Elysium Code

Capítulo 16 - El Observador

Año: 2048 – Ciudad: Tokio

Fecha: 10 de septiembre

Hora: 13:30

El auditorio se encontraba a oscuras, con la luz apuntando directamente sobre el escenario.

Los estudiantes sentados en la parte de adelante escuchaban con interés la conferencia.

Mientras tanto, en la parte de atrás, Carlos y Max charlaban desinteresadamente.

Max se recostó contra su asiento.

—Esto es muy aburrido, ¿a qué hora se supone que sube Smith…?

Carlos puso los ojos en blanco.

—No es tan mala la conferencia…

Sonrió nervioso.

—Además, ¿dónde se supone que está Ari?

Levantó la cabeza y buscó el cabello plateado de la chica entre los asientos.

—Pensé que había venido por la conferencia de Smith.

Se cruzó de brazos y frunció el ceño.

Max negó con la cabeza.

—El siguiente es Smith, ¿no?

—Espero que dé una buena charla…

Carlos soltó una pequeña carcajada.

—El profesor siempre sabe sorprender.

—Aunque no me sorprendería si diera la mejor presentación del día.

Max soltó un bufido.

—Me pregunto si es posible que pases un día sin adular al profesor Smith.

Apoyó la cabeza con la mano.

—Por cierto…

—¿De qué se supone que iba a hablar?

Carlos se llevó la mano a la barbilla y desvió la mirada lentamente hacia Max.

—La verdad…

—No lo recuerdo.

Miró fijamente a Max con expresión neutral.

—Algo de física cuántica si mal no recuerdo.

Max arqueó una ceja.

—Qué raro… no pensé que Smith supiera de física cuántica.

Esbozó una sonrisa de lado.

Tras varios minutos, cuando acabaron las preguntas de una de las conferencias, Smith subió al escenario acompañado de Ari.

Las luces se apagaron y apuntaron directo al escenario.

Carlos abrió ligeramente los ojos.

—Oye, ¿esa no es Ari? —preguntó Carlos.

Le dio un ligero golpe con el codo a Max.

Max se acomodó en la silla para ver mejor a las personas en el escenario.

—Sí, es cierto —dijo con sorpresa.

—Entonces, ¿es la ayudante del profesor?

Ambos intercambiaron una mirada de sorpresa.

La pantalla gigante del auditorio comenzó a mostrar las diapositivas y Smith tomó el micrófono con una sonrisa.

El título de la diapositiva estaba en grande y mostraba el tema del que hablaría:

"La Paradoja de la Ubicuidad: Decoherencia Cuántica y Bifurcación Temporal."

—Buenas tardes. Mi nombre es James Smith.

—Soy investigador en física, con especial interés en la mecánica cuántica.

—La teoría que presentaré hoy no pretende reemplazar a las teorías actuales. Es únicamente una hipótesis basada en ciertas inconsistencias que he encontrado durante mis investigaciones.

Smith comenzó a caminar lentamente por el escenario.

Su voz era firme, pausada y transmitía una seguridad difícil de ignorar.

—Todos conocen la teoría de los "Muchos Mundos" propuesta por Hugh Everett.

Ari cambió las diapositivas.

En la pantalla apareció el retrato de Everett junto a un diagrama de múltiples ramas.

—Según esta interpretación, cada vez que un sistema cuántico puede evolucionar de más de una manera...

Hizo una pausa.

—...el universo no elige una sola posibilidad, se divide.

Smith hizo un gesto con la mano.

Ari asintió y cambió la diapositiva.

Dos líneas temporales comenzaron a separarse de un mismo punto.

—Si una partícula puede ir a la izquierda o a la derecha...

Smith señaló ambas ramas con el puntero.

—…ambas posibilidades ocurren simultáneamente.

—Cada decisión genera una nueva línea del mundo.

Los estudiantes observaban atentos el diagrama.

Smith dejó lentamente el puntero sobre el atril.

—Hasta aquí…

Sonrió ligeramente.

—No tengo ningún problema con la teoría de Everett.

Hubo un pequeño murmullo entre el público.

Smith levantó un dedo.

—Mi problema comienza cuando hablamos del observador.

El auditorio quedó en silencio.

—Everett asumió que, si el universo se divide, ustedes también.

Paseó la mirada por el auditorio.

—Que existe un "yo" para cada una de esas líneas.

Negó suavemente con la cabeza.

—Yo creo exactamente lo contrario.

Ari cambió nuevamente la diapositiva.

En la pantalla apareció la silueta de un cerebro rodeada por una especie de red cuántica.

—Mi hipótesis parte de una idea muy simple.

—La conciencia no es un objeto material.

—Es un estado cuántico.

—Solo existe un observador real.

Hizo una breve pausa.

—El resto son únicamente estados potenciales.

—Cascarones vacíos esperando ser ocupados si la conciencia principal llegara a desplazarse.

Los murmullos comenzaron a extenderse por el auditorio.

Un profesor de las primeras filas negó lentamente con la cabeza.

Varios estudiantes intercambiaron miradas.

Max sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

"¿Cascarones… vacíos?"

Giró lentamente hacia Carlos.

Carlos arqueó una ceja.

—¿Qué te pasa?

—¿Te encuentras bien?

Max no respondió.

"Otra línea del mundo… ¿Qué significa eso…?"

Carlos puso la mano sobre el hombro de su amigo.

—¿Te ha impresionado la conferencia de Smith?

Esbozó una gran sonrisa.

—Nunca pensé que el profesor hablaría de un tema así…

—Para el público general debe sonar como ciencia ficción, jajaja.

Max ignoró los comentarios de Carlos.

No podía apartar la vista de Smith.

Smith hizo un gesto a Ari.

—Ari, por favor.

La siguiente diapositiva apareció en pantalla.

Era un cerebro humano acompañado por un esquema de neuronas.

—Ahora bien…

—Supongamos que esa conciencia única abandona una línea del mundo y aparece en otra.

Levantó nuevamente el puntero.




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