Ellos no tienen sombra

Epílogo: Aaron

El edificio del tronco mascota desvelaba algo más que una sonrisa aterradora de un dibujo de antaño. En la cúspide, como una huella más del entorno, se dibujaba la figura esbelta de Aaron, que sostenía sobre su hombro el rifle de francotirador.
Apuntaba a Jennifer, la que antes había sido su amiga de la infancia, la que le había enseñado que llorar no lo hacía poco hombre y que las chicas y los chicos sí podían ser amigos sin sentimientos profundos por el medio. Apuntaba con el dedo en el gatillo y los recuerdos abrumando su cabeza. Allí se batía su voluntad y la obediencia ciega que les exigían las sombras.
—No puedo… no a Jen. —Dijo mientras "Ellos" le oprimían el cráneo con sus manos invisible y pesadas
Un fuego arrollador lo quemaba por dentro, carcomiendo cada órgano y huesos hasta llevar el dolor a niveles insoportables. Sus manos temblaban, su rostro sudaba y lo que era peor, su voluntad estaba siendo poco a poco doblegada.
Quería gritar, decirle a Jen que se apartara, pero su boca ya no le pertenecía
—Jen… lo siento… Jen —musitó entre gemidos internos de dolor.
Su mano rastrilló el arma y encendió la mira. La misma incidió vacilante sobre la nuca de Jennifer.
El arma temblaba, su voluntad flexionaba las rodillas al son de los empujones de las sombras.
El dedo en el gatillo se hundió lentamente mientras él aportaba su último atisbo de fortaleza.
—Jen..—fue lo último que dijo antes de que voluntad cayera de rodillas. Soltó un suspiro. Contuvo una lágrimas. Finalmente, todo se oscureció al sonido arrollador de un disparo.




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