Elysium Code

Capítulo 7 - Divergencia

Año: 2048 – Ciudad: Tokio

Fecha: 13 de agosto

Hora: 15:53

La puerta del laboratorio se abrió y Carlos entró con varias bolsas de compras.

—¿Y todo eso?

Max arqueó una ceja al verlo.

Carlos abrió ligeramente los ojos al ver a Max.

—¿Qué haces acá tan temprano?

En la “Zona de trabajo”, sentado sobre una silla de plástico, se encontraba Max.

Max sonrió ligeramente.

—¿Te acuerdas lo que me dijiste del láser?

Señaló a su costado donde se encontraba la máquina de depilación láser.

—Estoy terminando el código.

—Ya modifiqué la placa electrónica y le soldé un cable USB pelado para que pueda recibir el script mediante un teléfono.

Carlos se quedó boquiabierto y parpadeó varias veces.

—¿Será que estoy soñando?

—¿Mi asistente por fin está trabajando?

Levantó la cabeza hacia el techo y agradeció a Dios.

Max dejó de escribir unos segundos.

—...

—Eso fue ofensivo...

—Soy alguien trabajador cuando me lo propongo.

Soltó un suspiro con resignación.

Carlos se cruzó de brazos con una sonrisa.

—De todos modos, es raro que de la nada muestres un interés por la máquina del tiempo, je.

—¿Será que por fin ha despertado tu potencial oculto?

Dejó las bolsas de compras en el sofá y se acercó a Max.

—¿Oh?

Carlos abrió los ojos de golpe al ver la cafetera modificada sobre la mesa.

—Veo que pudiste armar los cambios que te pedí...

—Entonces cuando termines el script podemos empezar las pruebas directamente.

Max abrió mucho los ojos.

—¿Tan rápido?

—Pensé que lo haríamos dentro de dos días todavía.

Max miró fijamente a Carlos, expectante.

Carlos se llevó una mano a la barbilla.

Sus labios se curvaron en una sonrisa.

—Era la idea, pero gracias a que por fin te pusiste a trabajar podemos hacerlo antes.

Max soltó un suspiro.

—Está bien, está bien.

Hora: 16:53

En el centro del laboratorio se encontraba la pizarra móvil.

Carlos escribía en la pizarra posibles teorías para usar mientras investigaba en su teléfono.

—Bien, creo que lo tengo. Podemos usar esto... jejeje.

Del otro lado, Max tecleaba a toda velocidad con una expresión de fastidio.

—¡Terminé! —gritó Max, interrumpiendo a Carlos.

Carlos se sobresaltó ligeramente y se giró hacia Max.

Arqueó una ceja y se cruzó de brazos.

—¿Oh? ¿Ya terminaste?

Max esbozó una sonrisa triunfante.

—¡Yes!

Levantó el puño hacia el techo en señal de victoria.

Carlos asintió con una sonrisa.

—Yo también creo que tengo algo por este lado.

Max se levantó de la silla y caminó hasta la pizarra móvil.

—¿Descubriste algo?

Carlos se llevó una mano a la barbilla, pensativo.

—Mmm... Es solo una teoría, pero si creamos un agujero negro de Kerr podríamos viajar por el tiempo.

Max frunció el ceño.

—¿Cómo se supone que haremos eso?

Carlos señaló con el dedo la cafetera modificada.

—Je, para eso hiciste el acelerador de partículas, ¿no?

—Si usamos el efecto Casimir podemos generar presión negativa que funcionaría como la teoría de Materia Exótica.

Max miró a Carlos con desconcierto.

—¿Materia Exótica?

—¿Qué es eso?

Carlos se dio una palmada en la frente.

—Es materia con gravedad repulsiva, en teoría es fundamental para estabilizar agujeros de gusano. Pero claro, es solo una teoría.

Max escuchó atentamente la explicación de Carlos.

—Mmm... Veo que has investigado mucho sobre el tema.

Carlos se llevó una mano a la frente y posó dramáticamente.

—Jejeje, asistente…

—Nunca dudes de un hombre que lucha por cumplir sus sueños.

Max estiró sus brazos sobre su cabeza y bostezó.

—¿Quieres usar tu teléfono para la prueba?

La sonrisa de Carlos se congeló.

Desvió la mirada lentamente.

—Lo siento asistente, pero mi dispositivo sagrado para reuniones de emergencia se ha quedado sin energías.

Max soltó un suspiro.

—Nunca había escuchado una forma tan dramática de decir “sin batería”.

—Vale, vale. Usemos el mío entonces.

Conectó su teléfono al cable USB de la máquina de depilación láser modificada.

—Si esto funciona significa que hemos dado un gran paso.

Max tragó saliva y presionó el botón de ENTER.

La pantalla del PC parpadeó varias veces.

El celular conectado hizo un pitido de haber recibido la notificación y la máquina comenzó a funcionar.

Con el primer pulso de teravatios lanzado dentro del tubo de la cafetera, el gas argón del interior se ionizó al instante, convirtiéndose en un brillante plasma azul eléctrico.

El edificio comenzó a temblar y sacudirse fuertemente cuando la máquina empezó a funcionar.

El vidrio del tubo emitió un zumbido agudo.

—¡Lo hemos logrado! ¡JAJAJAJA!

Carlos comenzó a saltar por todo el laboratorio.

Max permaneció inmóvil observando el brillante plasma.

“Esto es increíble.”

“Hemos creado algo impresionante.”

Max bajó la mirada a sus manos que temblaban ligeramente.

“Pero…”

“¿Por qué estaba tan seguro de que funcionaría…?”

Año: 2048 – Ciudad: Tokio

Fecha: 29 de septiembre

Hora: 15:00

Max entró al laboratorio cargando una caja contra su pecho.

Dentro había varios condensadores de microondas viejos.

—Ya tengo lo que me pediste. ¿Qué se supone que haremos con esto?

Sin embargo, cuando Max recorrió con la mirada el lugar se dio cuenta de que Carlos no estaba.

—Qué raro...

—¿Lo habrán llamado de la universidad?

Dejó la caja sobre el sofá y se acercó a la “Zona de Trabajo”.

Sobre la mesa descansaba la cafetera modificada que Carlos había autoproclamado como “Acelerador de Partículas”.




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