Empezando a través del sol

Capítulo 21

-Claro que aceptó, hoy me has demostrado que soy muy importante para vos y te agradezco que respetes mis deseos.

-Siempre lo haré porque sé que un día me dejaras ver tu bello cuerpo.

Paúl

Dejó la habitación a oscuras, la única luz que queda es la que entra desde la calle. Me acercó su lado, la atraigo hacia mi, beso castamente sus labios, la despojando de su ropa, deleitándome con la suavidad de su piel.

-Me permites Paúl que te saque la ropa?

-Me halaga mucho que lo hicieras, soy todo tuyo.

Diana

Tomó su saco por las solapas y se lo saco. Voy desabotonando su camisa y dejando un camino de pequeños besos. Desprendo los puños y dejó caer la camisa al piso. Abro el botón del pantalón, bajó el cierre, mientras hago esto el se saca los zapatos, bajo el pantalón junto con el bóxer. Estamos los dos desnudos, la luz que entra por las ventanas lo hacen ver más hermoso y como si fuera un ángel. Me toma de la mano y me lleva hasta la cama, me recuesta con suavidad y el se coloca a mi lado.

-Sabes una cosa Diana, sueño con poder ver tu cuerpo a plena luz, se que es muy hermoso.

Paúl

Toma mi rostro y me besa, se que es su manera de decirme que no quiere hablar del tema por ahora. En este momento sólo deseo hacerle el amor para que sienta todo mi amor y no se entristezca. Desciendo por su cuello dejando un rastro de besos. Succiono sus pezones hasta ponerlos duros y escuchar su gemido. Sigo mi camino por su vientre hasta el Monte de Venus, abro paso a mi lengua que traza círculos sobre su clítoris, la penetró con un dedo y ya no controla su cuerpo que se mueve al compás de mis movimientos. La llevó a un orgasmo intenso y ella gime desde el fondo de su garganta. Me colocó el preservativo, me arrodilló entre sus piernas, la tomó de los hombros para colocarla sobre mi miembro y la penetró.

-Así vas a gozar mucho más Diana, si te sientes incómoda solo dímelo y te apoyo en la cama.

-Esta bien, quiero probar cosas nuevas contigo porque siempre me cuidas.

Diana

Me ayuda a subir y bajar, siento que colma mi interior, voy tomando confianza y me muevo sola. Me gusta poder mirarlo a los ojos y besarlo, mientras mi cuerpo vibra junto al de el. Aumenta la velocidad a medida que nuestras respiraciones se hacen más erráticas. Siento como voy llegando al orgasmo, tiro la cabeza hacia atrás cuando me atraviesa y digo su nombre. El llega al suyo y nos quedamos abrazados en esa posición por unos minutos, para luego recortarnos en la cama y salir de mi. Se queda apoyado en mi pecho y yo le acarició el pelo mientras nos vamos relajando.

-Muchas gracias Paúl este día maravilloso y esta noche perfecta, este es el mejor cumpleaños que he pasado en mi vida.

-No tienes nada que agradecer, yo cumplí mi deseo de hacerte feliz. Quiero que tus días siempre sean los mejores y darte todo lo bueno que te mereces. Eres una mujer increíble.

-Tu eres un hombre impresionante. Soy una mujer muy afortunada por tenerte a mi lado y es todo lo que necesito para ser feliz.

Paúl

Nos quedamos en silencio. Me acomode a su lado y la abrace, nuestras frentes quedaron apoyadas. Sin querer nos quedamos dormidos, primero Diana, escuchar su respiración relajada hizo que también lo hiciera yo.

Diana

Llegó el momento que tanto temía, pero debo hacerlo para no perderlo. Estamos en mi cuarto y me ha pedido que le muestre mi cuerpo desnudo. Me paro delante de él, me sacó la ropa de a poco hasta quedar sin nada. Cuando lo miro en sus ojos veo horror, desprecio. Da media vuelta y sale corriendo, dejándome con el corazón roto. Me despierto de golpe y me siento en la cama, llorando desconsoladamente.

-Diana qué te pasa? Por qué lloras?

-Perdón, tuve un mal sueño, no quería molestarte.

-No me molestaste hermosa, solo me preocupa verte llorar. Quieres contarme qué soñabas?

-Por ahora no quiero hacerlo, no quiero que se vuelva realidad. Mejor volvamos a dormir, mañana debemos volver a casa.

-Tranquila, cuando estés lista estoy seguro que me lo contaras. Ven a descansar, seguro que por la mañana estarás mejor.

Paul

Seque sus lágrimas con besos, la abrace apoyando su cabeza en mi pecho, la acariciaba para que se relajara y volviera a dormir. Qué la pudo haber puesto de esta manera, el sueño debe haber sido muy triste para que se despertara así llorando. Voy a buscar la manera de ayudarla de la misma forma que ella lo hizo por mi.

-Buenos días Paúl, ya han traído el desayuno, no quise despertarte antes porque por mi culpa dormiste poco.




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