Embarazada del mayor D’avenzi

Capítulo 23

Elena

La explosión llegó al día siguiente.

Luca me había pedido que limpiara su habitación por la tarde. Estaba terminando cuando Nico entró sin golpear.

—Elena… —dijo, cerrando la puerta—. Necesito hablar contigo.

—No creo que sea buena idea —respondí, nerviosa.

—Solo quiero advertirte —insistió, acercándose—. Luca no es un hombre que se enamore. Te va a usar y luego…

La puerta se abrió de golpe.

Luca entró como un huracán. En dos pasos tenía a Nico contra la pared, sujetándolo por el cuello de la camisa.

—No te acerques a ella —gruñó con voz peligrosa—. No le hables. No la mires. Ella es mía.

Nico sonrió a pesar de la situación.

—¿Tuya? ¿Como una posesión? ¿O como una mujer?

Luca lo soltó con fuerza.

—Fuera de mi habitación. Y mantente lejos de Elena.

Cuando Nico se fue, Luca se giró hacia mí. Sus ojos estaban oscuros de deseo y furia contenida.

Me atrajo hacia él y me besó con desesperación. Me quitó el uniforme con manos impacientes y me llevó a la cama.

Esa noche me hizo el amor con una intensidad brutal y emocional. Me folló duro, luego lento, susurrando contra mi piel “mía”, “te necesito”, “no voy a perderte”.

Cuando nos corrimos juntos, abrazados y temblando, supe que ya no había vuelta atrás.

La relación prohibida había explotado.

Y aunque el miedo me invadía, también sentía una emoción profunda.

Estaba completamente perdida por Luca D’Avenzi.




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