Dimit como la mía requieren de transmitirse a nuestros invitados como intermediarios. Aquello nos consume mayor tiempo para retrasar lo inevitable.
—Pues creo que ya es hora de retirarme.
—Por supuesto, tío. Descansa.
—Descanse, Cataleno.
—Me parece que la cena se ha acabado —Katrina comienza a levantarse de su asiento por igual.
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Editado: 30.05.2026