Embriagame con tu amor

Capítulo 19

Bajar esa mañana al comedor, era lo más incómodo que había hecho desde su primera pasarela a los dieciséis que termino tropezando con su tacón y cayendo de rodillas, si fue patético. Pero la humillación no tenía comparación con lo que sintió esa mañana.

Lisa solo la recibió con una media sonrisa cargada de picardía, pero no emitió palabra alguna con lo sucedido arriba. Por supuesto que no, era una dama y una madre excepcional, jamas delataría las aventuras de su hijo. Agradecía que hubiera sido ella y no el señor roux porque eso hubiese sido el triple de incomodo.

—Buenos días, chicos. Dijo Dominik.

Ambos sonrieron a la vez. Devolviendo el saludo.

—¿Saben donde esta Alina? No la encontré en su habitación.

Pregunto preocupada Lisa Eastwood. David amplio sus ojos con pánico, había olvidado por completo que su prima se había accidentado. Todo por perderse en las hermosas curvas de Amber.

Amber le devolvió la mirada, avergonzada por permitir que su deseo le quitara peso a el accidente.

—Alina se cayó ayer por la noche, la yegua se espantó con una víbora y termino tumbando a Alina de la montura.

Espeto David con calma, como si eso sucediera todos los días.

Dominik y Lisa lo miraron con preocupación. Pero Amber les quito la palabra de la boca, antes de que el caos se desatara.

—Javier la llevo al hospital de inmediato, no fue una caída de gravedad.

David asintió en afirmación a las palabras de la rubia.

—Iré al pueblo a verla, si quieren acompañarme.

Sus padres asintieron un poco más aliviados y continuaron con su desayuno.

Amber decidió quedarse en la hacienda planeaba investigar más acerca de la exnovia de Dominik. Con esperanza de por fin dar con su paradero.

Fue escaleras arriba y guardo en su bolso la fotografía y las cartas.

Se encontraba en la sala de estar, buscando la ubicación que se leía en las postales. Era en una pequeña ciudad tejana. Había oído hablar sobre lo hermosas que eran las mujeres de ahí, y la persona de la fotografía le hacía honor al dicho, claro suponiendo que fuera de esa localidad.

Emocionada por el éxito, aunque debía tomar un avión para investigar. Sentía que por fin estaba progresando en su investigación y tal vez, seria posible salvar el matrimonio de Lisa Eastwood. Tal como Dominik Roux deseaba.

Su celular la distrajo momentáneamente, era su amiga America, había olvidado el hecho de que seria su nueva compañera de trabajo. Después de dos semanas en Walla Walla y una semana realizando trabajo de campo, su cerebro había borrado parte de su vida en Nueva York. Pero claro estaba en Walla Walla para ser representante legal en un divorcio. Era abogada no una chica de campo que pasaba las mañanas recolectando huevos u ordeñando a la vaca Clara.

Volvió a esa realidad, no se estaba tomando unas vacaciones ni encontrando una nueva carrera profesional, estaba ahí porque fue suspendida en el despacho Miller y porque su casi segunda madre, Lisa Eastwood necesitaba un abogado.

—Amiga ¿Qué tal el trabajo en el despacho?

—Deberías volver pronto Amber, esto es un caos.

Amber sintió pánico, al escuchar el nerviosismo en la voz de su amiga

—¿Por qué lo dices? ¿Qué está sucediendo?

—Tenemos demasiado trabajo, incluso aunque recién comienzo después de la graduación, me están asignando casos, por suerte estudie demasiado en la universidad.

—Eso es extraño, en el periodo de prueba que son cerca de dos meses, no te asignan casos, llevas ahí poco más de dos semanas.

—Lo se, hasta ahora todo ha ido bien, pero no creo poder si me asignan un caso más.

—¿Qué pasa con Andrew? ¿No a regresado a el trabajo?

—Regreso de forma breve, se volvió a marchar esta mañana.

—Intentare volver cuanto antes, pero si Andrew me lo impide por mi sanción, no creo ser de ayuda.

—Debes convencerlo, no tardes demasiado.

—Claro, te aseguro que estaré ahí en cuanto me sea posible.

Después de un suspiro de alivio por parte de America, la llamada termino.

Algo estaba sucediendo en Nueva York y por la piel erizada en su espalda, estaba segura de que no era bueno. 

Minutos después como si lo hubiese invocado, le entro una segunda llamada, esta vez de Andrew Miller, su jefe.

Confundida porque había cortado toda comunicación con ella en ese tiempo, respondió la llamada.

—Hola ¿Andrew esta todo bien?

Cuestiono intuyendo que su llamada se relacionaba con la situación en Nueva York.

—A decir verdad no. ¿En dónde te encuentras?

—¿Por qué? ¿Paso algo malo?

Dijo creando escenarios catastróficos en su mente ¿algo había pasado con Mariane y sus bebés?

—Solo dime en donde estas.

Murmuro con un tono de desesperación.

—Estoy en Washington, en walla walla valley.

Andrew tardo unos segundos en responder.

—Muy bien, estoy cerca de la zona. ¿En qué parte de Walla Walla estas?

Andrew realizo la pregunta, deseando internamente que su sospecha fuera negativa.

—En la hacienda Roux.

Por desgracia, al parecer el destino deseaba que su propia caja de pandora se abriera.

—De acuerdo, no te muevas de ahí, voy a buscarte.

— ¿Por qué? ¿Qué está pasando?

Andrew no deseaba preocuparla mucho menos asustarla, pero debía estar preparada para lo peor.

—Maximiliano escapo de prisión justo antes de su sentencia, se encuentra prófugo, creemos que ira por ti o dañara a alguna persona de importancia para ti.

Amber sintió en ese momento como el mundo se le venía encima. Esto no podía sucederle, no de nuevo cuando la noche anterior había visto fuegos artificiales en los brazos del amor de su vida.




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