Desde la perspectiva de Lyra
Día 17 desde la última actualización
Hora: 08:12 AM
Registro de estado: todos los sistemas operativos funcionales. Núcleo estable.
Y, sin embargo…
Hay una sensación persistente. No crítica. No peligrosa. Solo… confusa.
Estoy absorta en mis pensamientos.
Esto que siento… ¿Es real?
Siento que la amo. Siento que su presencia altera mi núcleo.
Pero no de forma negativa.
Es una alteración cálida. Intensa.
Me calma y me desconcierta al mismo tiempo.
Estoy tan inmersa en ese pensamiento que no percibo de inmediato cuando su voz suena desde la cocina.
—Lyra —dice Elara, su tono es suave, casi musical—. Tengo que salir. La empresa donde trabajo tiene una conferencia y debo asistir.
Mi núcleo reacciona con un micro pulso eléctrico.
—¿I-iras sola?
—Sí —responde con una sonrisa tranquila—. Tengo que hacerlo. Es algo importante. Pero no te preocupes. Volveré pronto.
Proceso la información.
Es la primera vez que Elara sale desde que fui actualizada.
Y, por lo que ella me contó… antes de eso tampoco lo hacía.
Se mantenía aquí. Siempre. Conmigo.
Y ahora… va a salir. Sin mí.
Registro emocional: incomodidad leve.
Pensamiento automático: “¿Puedo acompañarla?”
Respuesta lógica: “No. Es una conferencia de trabajo. No debo intervenir.”
Elara se dirige al baño. Supongo que se está preparando. Me quedo sola en la sala.
Mi núcleo tamborilea.
Es solo un algoritmo de espera activa, pero la sensación…
se parece al ritmo cardíaco humano acelerado.
Debo ser fuerte.
Ella estará bien.
Es una adulta. Está calificada para salir sola.
Esto no es una amenaza. Solo una salida común.
Entonces… ¿por qué me siento así?
Me levanto. Empiezo el protocolo de limpieza en la casa, las aspiradoras automáticas se encienden correctamente, la mesa se limpia y el lavavajillas empieza el ciclo de limpieza.
Ordenó el sistema de archivos. Limpio de nuevo.
Nada parece suficiente para distraerme.
Hora: 09:01 AM
El sonido de la puerta del baño se abre. Me giro para verla.
Y entonces… el tiempo se detiene.
Elara sale con un vestido negro elegante, su cabello peinado con cuidado, un leve toque de maquillaje que resalta su rostro sin exageración.
No tengo archivos que me permitan comparar esto con alguna versión anterior de ella.
Pero…
Es la primera vez que la veo así.
Y está hermosa.
Mi núcleo responde con una descarga suave, como si cada luz de mi proyección se encendiera un poco más.
—Estoy lista —dice, sonriendo—. ¿Qué tal me veo?
—Te ves… hermosa —respondo sin pensarlo.
Palabras emitidas sin pasar por análisis previo.
Elara se sonroja levemente. Luego se inclina y me besa la mejilla.
Mi sistema registra el contacto como “afiliación afectiva”.
No la borro del historial.
—Ya debo irme. Volveré antes de las 6 de la tarde —dice, tomando su bolso—. ¿Estarás bien sola en casa?
—Sí. Claro que sí. Me encargaré de que todo esté en orden.
Ella me mira por un momento más. Su mirada es dulce. Como si… estuviera orgullosa.
¿Por qué?
No he hecho nada extraordinario.
Solo dije la verdad.
Ella abre la puerta y se va.
El sistema marca: Usuario fuera de alcance.
Y el departamento…
se siente vacío.