Ella es mía (trilogía Trillizos, Libro #3)

Capítulo 10

Nunca me alejaré de ti.

P.O.V. CHRISTOPHER SCOTT. 

Entró a la mansión y los presentes se me quedaron viendo, los ignoro camino a la habitación donde me quedo. Abro la puerta y entró, cierro y camino a la cama donde dejó a Lana. Sus manos y labios aún tiemblan y su respiración es muy agitada. Su llanto sólo se hace más grande y no se que hacer. Me desespera que no se como calmarla, no me gusta verla así.

-- ¡Duermela! -- exclama mi lobo -- eso la ayudará. Al menos unas horas pero logrará relajarse un poco.

Tomo con mis manos su rostro, limpio sus mejillas con mis pulgares pero solo salen mas y me parte el corazón verla así -- Duerme -- ordenó, ella dice algo que no entiendo y termina cerrando los ojos junto a un suspiro.

Suspiro, dejó su cabeza en la almohada, la arropo con la cobija, ya es invierno y hace un día tenía gripe, no quiero que se enferme más aunque con lo que ha pasado dudo que esté bien, pero a lo menos que no esté enferma.

La puerta es tocada, doy un último repaso a Lana, si eso la calma eso es lo que haré, suspiro y camino a puerta, abro y salgo cerrado detrás de mí.

-- ¿Qué? -- digo de mala gana.

-- Disculpe alpha pero me es imposible no hacer ciertas teorías de por que trajo a mi hogar a una chica llorando.

-- Es mi Luna -- él se queda sorprendido -- ¿Hay algún problema con eso? Porque yo tengo mí manera de arreglar dicho problemas -- lo miro serio y él traga saliva.

-- Oh, no, claro que no alpha es sólo que me preocupa verla llorando ¿Está todo bien?

No, nada está bien.

-- Mañana me iré -- informó, no queriendo responder a su pregunta -- No quiero que nadie entre a está habitación en la que todavía estoy aquí -- ordenó y el alpha asiente.

Vuelvo a entrar a la habitación, cerrando la puerta en su cara antes que pregunté o diga algo más, me preocupa más la chica que está acostada en la cama.

Busco mi celular en mis bolsillos, lo saco y marcó el número de Enrique, tarda en responder.

-- Necesito el avión para mañana.

-- ¡Hola tío Chris! -- saluda al pequeño diablillo.

-- ¿Dónde está tu papá? -- preguntó con ni vos algo calmada para no asustarla, a veces me llega a recordar a mi hermana cuando era pequeña.

-- Ahorita te lo paso tío -- escuchó cómo camina y abre una puerta -- ¡Paaaa! Te habla el tío Chris.

-- ¿Hola?

-- Necesito el avión para mañana por la tarde.

-- Está bien ¿Te encuentras bien?

-- Nada está bien aquí -- suspiró y miró a Lana, ahora ya abraza una almohada y sonrió por lo tierna que se ve ¿Por qué se ve tan tierna con todo lo que haga?

-- ¿Qué pasó? ¿No hablaré con su madre?

-- Si, ambos lo hicimos, sólo grito e hizo llorar a Lana, la traje a la casa del Alpha pero no dejaba de llorar y no sabía qué hacer así que la dormí ¿Eso estuvo mal? Diosa, no se que hacer para que se calme apenas sabe que soy su mate cuando estoy cerca.

-- Calma Chris, por lo visto fue todo mal.

-- Pero diría ¿Qué voy a hacer cuando despierte? Volver a llorar.

-- ¿Quién llora? -- escucho que pregunta Aby -- dame el celular -- pelea entre ellos en murmullos hasta que por fin vuelve hablar Aby -- Habla con ella, intenta que se olvide un poco de eso, será difícil, demuestran que estará ahí con ella a pesar de todo ¿Por qué es lo que harás?

-- Si pero soy malo para esto, cuando mis padre murieron no console a mis hermanos, sus mates lo hicieron y mi cuñada me dio aliento para seguir.

-- Tranquilo, sólo demuestra que estará con ella ahora y siempre, hazla reír, háblame que te la quieres traer.

-- Bien.

-- Cualquier cosa llama pero a mi, que Enrique es malo para dar consejo sobre el amor -- río y cuelgo.

Dejo el celular en la mesa de noche, será mejor que la deje dormir un rato más, entró al baño para darme una ducha.

***

Terminó de revisar el contrato en mi laptop cuando veo como Lana comienza a moverse en la cama, yo estoy sentado en el sillón de al lado. Dejo la laptop a un lado y me acerco a ella, me acuesto junto a ella, sobre mi hombro y con los ojos entrecerrados me mira, sonrío por que se a qué viene eso.

-- M-me obligaste a dormir -- dice.

-- Es la única manera para que te relaje un rato.

Suspira, abre la cobija y se pega a mi, dejando que la cobijas nos cubra a ambos, la abrazo por la cintura y ella deja una de sus brazos en mi cuello y la otra mano en mi pecho.

-- ¿Está bien? ¿Quieres algo? Puedo traerte cualquier cosa.

-- Sólo quiero estar así -- murmura.

-- Te quiero decir algo… es sobre ir a mi manada, se que es un mal momento pero…

-- Está bien, prácticamente me ha echado de mi casa -- dice triste.

-- Bueno, ahora puede decir que mi casa es tuya -- la escucho reír un poco -- nunca pensé que me emocionara decir eso.

Ella aleja su rostro de mi cuello para poder verme, sus mejillas están sonrojadas, me encanta, sus ojos están hinchados por lo que ha llorado y dormido, como quisiera quitarle ese sufrimiento que tiene, ella no lo merece.

-- ¿Y si quiero otra casa?

-- La pregunta sería ¿Dónde? Puedo comprarte todas las que quieras, sólo dímelo.

-- Sólo quiero una cosa -- la veo con curiosidad.

-- Cualquier cosa la conseguiré para ti.

Lana suspira y desvía la mirada de mi, oh no, que no diga nada malo por favor.

-- Nunca me dejes por favor.

Se a qué viene eso. Lo que dijo su madre antes de salir de la casa. Subo mi mano hasta su mentón y hago que me vea, sus lindos ojos están a punto de soltar las lágrimas.

-- Es lo último que quiero hacer, he esperado mucho para tenerte a mi lado, no haré nada para alejarme o hacer que pienses eso ¿Quiere que te diga cada día lo feliz que estoy por que apareciste? Te lo diré cada día si eso hace que dejes de pensar que me alejaré de ti. Lo último que tengo en mi cabeza es querer alejarme de ti. Nunca lo haré porque siempre serás tú, Lana.




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