Elysium Code

Capítulo 1 - Paraíso Pragmático

Año 2048 - Ciudad: Tokio

Fecha: 6 de agosto

Hora: 14:51

En un lugar algo apartado de Tokio, dentro de un pequeño departamento al que su propietario llamaba orgullosamente "Laboratorio", dos jóvenes pasaban la tarde.

Sobre un sofá desgastado descansaba Max, un estudiante de veintiún años de la Universidad de Ciencias de Tokio.

Su cabello negro y desordenado caía sobre unos ojos que siempre transmitían más tranquilidad que entusiasmo. Su complexión delgada daba la impresión de alguien que pasaba más tiempo rodeado de computadoras y circuitos que haciendo ejercicio. Incluso dormido, conservaba el aspecto de alguien despreocupado, ajeno al caos del laboratorio.

Al otro lado de la habitación, dentro de la denominada "Zona de Trabajo", se encontraba Carlos, propietario del departamento y autoproclamado "Líder del laboratorio". Al igual que Max, también tenía veintiún años y estudiaba en la Universidad de Ciencias de Tokio.

A diferencia de Max, Carlos transmitía energía incluso cuando permanecía quieto. Su cabello castaño, ligeramente despeinado, le daba un aspecto descuidado. Una sonrisa confiada parecía instalada permanentemente en su rostro, acompañada de una mirada arrogante la mayor parte del tiempo. Su postura relajada y su forma exagerada de expresarse lo hacían alguien difícil de tratar.

—Oye, Max, ¿puedes pasarme el destornillador que está sobre la mesa?

Carlos giró la cabeza hacia el sofá.

Max seguía profundamente dormido.

Carlos entrecerró ligeramente los ojos.

—Oye...

Soltó un largo suspiro.

Se levantó del suelo y caminó hasta el sofá.

—¡ASSISTANT! ¿¡Qué crees que estás haciendo!?

El grito hizo que Max cayera al suelo.

—¿¡Eh!? ¿¡Ah!? ¡OW! ¡OW!

—¿Qué te pasa, Carlos? ¿Por qué me despiertas así?

Se llevó ambas manos a la cabeza, justo donde se acababa de golpear.

Carlos se cruzó de brazos.

—¿¡No es obvio!? ¡Te estoy pidiendo el destornillador y no me lo pasas!

Sin decir nada más, volvió a sentarse en el suelo, dentro de la "Zona de Trabajo".

—Por Dios...

Se acomodó su vieja bata de laboratorio y suspiró.

—Ahora sí. ¡ASSISTANT! Pásame el destornillador.

Max lo miró completamente desconcertado.

La luz del sol entraba por la ventana ligeramente abierta e iluminaba toda la "Zona de Trabajo". El espacio estaba formado por una mesa baja de madera, varios cojines y cajas llenas de piezas recicladas de la universidad que ambos pensaban utilizar en futuros inventos.

Max frunció el ceño.

—¿¡Eh!? ¡Pero te acabas de levantar hace unos segundos! ¿¡Por qué no lo agarraste tú mismo!?

Aún somnoliento, terminó entregándole el destornillador.

—¿Y cómo va el proyecto? —preguntó con desgana.

Estiró los brazos y bostezó.

Carlos esbozó una gran sonrisa y asintió a la nada.

—Jejeje... No lo entenderías. ¡Tenías que pasármelo tú! Todo eso era necesario para activar el "Efecto Mariposa", el cual nos permitirá completar la máquina en el futuro. ¡JAJAJAJA!

La risa de Carlos volvió a llenar el laboratorio.

Max soltó una pequeña risa.

—Je...

—No creo que así funcione el "Efecto Mariposa".

Negó varias veces con la cabeza.

Se sacudió el polvo de su camiseta.

—Pero si el líder del laboratorio lo dice, supongo que no puedo contradecirlo.

Se encogió de hombros con una sonrisa tranquila.

Carlos levantó el dedo índice.

Una sonrisa arrogante apareció en su rostro.

—No, por supuesto que esto es el "Efecto Mariposa". Ahora estás despierto y te has adentrado en lo más profundo de este laboratorio... ¡JE!

Soltó una carcajada victoriosa.

—Ahora que finalmente has entrado en la "Zona de Trabajo", no podrás salir tan fácilmente. Tendrás que trabajar por el futuro de este laboratorio. ¡JEJEJE!

Volvió a reír de forma maliciosa, como si estuviera tramando algo.

—¡Lo he decidido, ASSISTANT!

El grito tomó por sorpresa a Max, que dio un pequeño respingo.

—¡Te ascenderé de rango, jejeje! ¡Te convertirás en la mano derecha sagrada del asombroso "King Scientist"! ¡JAJAJAJA!

Max se quedó mirándolo unos segundos.

"...Este tipo..."

Soltó un suspiro.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Bueno... Si he recibido tal honor...

Hizo una breve pausa y volvió a encogerse de hombros.

—Supongo que no me queda de otra más que trabajar por el futuro de este laboratorio...

Carlos llevó una mano a su rostro mientras seguía riéndose.

—¡Así es como se habla! ¡Finalmente veo cómo tu potencial está despertando! ¡JAJAJA!

—Debo admitir que fue una sorpresa que ocurriera antes de lo anticipado. ¡Jejeje! ¡Jajaja!

Se llevó una mano a la barbilla y miró a Max con arrogancia.

—¡Pero bajo la tutela del gran "Prodigal Scientist", no existe imprevisto que represente un verdadero problema!

Max abrió los ojos de sorpresa al escuchar a Carlos.

—Cada vez logras mantener el personaje durante más tiempo. Eso es bueno.

Forzó una sonrisa con incomodidad.

—Antes te agotaba bastante mentalmente, ¿no?

Carlos asintió lentamente, llevándose una mano a la barbilla.

—Mmm... Debo admitir que he mejorado bastante con el tiempo.

—En el pasado... debo reconocer que me daba vergüenza actuar así...

Hizo una breve pausa.

Max abrió ligeramente los ojos.

—Carlos...

Carlos extendió los brazos hacia arriba con una sonrisa.

—Así era... ¡Hasta que me di cuenta de mi grandeza! Desde ese momento dejó de importarme. ¡La mente más brillante del mundo no puede acomplejarse por las opiniones de los demás! ¡JAJAJAJA!

Max se llevó una mano a la frente y negó con resignación.

—Justo cuando pensaba que tendrías un momento de seriedad por primera vez en tu vida.




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