Elysium Code

Capítulo 5 (Parte 3) - Efecto Mariposa

Año: 2050 - Ciudad: Tokio

Fecha: 01 de marzo

Hora: 08:10

La cálida luz del sol iluminaba las calles de Tokio. Por la ventana del laboratorio la poca luz que entraba era lo suficiente para alumbrar la zona del sofá donde descansaba Max.

Sin previo aviso, el timbre del celular comenzó a sonar.

Max frunció el ceño con los ojos cerrados y poco a poco los abrió.

—¿Uh? ¿Quién llama a estas horas...?

Contestó y se lo llevó al oído.

—¡MAX! ¿¡DÓNDE ESTÁS!? —La voz del otro lado sonaba furiosa.

Max arqueó una ceja, confundido.

—¿Sofía? ¿Qué pasó?

—¿Por qué llamas tan temprano...?

Bostezó lo suficientemente alto para que se escuchara por el teléfono.

Sofía se quedó en silencio unos segundos.

—¿Estabas durmiendo...?

—Hermano... ¿De verdad te olvidaste de mí?

La voz quebrada de Sofía llegó a los oídos de Max.

Max se puso nervioso al instante.

—¿Eh? Espera, espera ¿De qué hablas?

—Ayer tuve trabajo hasta tarde y llegué cansado a casa.

Sostuvo su cabeza con una mano.

Sofía soltó un bufido al otro lado del teléfono.

—¡No mientas! ¡Saliste con tus amigos de nuevo! ¿¡No?!

—¡Eres un idiota! Hoy es mi ceremonia de graduación...

Max tragó saliva y entonces recordó.

“Mierda, es verdad... ¿Cómo pude olvidarme?”

Se golpeó la frente con la palma de la mano.

Sofía soltó un pequeño suspiro que resonó a través del teléfono.

—Hermano, ¿vas a llegar a tiempo?

—Sí, sí, sí ¡De hecho ya estoy saliendo! —Max respondió casi al instante.

Cortó la llamada y se levantó con prisa del sofá.

Se giró hacia el baño y entró corriendo.

Hora: 08:30

Varios minutos después, salió de la ducha vistiendo su nuevo traje que compró hace poco.

“Estoy presentable al menos.”

Miró el reloj en su muñeca.

Sus ojos se abrieron como platos y su rostro se puso pálido.

“¡Es demasiado tarde!”

Sin perder más tiempo, abandonó el laboratorio y cruzó las calles para llegar hasta la estación de tren.

Al llegar a la estación del tren bajó hasta la terminal esquivando a la gente.

“Ojalá el tren esté vacío”

Pensó nervioso.

Pero al bajar las escaleras, se encontró una escena diferente a la usual.

La terminal se encontraba repleta de personas que al igual que él, necesitaban usar el tren.

—Disculpen, ¿Qué está pasando?

Preguntó a uno de los guardias cercanos.

El guardia se giró con cara de pocos amigos.

—¿No viste las noticias? El tren no está funcionando hoy.

Max abrió los ojos como platos.

—¿¡Qué!? ¿¡Y eso por qué!?

“¡Por qué justo ahora!”

El guardia se llevó una mano a la cabeza, agotado.

—Ocurrió un accidente, una chica se suicidó saltando a las vías del tren en una estación cercana.

Max tragó saliva.

—¿Se suicidó...?

El guardia asintió.

—Sí, eso dicen. Aunque parece que fue un asesinato.

—Algunos testigos afirman que un chico la empujo…

Max permaneció inmóvil al oír esto.

—Oh...

“Qué horrible...”

Hubo unos segundos de silencio.

—Perdón por interrumpir su trabajo, me retiro.

Hizo una reverencia y salió corriendo de la terminal escalones arriba hacia la calle.

“Mierda, mierda. Por qué justo ahora.”

Se llevó la mano al bolsillo y sacó su celular para pedir un taxi.

Minutos después, cuando el taxista llegó, guardó su celular nuevamente y se subió de un salto.

—Por favor, si pudiera ir lo más rápido posible. ¡Lo agradecería mucho!

El conductor no hizo preguntas y pisó el acelerador.

Hora: 8:53

—¿Qué sucede? ¿Por qué no avanzamos?

Max movía la pierna con impaciencia.

El conductor miró a Max sin apartar las manos del volante.

—Mmm... Parece que un carro se averió en medio de la autopista.

—Probablemente tarden como mucho cinco minutos más para arreglar el problema.

El cuerpo de Max se estremeció.

“¿Qué? ¡No tengo tiempo que perder!”

—Olvídelo, no puedo perder más tiempo.

—Al menos ya estoy cerca.

Pagó el taxi y corrió por las calles a toda velocidad.

Su respiración se empezó a agitar fuertemente a medida que avanzaba por las calles.

Después de lo que pareció una eternidad, por fin llegó a la escuela de su hermana.

Antes de entrar, miró el reloj en su muñeca.

—Son las 8:57...

Apoyó las manos sobre sus rodillas para tomar un gran sorbo de aire.

—¡Lo logré!

Consiguió colarse en el gimnasio de la escuela justo cuando las puertas principales se entornaban para dar inicio formal al acto.

El amplio recinto resonaba con el eco de los aplausos de la marcha de entrada.

Deslizándose en silencio por la parte trasera del área de invitados para no llamar la atención de los profesores, buscó un espacio libre junto a la pared del fondo.

Al no encontrar sillas vacías, se apoyó contra la estructura de madera, soltando un suspiro agotado mientras fijaba la vista en el mar de uniformes idénticos.

Cuando inició la ceremonia de graduación, no pudo evitar soltar una lágrima al ver a su hermanita avanzar con solemnidad hacia su asiento.

“Ha crecido tanto en estos últimos años...”

“Y no estuve ahí para verla...”

Sacudió la cabeza repetidamente para espantar la culpa y aplaudió junto a las demás personas en el más absoluto y respetuoso silencio del gimnasio.

“No, eso ya da igual.”

“Lo que importa ahora es que estoy aquí.”

“Ya pasaré más tiempo con ella después de esto.”

La ceremonia avanzó con una solemnidad casi hipnótica. Discursos largos de los profesores, reverencias perfectamente coordinadas y cantos que erizaban la piel de los presentes.




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