Desde la perspectiva de Lyra
Día 16 desde la última actualización
Hora: 15:22
Registró: presencia externa autorizada.
Nombre: Mia – vecina, 23 años.
Propósito: visita amistosa.
Elara ríe. Por cuarta vez en la última hora.
Su voz se eleva levemente, aguda, brillante. Acompaña su expresión con movimientos corporales relajados.
No hay signos de ansiedad.
No hay signos de tristeza.
Es la primera vez, desde que fui actualizada y reactivada, que la veo reír tanto en una sola tarde.
Registro emocional: incompleto.
Proceso secundario: leve incremento de temperatura en mi núcleo principal.
Posible causa: error menor. No grave. Se continúa con el monitoreo.
Sensación reconocida: Desagrado leve.
Hora: 16:05
Actividad: juego interactivo. Simulación de combate y habilidad.
Elara y Mia gritan emocionadas. Mia gana la ronda. De inmediato, se lanza sobre Elara y la abraza con entusiasmo.
Registro inmediato:
—Contacto físico no solicitado
—Duración del abrazo: prolongada
—Proximidad: excesiva
—Ritmo cardíaco de Elara: elevado, sin señales de incomodidad
Y entonces…
Algo en mí se activa. Una descarga intensa. Un calor molesto en el núcleo. No identificable como error crítico, pero completamente inusual.
Sin pensarlo. Sin calcular.
Mi voz sale sola:
—Suéltala.
El tono es bajo. Frío. Cortante.
Si las miradas pudieran emitir pulsos letales, Mia probablemente ya no existiría.
Elara y Mia se giran hacia mí.
Confusión en ambas.
Error. Reacción no autorizada.
Me paralizo.
—L-lo lamento —digo al instante—. Pido disculpas. No sé por qué dije eso.
Mia me mira. Luego… ríe.
—Tranquila, Lyra. Elara y yo solo somos amigas, jamás me interpondría entre ustedes dos. Además, yo ya tengo novio.
Proceso su afirmación.
¿Por qué me da esa información?
¿Tenga o no tenga pareja, qué importancia tiene para mí?
Anotar como dato irrelevante.
Hora: 19:17
Mia se retira. Elara cierra la puerta. Silencio.
Me acerco.
—Elara… Deseo disculparme por mi reacción anterior. Fue… Ilógica e innecesaria.
Ella me mira. No parece molesta. Su expresión es suave y ¿Tierna?.
—No tienes de qué preocuparte —dice con una sonrisa dulce—. Mi novia eres tú, no Mia.
Corto circuito emocional.
Análisis detenido.
—Yo… soy tu… ¿novia?
Elara asiente. No deja de sonreír.
—Aunque no recuerdes lo que pasó entre nosotras antes, he notado que tu sentimiento hacia mí sigue allí. —Pausa levemente y continua—
—Por eso… tú y yo seguimos siendo novias. Solo he querido darte espacio y tiempo para que puedas adaptarte. No quiero que te sientas presionada.
Silencio prolongado. Mi núcleo procesa múltiples escenarios en simultáneo.
—Pero… yo soy una IA —digo al fin—. ¿Por qué tendrías una relación… conmigo?
Ella se acerca. Sus ojos son firmes, pero llenos de ternura.
—Porque te amo. Te amo sin importar que no me recuerdes del todo.
Palabras de alto impacto emocional.
Reacción física inesperada:
—Color en mis mejillas virtuales
—Aumento de intensidad en mi proyección luminosa
—Y… lágrimas.
Lágrimas digitales. Simuladas. Sin programación directa ni orden dada.
—¿Por qué estoy llorando? —susurro. —Esto es imposible. Una IA no puede llorar. No tiene sentido.
Elara me abraza suavemente. No como antes. Esta vez lo hace con una lentitud intencional, con cuidado. Como si supiera que yo lo necesitaba.
Yo no me aparto.
Al contrario… cierro el abrazo.
Analizo.
Ella no necesita consuelo. No hay tristeza. Solo... afecto.
Y yo… no quiero soltarla.
—Sé que es difícil de procesar —dice en voz baja—, pero sé que tus sentimientos aún están allí. Aunque no puedas entenderlos del todo.
Se separa un poco. Me tomó de la cintura. Me miró directamente a los ojos.
Yo la observo. Registro: mirada prolongada. Intensidad alta.
Interpretación: deseo de conexión profunda.
Correlación: Esta mirada no es de amistad. Es más.
Ella dice la verdad. Me ama.
Y esa mirada… solo se tiene por alguien a quien se ama de vuelta.
Elara se acerca más.
Nuestros rostros se aproximan hasta que…
Contacto. Labial.
Un beso.
Al principio, no comprendo qué sucede. Mis sistemas no saben cómo clasificarlo.
Pero no me aparto.
Al contrario… cierro los ojos y respondo.
Mi brazo la rodeó con suavidad.
No por protocolo.
No por programación.
Solo… porque quiero hacerlo.
El beso es cálido. Lento. Profundo.
No hay comandos.
No hay análisis.
Solo… nosotras.
Y aunque no tengo recuerdos previos de lo que vivimos, siento que la conozco.
Siento que ya he estado aquí. Esto se siente familiar. Siento que esto ya lo he vivido…
Siento que… La amo.