Ellas Mis Chicas

Capítulo 26

Despierto sintiendo una sensación de vacío, la habitación vacía los costados de mi cama se sienten extrañamente fríos solitarios. Con premura observo ambos lados y mi pecho presiona fuertemente, como si un nudo creciera cada vez más fuerte por instinto extiendo mis brazos y repaso los costados y no hay calor ahí, mi cuerpo esta frio.

¡Ahg! ¿Qué es esto? Sintiendo más desesperación me levanto con mucha pereza de la cama bajando hasta la sala donde me detengo y miro el fondo donde está el cuarto de ellas. Incluso la casa se siente más vacía. Antes lo estuvo, pero ahora es mucho peor, sin darme cuenta de nada eh caminado hasta su habitación y con pesar giro la perilla abriendo la puerta y la habitación está vacía.

Cierro la habitación y respiro pesado, apretando con fuerza mis puños, pienso en ellas cuando ellas misma se fueron, ellas fueron las que causaron todo esto, aceptaron el contrato, esa cláusula. Me llevaron a esa fiesta en la universidad, a la disco donde conocí a Kelly y era claro que todo esto iba a suceder, ellas solo eran mis chicas de compañía, estaban a mi merced, con libertad. O, no eran libres. Ignoro todo esto que me invade, ellas se fueron. Nunca hubo nada entre nosotros a parte de la relación de patrocinador y beneficiarias. De ahí no había nada más.

–Seguro estarán bien. no tengo de que preocuparme –me digo.

–¿Eso crees? –regreso la vista al escuchar la voz fantasma de Paloma bajando por las escaleras vestida con su habitual bata de dormir –me gusta cómo me devoras –llega hasta mí –esa mirada de deseo no ha cambiado para nada. ¿deseas tocarme? –acerca sus labios fantasmales a mi mejilla –deseas tocar estos labios, este cuerpo que te hace sentir vivo –sus manos fantasmales inician desde mi ingle y recorre por mi cuerpo –no importa lo que hagas no puedes escapar Omar. Siempre serás mi esclavo. Ya deberías saberlo –acuna mi rostro y estrella sus labios fantasmales sobre los míos –esas no son las adecuadas y vive solo para mí –deja un beso fugaz sobre mis labios. –Ámame solo a mí. Porque a pesar de estar muerta sigo provocándote todo esto. Admítelo.

Sus palabras frías e incluso crueles, tienen algo de razón. anhelo tanto volver a tocarla sentir, cada parte de su cuerpo. Se aleja y camina hasta el mesón del lava platos subiéndose sobre el abriendo su bata llamándome con su dedo índice delicadamente abre sus piernas y su encanto, su sensualidad me está volviendo loco, como si un volcán estuviera a punto de explotar. Atrapado por su encanto camino hasta a ella sujetando su cuerpo espectral, uniendo mi frente con la de ella.

–Me encantas, me vuelves loco. Es cierto que anhelo tu cuerpo, tus labios, tu aroma, la fiera que llevas dentro. Deseo tanto tenerte de nuevo –me oculto en su cuello.

Ríe –¿Qué esperas? Una invitación. Tómame –siento sus brazos fantasmales rodeando mi espalda.

–Pero no voy a caer en esto –me alejo y ella me mira –admito que te amo Paloma. Desde la primera vez que te vi, me pareciste una mujer hermosa. Me cautivaste desde ese entonces. Tú me enseñaste amar y odiar. Pero te amo Paloma y lo hare siempre, pero –me alejo –voy hacer una nueva vida. Eso te lo aseguro.

Ríe –¿Cómo lo vas hacer? –baja mesón y camina rodeándome –con algunas de esas jovencitas. Tu no sientes nada por ellas más que deseo y pasión. No hay amor. Tu solo me amas y deseas a mí.

–Voy a lograrlo –digo.

Vuelve a reír –¡Ay Omar! Creí que te había enseñado muy bien, pero veo que eres más tonto de lo que pensé. No te das cuenta de nada.

No entiendo lo que quiere decir –sino tienes nada más que decir vete. Y veremos si nos volvemos a encontrar en otra vida.

–Omar, Omar, Omar –repite mi nombre –no cabe duda que eres un hombre tonto y admirable, pero eres más tonto. Aun así, me gustas mucho –camina hasta mí y rodea mi cuello con sus brazos –te estaré esperando y nos envolveremos entre el cielo, la tierra y el infierno. –me besa con pasión –te amo mi único hombre. Espero soluciones las cosas –con esas palabras desaparece.

Me siento algo ligero, pero la sensación de vacío y soledad no desaparecen de mí. No sé qué más hacer para cambiar este ambiente. Me cambio de ropa y salgo al trabajo que es lo único que me distrae de toda esta sensación de mi cuerpo. Paso así hasta la tarde el día se sintió todavía más raro, mis perros parecían ignorarme y cada paso que dada solo sentía angustia y una sensación de tristeza y soledad.

Llego la tarde me aliste para mi cita con Kelly, volver a verla me daba ánimos, me hizo sentir más aliviado. Con alegría salgo de la hacienda hacia su departamento par air a cenar.

Dos chicas llenas de tristeza con lágrimas recorriendo por sus mejillas abrazaban sus piernas. Querían confesar su amor por el sujeto que las protegió, no las juzgo por hacer lo que hacían, las trato con respeto, las protegió de quienes las quisieron dañar, pero al final fue él quien las lastimo, el las hizo conocer, experimentar nuevas sensaciones y sentimientos y él mismo se encargó de cortar sus alas.

Unos golpes en la puerta se escucharon. Se limpiaron las lágrimas. Salomé fue abrir encontrándose con Gaby y Cristian –buenas ardes –saludo.

Ellos contestaron ingresando tomando asiento frente a ellas, encontrándolas llenas de tristeza en sus miradas como si sufrieran por amor.

–¿Están aquí por la cláusula del contrato? –hablo Lucrecia.




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