Elysium Code

Capítulo 15 - Reencuentros

Año: 2048 – Ciudad: Tokio

Fecha: 10 de septiembre

Hora: 09:50

Max caminaba por los pasillos de la universidad, con su mochila en la espalda.

—Qué fastidio… —dijo con expresión cansada.

En el pasillo se cruzó con compañeros, amigos y estudiantes de otras clases, a quienes saludaba con una sonrisa.

Los profesores que se cruzaban con él lo saludaban brevemente y continuaban su camino.

“No logro recordar si aquí hay algo diferente...”

“No puedo ver más atrás del accidente…”

Apretó los dientes y cerró los ojos por unos segundos.

“Quizá con el tiempo empiece a recordar.”

De repente, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su hombro chocó con alguien.

Al chocar, a la chica se le cayeron unos documentos.

Max bajó la vista hacia los documentos esparcidos por el suelo.

—Oh, disculpa.

—Es mi culpa, lo siento. No estaba prestando atención.

Se agachó para levantar los documentos caídos.

La chica hizo lo mismo.

—No pasa nada, yo tampoco estaba prestando atención. —dijo la otra persona.

La voz femenina hizo que Max alzara la mirada.

Sus ojos se abrieron de golpe.

—¿¡Eres tú!?

Frente a Max, estaba parada una chica con el cabello plateado, complexión delgada y con unos ojos azules brillantes. Vestía una camisa color beige, completamente abierta y debajo una camiseta ajustada de color blanco.

La chica frunció el ceño.

—Disculpa, ¿te conozco?

Max se puso nervioso y bajó la cabeza con timidez.

—No, no. Te confundí con alguien más.

Extendió los documentos hacia la chica.

La chica miró a Max de arriba a abajo y ladeó la cabeza.

—Bueno… si tú lo dices.

Max se disculpó nuevamente por chocar con ella e intentó huir del lugar.

—¡Espera! —gritó la chica.

La chica lo agarró del brazo.

—No me has dicho tu nombre.

El cuerpo de Max se tensó.

Se giró hacia la chica con una sonrisa nerviosa en el rostro.

—Sí, tienes razón. Jejeje.

—Me llamo Max.

La chica se quedó mirándolo fijamente por varios segundos.

—¡Ah! —exclamó la chica y sus ojos se abrieron ligeramente.

—¡Eres el chico del tren! ¿No?

Max se congeló en el lugar y tragó saliva.

—¿Cuál?

Fingió no recordar y se rascó la nuca.

La chica esbozó una sonrisa burlona.

—¡Sí, eres tú!

—El de la ropa desarreglada, que parecías recién despertado.

—Todos te estaban mirando.

Max sintió que su orgullo se hacía pedazos.

“Trágame tierra…”

Tardó unos segundos en recuperarse de la vergüenza.

—Jejeje.

—Creo que sí era yo entonces…

La chica soltó una pequeña risa.

—Y tenías un poco de polvo en el pantalón.

—Esos señores amargados de verdad te juzgaban con la mirada.

Negó con la cabeza rápidamente y le extendió la mano.

—Me llamo Ari.

—Mucho gusto, Max.

Max aceptó el saludo con timidez.

Ari entrecerró ligeramente los ojos, como si intentara recordarlo.

—Estoy algo ocupada así que me retiro por ahora.

Le dedicó una última sonrisa.

—Si nos volvemos a encontrar en el futuro, espero que no traigas un aspecto tan lamentable, jajaja.

El rostro de Max se ruborizó por la vergüenza.

Se quedó parado en el lugar sin articular palabras, solo observó la espalda de la chica desaparecer en el pasillo.

—…

Bajó la mirada lentamente.

“Dios… qué vergüenza.”

Permaneció cabizbajo por unos segundos.

Finalmente, soltó un suspiro.

—Al menos…

—Pude volver a verla.

Levantó la mirada hacia el pasillo lleno de estudiantes.

—Debería volver a clase…

Giró en dirección opuesta a la de Ari y se puso en marcha.

“Espera…”

Se detuvo a medio camino.

“Pero ¿qué hacía ella aquí?”

“¿Será una estudiante? Pero nunca la había visto por aquí.”

Se acarició la barbilla, pensativo.

De repente, su celular vibró y lo sacó de sus pensamientos.

—¿Oh?

Al encender la pantalla vio que era un mensaje de Carlos.

Carlos: Max, ¿dónde estás?

Carlos: Hoy es la convención de inteligencia artificial, ¿no lo recuerdas?

Max frunció el ceño.

Desde que recuperó sus recuerdos ha evitado juntarse con Carlos más tiempo del necesario porque le resultaba incómodo.

Max: Para nada, justo voy en camino.

Forzó una sonrisa y miró la hora.

“Sí... lo había olvidado por completo.”

Apagó la pantalla y silenció el celular.

“Lo siento, Carlos.”

Levantó la mirada al pasillo nuevamente y guardó el celular.

—Supongo que no tengo clases hasta que acabe la convención.

—…

Permaneció en silencio unos segundos.

Con la mirada fija en la nada, comenzó a caminar hacia el auditorio.

—Es 10 de septiembre…

—Aún hay tiempo, Carlos…

Apretó ligeramente los puños y esbozó una pequeña sonrisa.

Hora: 11:30

—Esto es muy aburrido… —dijo Max con el cuerpo recostado sobre el asiento.

Carlos lo miró con incomodidad.

—Compórtate un poco, ¿quieres?

Soltó un suspiro pesado.

—Aunque debo admitir que sí está bien aburrido.

Recostó su cuerpo sobre el asiento.

—Si no dieran puntos extra para los exámenes, no habría venido a esta hora…

Max parpadeó varias veces.

—¿Son puntos extra?

Carlos soltó una pequeña risa.

—Sí, te lo dije por mensaje. Pensé que habías venido por eso.

Max se quedó pensativo por unos segundos.

—La verdad es que apagué mi celular, je.

“En el fondo sigues siendo tú…”

Max soltó un pequeño suspiro de alivio.

—Oye, por cierto.

—No te lo vas a creer…

—¿Te acuerdas de esa chica que te conté?

Carlos levantó la cabeza con curiosidad.




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