Embriagame con tu amor

Capítulo 3

La visita de Mariane me había despabilado. No podía hundir mi vida solo porque renuncie al posible amor de mi vida.

Jason, el diseñador de la empresa familiar, me llamaba a diario, informándome sobre las novedades de moda en la industria Wilson. Comentando como la colección de primavera seria perfecta para mí, pero se lanzaría dentro de poco más de un mes, entre la universidad y mis prácticas de carrera, mi pasatiempo de modelaje estaba temporalmente abandonado. Tras sus mil suplicas, colgué la llamada con un "no prometo nada".

Debía estudiar día y noche para estar al mismo nivel que mis compañeros de trabajo, en su mayoría hombres, que novedad. Aunque no todos eran cretinos, estaba Andrew el dueño del despacho, era un ángel, aunque demasiado frio y distante.

Todo mundo llegaba una hora antes a la oficina ya que Andrew, siempre llegaba a las 9 de la mañana en punto. Nadie deseaba llegar al mismo tiempo que él, y claro mucho menos después de él.

Me encantaba despertar temprano, así organizaba mi día, ir una hora a correr al parque, desayunar, ducharme y ponerme linda para mi día de trabajo, claro sin olvidar mi taza de café diaria, amaba ese café era de Italia, regalo de navidad por parte de David. 

Aunque me obligase a no pensar en él, tantos recuerdos juntos se mantienen en mi mente día y noche.

— Se que estos tipos son unos idiotas, pero, son los mejores en su trabajo, toléralos un poco y un día, seguro los superas. 

Andrew había notado mi cara de disgusto, pero no, no era debido a Marcos Córdova que no dejaba de guiñarme el ojo desde el otro lado de la oficina que compartíamos. Ni por Adrián Levin que todos los días dejaba una rosa y chocolates en mi escritorio, a pesar de que siempre los devuelvo. Era por lo tonta que había sido al dejar ir a David. Habían pasado casi tres meses, no había ningún mensaje ni llamada, y esa maldita foto que subió esta mañana con una rubia teñida, mientras cabalgaban en su viñedo. Había desatado mi adormecida frustración. Él no podía borrarme de su vida, así de simple. Nuestros años de amistad, debían tener algo de peso en su vida, como lo tenían en la mía.

Pero claro era ilógico que deseara verme de nuevo. No después de la forma en que lo traté la última vez que lo vi.

Fue el día, en que mi padre casi muere debido a un infarto. Había terminado en urgencias debido al shock de ver a mi padre colapsar.

Meses atrás

Mariane me cuidaba como la buena hermana mayor que era. Y entonces llego el, con su rostro cargado de preocupación. Mi corazón palpita a mil por hora, no había tenido la cara de volverlo a ver después de que me confeso sus verdaderos sentimientos. Sin embargo, ahí estaba, lleno de preocupación por una mujer demasiado cobarde como para atreverse a amarlo.

— Me alegra que estes bien Amber

—Gracias David.

Mi voz sonaba ronca, debido a la deshidratación de mi cuerpo.

—Me voy a ir pronto al viñedo principal de la familia.

Deseaba detenerlo, pero en ese momento, aun no estaba lista para arrojarme a sus brazos y confesar mi amor, porque si, lo amaba, pero no deseaba perder nuestra amistad.

—¿Te vas temporalmente?

—Puede ser, quizás me quede ahí por un año, puede ser menos, depende el movimiento de trabajo.

—Entiendo, harás un gran trabajo, eres el mejor catador de vinos.

Dije recordando, nuestras noches de películas, baile y vino. Extrañaría eso.

—¿Es todo lo que quieres decirme?

Lo mire confundida, intentando parecer despreocupada, ocultando mis verdaderas emociones.

—Bien, hablare yo, me voy a ir, mi padre necesita que me haga cargo del lugar, pero, si me lo pides, me quedo a tu lado, eso no tiene importancia no cuando se trata de nosotros, Amber nos conocemos desde hace diez años, se cuándo mientes. ¿porque no me dejas estar a tu lado?

—No es que no te quiera a mi lado, eres mi mejor amigo, siempre contaras conmigo, pero esa es exactamente la razón por la que no funcionaríamos como algo más.

—Tienes razón, no sé si funcionaríamos, pero si estoy dispuesto a intentarlo ¿porque tú no puedes hacerlo?

Esa pregunta tenía una súplica implícita.

—No puedo David, perdóname.

Sus ojos lucían perturbados, llenos de decepción y anhelo, le estaba rompiendo el corazón. Jamas me perdonaría.

—Te amo Amber, pero no me quedare esperando toda la vida.

—Lo sé…Yo te quiero y por esa misma razón, no me atrevo a romper nuestra amistad.

—No estoy seguro de que esa amistad continue. Tengo que irme, mi vuelo sale esta noche, solo deseaba verte una última vez, hasta luego Amber.

Se acerco con duda hacia mí, pero poso sus labios sobre mi frente, con un cálido beso de despedida.

Mis palmas estaban rojas de tanto apretarlas, mientras intentaba retener el llanto. 

Después de eso me dio la espalda y se retiró de la habitación. Se fue de mi vida, sin decirle te amo, sin besarlo.

Por no perder a mi mejor amigo, me había quedado sin nada, más que con el corazón destrozado.

Actualidad

Sali de mis recuerdos y sonreí cortésmente a mi jefe, debía aprovechar, era raro que estuviera de buen humor.

—Recordare tu consejo Andrew, gracias.

Hizo una mueca en un intento de sonrisa y entro a su oficina.

El despacho tenía una buena ubicación, en el centro de la ciudad, cerca de las oficinas Wilson.

Además de que el autobús de la universidad pasaba justo al otro lado de la calle. Era un puesto de trabajo que había peleado con mis compañeros, pero según las palabras de Andrew, mi determinación lo convenció de darme el lugar. Si, siempre ame las competencias, y sí, siempre las ganaba. Era talento innato.

No tenía asignados casos propios, porque aún debía termina el año escolar para recibirme. Pero leía el expediente y entrevistaba a los clientes, antes de aceptar sus casos. Después de elegir algunos Andrew investigaba a detalle y elegia que demandas llevar. Era un sistema bastante minucioso, pero no por nada, era uno de los mejores despachos en la ciudad.




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