*********** Capítulo 29 ***********
La mañana llegó lentamente sobre Luna de Cristal.
Los primeros rayos de luz atravesaron las paredes transparentes de la casa, llenando cada rincón con tonos dorados y azules.
Las montañas de cristal despertaron una a una.
Los lagos comenzaron a reflejar nuevamente las estrellas que desaparecían con la llegada del día.
Y dentro de la pequeña casa...
Algo había cambiado.
Nox seguía dormido.
Por primera vez en su existencia, había tenido una noche tranquila.
Sin sueños llenos de vacío.
Sin escuchar el eco de la soledad.
Sin despertar esperando encontrar que todo aquello había sido una ilusión.
Simplemente había descansado.
Sus alas oscuras permanecían alrededor de él como una pequeña protección.
Pero ya no parecían amenazantes.
Ya no parecían hechas de sombras.
Ahora parecían más suaves.
Como si incluso ellas estuvieran aprendiendo que no tenían que estar siempre listas para luchar.
Lumi seguía junto a él.
Aunque finalmente, cerca del amanecer, había cerrado los ojos unos minutos.
Auric tenía razón.
Incluso él necesitaba descansar.
Cuando Lumi despertó, lo primero que sintió fue un pequeño peso sobre su hombro.
Nox seguía ahí.
Dormido.
Tranquilo.
Lumi sonrió.
—Buenos días...
Susurró.
Como si tuviera miedo de romper aquel momento.
Nox se movió ligeramente.
Sus alas hicieron pequeños movimientos.
Unos pequeños aleteos involuntarios.
Y por un instante pareció un niño despertando de un sueño bonito.
Lumi no pudo evitar sonreír.
—Tus alas te delatan.
Los ojos plateados de Nox comenzaron a abrirse lentamente.
Durante unos segundos no entendió dónde estaba.
Su expresión cambió.
Confusión.
Alerta.
Miedo.
La reacción de alguien acostumbrado a despertar en un lugar desconocido.
Pero entonces vio a Lumi.
Vio la manta.
Vio la casa.
Vio la luz entrando por las ventanas.
Y recordó.
No estaba solo.
—Yo...
Su voz era ronca por el sueño.
—Me quedé dormido.
Lumi sonrió.
—Sí.
Nox se quedó inmóvil.
Como si acabara de descubrir algo imposible.
—¿Toda la noche?
—Toda la noche.
Sus ojos se abrieron un poco.
—¿Y tú?
Lumi evitó responder.
Ese pequeño gesto fue suficiente.
Nox entendió.
—No dormiste.
No era una pregunta.
Lumi bajó la mirada.
—Estabas descansando.
La expresión de Nox cambió.
Una mezcla de sorpresa y dolor.
—No tenías que hacerlo.
Lumi lo miró.
—Lo sé.
Y esa respuesta lo dejó confundido.
—Entonces ¿por qué?
Lumi sonrió suavemente.
—Porque quería.
Nox permaneció en silencio.
Porque todavía no entendía algo tan sencillo.
Que alguien pudiera hacer algo por él sin esperar nada.
Sin pedir nada.
Sin tener una razón oculta.
Unos minutos después, Aurelian apareció corriendo por el pasillo.
—¡Buenos días!
Se detuvo al verlos.
Y sonrió.
—Dormiste aquí.
Nox se puso un poco nervioso.
—Sí.
Aurelian se acercó.
Observó sus alas.
—Son bonitas.
Nox parpadeó.
—¿Qué?
—Tus alas.
El muchacho miró hacia atrás.
Como si nunca las hubiera visto de esa forma.
—Son oscuras.
—También las estrellas de noche.
La respuesta de Aurelian fue tan sencilla que Nox no supo qué decir.
El pequeño sonrió.
—Creo que combinan contigo.
Y entonces ocurrió algo inesperado.
Una pequeña luz apareció entre las plumas oscuras de Nox.
Un brillo azul.
Muy pequeño.
Pero real.
Todos lo notaron.
Elián, que acababa de entrar, abrió los ojos sorprendido.
Auric también.
—¿Eso estaba ahí antes?
Nox observó su ala.
Confundido.
—No.
Lumi se acercó.
La luz parecía responder a la presencia de todos ellos.
—Nox...
—¿Qué es?
Lumi sonrió.
—Creo que es algo nuevo.
Elián entendió antes que nadie.
—No está perdiendo su oscuridad.
Todos lo miraron.
—Está cambiando.
Nox bajó la mirada hacia sus alas.
Por primera vez no las vio como una maldición.
Como una prueba de que era diferente.
Las vio como parte de él.
Auric cruzó los brazos.
—Bueno.
Todos lo miraron.
—¿Qué?
—Supongo que si vas a quedarte...
Nox levantó la vista.
Auric suspiró.
—Tendrás que aprender algunas reglas.
Nox se tensó.
—¿Reglas?
—Sí.
—¿Como cuáles?
Auric señaló la cocina.
—La primera: nadie en esta casa pasa hambre.
Elián sonrió.
—La segunda: nadie se queda solo cuando está triste.
Aurelian levantó la mano emocionado.
—La tercera: podemos jugar juntos.
Nox observó a los tres.
Luego miró a Lumi.
Y por primera vez en mucho tiempo...
No sintió que estaba entrando a un lugar extraño.
Sintió que estaba llegando a casa.
Una lágrima plateada cayó por su mejilla.
Pero esta vez no era una lágrima de dolor.
Era una lágrima de alivio.
Lumi la limpió con una sonrisa.
—Bienvenido a la familia, Nox.
El muchacho cerró los ojos.
Respiró profundamente.
Y dejó que aquella palabra entrara en su corazón.
Familia.
Una palabra que durante toda su existencia había pertenecido a otros.
Pero que ahora...
Por primera vez...
También podía pertenecerle a él.
Y muy lejos de Luna de Cristal, en la oscuridad del universo, algo observaba.
Algo que no estaba contento con lo que estaba ocurriendo.
Porque el Bosón Oscuro no estaba desapareciendo.
No estaba siendo destruido.
Estaba siendo transformado.
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Editado: 02.08.2026