Embriagame con tu amor

Capítulo 30

Un año después

Después de largos meses a distancia, mi novio regresaría a la ciudad de nueva York. Esta vez si el me pedía mudarme con el aceptaría sin dudar. Estar en una relación a distancia no es tan romántico como lo muestran en Hollywood. No es horrible, pero tampoco maravilloso. Extrañar a tu novio día y noche, verlo únicamente a través de una pantalla sin sentir su tacto era una tortura.

David había llamado por la mañana para darme las buenas noticias, la producción estaba yendo bastante bien y no habían tenido ninguna plaga en el sembradío la ultima temporada, por lo que le dejaría el cargo a Javier, el capataz y actualmente el “no tan aceptado” novio de su prima, era la mejor opción. David regresaría como el director general de las industrias Roux. Y Michael Turner se mantendría como su mano derecha, siendo el director ejecutivo, el aún no lo sabía, pero David planeaba regalarle un par de acciones por su cumpleaños.

Antes de su regreso, yo viajaría a Walla Walla para la fiesta del cierre de temporada, nunca había asistido a una. Pero me emocionaba de sobremanera, porque estaría al lado de mi novio y su amorosa familia. Los Roux me adoraban, Lisa admitió hace tiempo que siempre deseo que terminara con su hijo, pero que él era demasiado tímido en la adolescencia como para confesarme que estaba enamorado de mi desde el día en que me conoció. No exagero, esas fueron las palabras exactas de la Sra. Roux.

Estaba tan impaciente por ver a mi novio que tome un avión, llegaría en menos de una hora a Washington y otra más en el autobús a walla walla valley. Esta vez, cargue con unas botas vaqueras y zapatos adecuados para el terreno de la hacienda, no volvería a lastimar mis preciados zapatos de diseñador y ni hablar de mi ropa, deje el glamour para la ciudad de Nueva york y adecue mi estilo al clásico de campo, camisas de colores cálidos, pantalones vaqueros y vestidos sencillos perfectos para el verano.

David esperaba por mi como siempre en la central de autobús, sus ojos brillaron cuando logro distinguirme entre todos los turistas. Extendió sus brazos y sin dudar corrí en su dirección. Sentir el calor de su cuerpo rodeando el mío me dejo en trance, no deseaba apartarme de su lado nunca. Me miro con adoración y beso mis labios con ímpetu, esos largos meses lejos no habían sido en vano. Cuando respirar era necesario nos alejamos, con una estúpida sonrisa en el rostro.

—Tengo grandes planes para hoy, pero primero tengo una sorpresa para ti. Dijo al estacionarse fuera de la hacienda. Estiro su brazo a los asientos traseros y tomo una bolsa departamental en sus manos.

Me la entrego alegre esperando que viera su obsequio.

—Gracias amor, no era necesario, es suficientemente perfecto volver a estar junto a ti.

  Parpadee algunas veces, para alejar las lágrimas de alegría.

La bolsa ocultaba un precioso vestido de seda en color rosa, tenía pedrería en los hombros y caía ceñido con una abertura en el costado izquierdo. Era sensual y elegante, el tipo de ropa que me gustaba.

—Me encanta David, te amo.

—Me alegra escuchar eso, te amo más Amber. Espero lo uses por la noche junto a los zapatos a juego.

Comento ahora dándome una caja de zapatos, eran de un tacón fino y corto, con perlas en la correa y de color crema. 

Volví a agradecer su gesto.

—Son para tu sorpresa…

—¿esto no es la sorpresa? Cuestione confundida y aturdida por todo lo que ese hombre hacía por mí. El negó sonriendo como un niño que ocultaba una travesura.

—No, esto es solo un obsequio para mi hermosa novia.

Los trabajadores corrían de un sitio a otro decorando el jardín de los Roux porque la celebración de cierre seria mañana.

No observe demasiado, porque debía ponerme guapa para la cita con mi novio. Lisa Eastwood se ofreció a peinarme. Cuando termine con mi maquillaje, ella entro sonriendo con emoción.

—Sabes que adoro mimarte cariño, eres como una hija para mí.

Sus palabras me calaron en lo profundo del corazón, todos estos años conociendo a los Roux, ella siempre me había mencionado eso, su afecto a mí. Y siempre lograba conmoverme por la sinceridad de sus sentimientos.

 Volví a retener mis lágrimas y le sonreí a través del reflejo del espejo. Ella continúo trenzando mi cabellera.

Cuando estuve lista, el sol se había ocultado, pero aún no oscurecía.

Baje con nerviosismo las escaleras en busca de mi novio. El me esperaba al pie de esta, con un esmoquin negro a la talla. Su cuerpo trabajado por el campo destacaba a través de la fina tela. Era un maldito Adonis. El me devolvió la mirada lasciva que le dedique, recorriendo mi cuerpo deteniéndose en cada curva. Terminando en mis ojos.

—Cuando creo que no puedes ser mas hermosa, encuentras la manera de demostrar que me equivoco.

Mi sonrisa estúpida de adolescente enamorada se posos en mi rostro. Como amaba a ese hombre. Tome su mano y deje que me guiara. Salimos de la hacienda en dirección a su camioneta.

Lo mire expectante, porque él siempre conseguía sacar lo mejor de mí. Las mariposas en el estómago nunca desaparecían. Después de unos minutos conduciendo por el pueblo, llegamos a un hotel cinco estrellas, aparentemente sencillo para encajar con el pueblo. Pero por dentro era ostentoso como los de la ciudad. Me desconcertó el hecho de que David me guiaba en dirección opuesta al restaurante. Salimos del hotel en dirección al jardín. Un mesero nos esperaba, este solo sonrió con cortesía. Detrás de él se abría paso sobre la estructura de madera un camino de velas encendidas, esta se situaba junto al lago de la ciudad dejando una vista preciosa.

Trague con nerviosismo ¿Qué estaba sucediendo? David sujetaba mi mano caminando con lentitud. Mi estomago se revolvió al ver un corazón de pétalos rojos enmarcado en mas velas encendidas. Todo esto era hermoso, estábamos en el centro del corazón.




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