Año 2049 - Ciudad: Tokio
Fecha: 14 de febrero
Hora: 8:00
Varias semanas habían pasado desde aquella despedida que Max y Carlos tuvieron en el laboratorio. Desde entonces, las ocasiones en las que habían podido reunirse se contaban con los dedos de una mano.
El motivo no era otro que los exámenes finales y la entrega de la tesis. Ambos habían estado estudiando intensamente durante ese tiempo con el objetivo de aprobarlos.
—Aah... Estoy agotado... —murmuró Max.
Se dejó caer sobre el escritorio y apoyó la cabeza en la mesa.
—Me pregunto cómo le estará yendo a Carlos...
Sacó rápidamente su celular y entró en el chat de Carlos.
Se quedó mirando la pantalla durante unos instantes, pensando qué mensaje debería enviar.
Finalmente, resopló, se rascó la nuca y escribió un mensaje breve.
Max: Sup, bro. ¿Cómo te va con los estudios? Yo no puedo más, estoy agotado hasta los huesos.
Tras enviarlo, se quedó con la mirada clavada en la pantalla, esperando una respuesta.
Carlos: Siento que voy a morir. Una mente tan privilegiada como la mía no debería estar perdiendo el tiempo en estas cosas... ¡Debería estar revolucionando el mundo con mis ideas!
Junto al mensaje, Carlos envió un sticker de una persona con el brazo levantado hacia el cielo.
Max esbozó una ligera sonrisa.
—Jeje... Ni siquiera en esta situación sale del personaje, ¿eh?
Max: Estoy un poco aburrido y se me ocurrió que podríamos hacer que los exámenes finales sean más emocionantes.
Carlos: ¿Qué propones?
Max: Hagamos una apuesta. Si saco mejor nota que tú en los finales, me invitarás la comida de todo un día, lol.
Max envió el mensaje sin prisas, con la intención de provocar a su molesto líder del laboratorio.
Carlos: ¿Oooh? ¿Entonces mi “ASSISTANT” está dispuesto a pagarme la comida de todo un día? Es bueno saberlo, porque planeaba organizar una gran fiesta después de los exámenes.
Max: Guárdate esas palabras para cuando me ganes. Solo recuerda que no te lo pondré tan fácil.
Luego de eso, los dos siguieron charlando durante unos minutos más antes de volver a estudiar.
Año 2049 - Ciudad: Tokio
Fecha: 20 de marzo
Hora: 22:05
—¡JA! ¡Te dije que no hablaras antes de tiempo! —dijo Max con una sonrisa en el rostro mientras apuntaba a la cara de Carlos con el dedo.
—Deberías haber visto tu cara cuando revelaron las notas.
—¡Pfff!
Max se retorcía en el asiento incapaz de contener la risa.
Por otro lado, Carlos se encontraba con un semblante sombrío mirando los precios de la comida.
Ambos habían salido junto con otros compañeros a celebrar que aprobaron los exámenes finales.
Carlos chasqueó los dientes con fastidio.
—Tch... Solo me ganaste por un punto...
Se cruzó de brazos con cara de pocos amigos.
—¡Un punto es un punto y una apuesta es una apuesta! —Max se burló de Carlos sin el menor reparo.
—Yo saqué 89 y tú 88, así que soy mejor que tú.
Sonrió arrogantemente y golpeó su pecho con orgullo.
Carlos negó con la cabeza y sonrió con malicia.
—¿Oooh? Je. Una nota no define quién eres, “ASSISTANT”. Lo que te define es tu valor como ser humano y tus virtudes...
Max soltó una risa y lo interrumpió antes de que pudiera seguir.
—Guárdate tu monólogo preparado en casa. Estoy seguro de que, si hubieras ganado, no estarías diciendo nada parecido.
Carlos abrió mucho los ojos con indignación.
—¿¡Q-Qué!? ¿Cómo te atreves a dudar de la autenticidad del científico prodigio más talentoso que ha existido?
Los compañeros de clase no pudieron evitar reírse de sus ocurrencias.
—Ustedes no saben cuando parar ¿no? Jajaja —dijo un compañero al otro lado de la mesa.
Todos los presentes comenzaron a reír alegremente y después de tantas bromas, realizaron un brindis.
Año 2049 - Ciudad: Tokio
Fecha: 21 de marzo
Hora: 00:21
La puerta del laboratorio se abrió y ambos jóvenes entraron con el cuerpo agotado.
Max bostezó mientras estiraba los brazos por encima de la cabeza.
—Estoy muy cansado...
—No te molesta si me quedo a dormir acá, ¿no?
Carlos negó con la cabeza.
—Para nada...
Se acercó al mini refrigerador colocado en una esquina.
—¿Quieres una Dr. Pepper?
Le ofreció a Max con una sonrisa.
Max negó con indiferencia.
—Nah, sabes que no me gusta…
Carlos soltó un bufido y se tomó la Dr. Pepper.
—Mejor así.
—Hay más para mí.
Tiró la botella a un lado y se acostó en el suelo.
—Bien, bien.
—Entonces, buenas noches.
Se giró dándole la espalda a Max.
Max soltó una risa.
—Je…
—¿Cómo puedes dormir en el suelo?
Max soltó un breve suspiro y ambos permanecieron en silencio durante un tiempo.
Cansado de todo, cerró los ojos y dejó que su cuerpo se relajara en el sofá.
Tras unos segundos de paz, Carlos rompió el silencio.
—Mañana me voy...
Hizo una gran pausa.
—No quiero que llores, así que no hace falta que vayas al aeropuerto a despedirte.
—Me temo que no puedas soportar el abandono... —bromeó sin abrir los ojos.
Max abrió los ojos y sonrió con sarcasmo.
—¿Quién te va a extrañar, a ti? ¡Por favor! Finalmente voy a librarme de este jefe explotador. No veo por qué debería estar triste.
Se encogió de hombros sin dejar de sonreír.
Carlos cerró los ojos y su respiración se relajó.
—Je... Bien, eso espero entonces, Assistant.
Max lo miró con una expresión compleja.
—Yo también...
—Eso espero.
Se mantuvo en silencio por varios segundos antes de volver a cerrar los ojos.
Año 2049 - Ciudad: Tokio
Fecha: 22 de marzo