Elizabeth Blackthorne, sangre de reina

Capítulo 11: Un Mundo Ajeno

—Elizabeth.

Ignoré el llamado unos segundos.

—Elizabeth.

La segunda vez abrí los ojos. Nathaniel estaba frente a mí, moviendo su mano sobre mi rostro para terminar de despertarme.

Me estiré y solté un pequeño suspiro. Había dormido en el transcurso del reino a la ciudad, había descansado y, sobre todo, no me sentía tan saturada de ideas como hace poco.

—Ya llegamos, tenemos que bajar antes de que revisen el vagón o pensarán que estamos colados y nos irá peor —decía Nathaniel, mientras se levantaba.

Tomé mi bolso y le hice caso. A pesar de que le había pagado al hombre de la estación, no tenía billetes de tren conmigo, por lo cual sería muy sospechoso.

Nos asomamos a la salida del vagón, y apenas la primera puerta de pasajeros fue abierta, bajamos con disimulo. Comenzamos a caminar hacia los pasajeros para colarnos entre ellos.

La estación de la ciudad se veía mucho más grande que la del reino, había mucha gente y una especie de guardias, que supuse que cuidaban la estación.

Todas las personas comenzaron a dispersarse, y seguían bajando del tren. Bajamos las escaleras de la estación y pasamos por una especie de entrada, la cual no había en el reino. Había dos personas más cuidando la entrada a la estación, estas saludaban a los pasajeros cuando iban pasando, pero por alguna razón a nosotros nos ignoraron completamente.

Al terminar de salir pude ver por fin la ciudad. Se veía mucho más grande, modernizada y armónica que el pueblo. Había edificios grandes construidos a ladrillo y cemento, había carreteras, diferentes comercios (no callejeros) y muchas personas pasando. Mientras caminábamos veía en cada esquina doncellas con vestidos pomposos y paraguas que no usaban puesto que no llovía, y caballeros con sombreros de copa. Había carruajes por doquier pasando, y casi no se veían árboles y césped por las calles, como en el pueblo.

—Es más grande de lo que creí —afirmé, girando a ver a Nathaniel, quien también estaba sorprendido.

—Tienes razón, tampoco había venido y es más de lo que esperaba.

A espaldas de Nathaniel, quien estaba viendo sorprendido la ciudad, venía un carruaje. Lo tomé por los hombros para arrinconarlo a la acera.

—Tenemos que tener cuidado —dije, no estábamos acostumbrados a la velocidad de la ciudad. Las personas andaban tres veces más rápido que en el pueblo.

En cada esquina sucedía algo diferente, por ejemplo, había un hombre persiguiendo a otro.

—Parece ser que no soy el mejor ladrón —afirmó Nathaniel con risas sarcásticas.

—Busquemos de una vez la zapatería.

Comenzamos a caminar, sin saber exactamente a dónde, buscando la zapatería. Todo estaba lleno de personas, éramos los menos presentables y la mayoría nos miraban con disgusto, parecíamos pueblerinos pobres en este ambiente. Entre todas las personas, un hombre pasó con periódicos gritando.

—¡Se hace saber al público que nuevamente volvieron las manifestaciones por los rebeldes invisibles, explota mensajería...! —no escuchamos el resto del mensaje porque la voz del hombre desapareció entre tantas personas. Giré a ver a Nathaniel.

—Supongo que el movimiento sí es más grande de lo que pensé.

—¿Y cómo estás tan segura de que son nuestros rebeldes?

—Solo mira a la gente —dije, todos parecían gente de palacio, se veían de clase, o aparentaban serlo. Eran pocas las personas humildes en este lado de la ciudad— No creo que alguien quiera ser rebelde acá.

—En eso tienes razón, y creo que esa es nuestra dichosa zapatería —Nathaniel señaló un edificio con fachada completamente roja y una imagen de un tacón pegada, se veía costosa, y a través del vidrio se podía ver que estaba llena de personas.

—También lo creo, no queda nada lejos de la estación.

Comenzamos a caminar hacia la zapatería, cruzando la calle. Fue como una osadía completa, pasaban carruajes, personas e incluso caballos solos, cuando atravesamos todas las personas llegamos justo al frente de la zapatería. Estaba un poco menos lleno.

—En este lado sí puedo respirar —Nathaniel soltó aire de forma dramática.

—Pero no veo a Víctor.

—¿Quién es Víctor? —giré a verlo con expresión incrédula.

—¿Es en serio? Pues nuestro infiltrado —dije—, qué memoria tan horrible.

—Tengo buena memoria, pero no para acordarme del nombre de todos, más respeto.

—Parece que ser ladrón no solo te dañó los modales, es imposible que hayas olvidado su nombre.

—Si sigues faltándome el respeto te cobraré el cuádruple —dijo él, señalándome con su dedo índice en forma acusadora.

—No hubieras venido. No estaba ofertando más —quité su dedo bruscamente.

Nuestra pequeña discusión fue interrumpida cuando unas mujeres salieron de la zapatería. Eran tres mujeres con vestidos elaborados y bolsas costosas, pasaron a mi lado y me empujaron discretamente mientras reían.

—Lo primero que vamos a hacer es cambiarnos de ropa. No soporto que las damicelas nos miren como animales —dije, haciendo énfasis en la palabra "damicelas".

Se creían bastante solo por vivir en la ciudad, si supieran que soy de la realeza no estarían riéndose. Además, esta no era la imagen que debía aparentar ante el lord.

Mi enojo fue detenido por una mano que tocó mi hombro. Reaccioné asustada ante ello y giré rápidamente.

Detrás de mí había un hombre descrito igual que como Freya había dicho, tenía un sombrero alto y un gabán grande y oscuro que lo cubría.

—Disculpe, estoy buscando a una señorita llamada Elizabeth.

Me incorporé para mirarlo.

—¿Víctor? —pregunté.

Él afirmó con la cabeza, e hizo un gesto de presentación con su sombrero.

—Un gusto, es igual a la descripción que me dieron, muy bonita por cierto.

—Muchas gracias.

—Nos dijeron que tienes una carta —Nathaniel dio un paso al frente.

—Así es —Víctor estiró su mano, en ella pude notar, discretamente, que le faltaba un dedo, tenía una cicatriz, con solo ello se podía notar que era muy valiente. Le entregó la carta a Nathaniel— Señorita Elizabeth, este es nuestro símbolo —me pasó discretamente una pequeña hoja, al abrirla, tenía dibujada una amapola, la identifiqué fácilmente ya que era la flor preferida de mi madre.




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