El tiempo se me acaba y… no tengo ni la menor idea de donde podría… estar. No logro entender que fue lo que sucedió el día de hoy.
Yo en verdad… no puedo seguir de esta manera, debo de lograr encontrarlo entre toda esta gente. Mis pies me duelen. Tuve que correr desde mi casa hasta aquí y, aunque me puse tenis en lugar de mis zapatos que tenía preparado, siento… ¡No! No puedo quejarme en este momento. Puede que me haya lastimado un poco el tobillo, pero no es tan malo como para no poder seguir caminando.
Por aquí debe de estar, vamos a revisar aquí. Si tan sólo Luwer contestara el teléfono, podría saber donde está. Pero… también siento que… puede que se haya ido de aquí. No, no, nononono, no debo de ser tan negativa. Vamos a buscar un poco más, debo de lograr encontrarlo antes de que inicien las luces de colores.
Veamos, sí tan sólo se hubiera quedado donde están todos reunidos, estoy segura que ya lo habría encontrado, pero no es así, además de que me ha costado poder moverme entre toda esta multitud y… [estallido] no… puede… ser…
--------------------- Cambio de escenario Ruwels Saluwer ---------------------
Edilia se encontraba petrificada ante el sonido del primer fuego artificial que resonó en el cielo. La oscuridad empezaba a ser iluminada con esto. Por otro lado, el saber que esto había empezado le entristeció el corazón.
Aun no sabía donde se encontraba Luwer y quería realmente ver todo este espectáculo con él. En este instante no podía más que culparse por haber faltado a su palabra. Apretó fuertemente su puño mientras se escuchaba como empezaban a llenar de ruido todo el lugar a su paso.
Aunque en este momento tenía ganas de llorar al sentirse impotente, decidió seguir caminando y encontrar a Luwer. De esta manera Edilia seguía avanzando entre la multitud y, mientras lo hacía, podía ver como entre la multitud se podía ver en sus caras felicidad, sorpresa y también el ambiente iba siendo algo mágico para algunos, mientras que otros no era nada más que algo común.
Entre toda esa mezcla de emociones que aparecía en cada una de las personas que habían llegado, ella se sentía sola y la tristeza era algo que sentía desde su corazón. Esto sabía que no era algo que antes le habría llegado a afectar, pero en esta ocasión era totalmente diferente.
Así es, ya que se dice por ahí que hay cosas que, a pesar de que uno no tiene mucho tiempo de tener, puede sentirse como si fuera algo que siempre ha estado durante toda la vida. De esta manera Edilia empezó a alejarse de toda la multitud para irse yendo a un lugar un poco más calmado.
Mientras miraba a su alrededor que no había casi muchas personas, vio un lugar donde poder sentarse un rato y descansar, por supuesto que lo haría y vería lo ultimo de los fuegos artificiales. Esas luces que alumbraban en el cielo, llenos de diferentes colores y formas, hacían un espectáculo para la vista, todo el lugar era alumbrado con estas luces y el escuchar como todas las voces de las personas se escuchaban a lo lejos, era la manera de romper el silencio.
Edilia, sentándose y acurrucándose entre sus piernas, miró las luces mientras una lagrima empezaba a brotar y luego deslizándose por su mejilla. Toda esa bulla se esfumo para ella, ya no le importaba tanto, pero en sus pensamientos se decía a sí misma.
Edilia – de verdad, soy una tonta… tonta, tonta, tonta, tonta… si tan sólo… de verdad… discúlpame Luwer, no era mi intención el dejarte plantado… Por favor perdóname… perdona a esta tonta… yo… –
Una música alegre se escuchaba a lo lejos, pero también era un poco triste. A pesar de que en este momento deberían de poner algo de música más animada, lo que estaba sonando era más como una canción de disculpa, nostalgia y alegría.
Edilia – yo… ¿P-por qué s-soy a… sí? –
Siguió mirando las luces, pero trato de aguantar el dolor en el pecho que sentía. No quería terminar haciendo una escena en un lugar como este, mucho menos tener que ser visto como una loca. Aunque también empezó a susurrar aquella canción que sonaba a lo lejos.
Edilia seguía de esta manera y los fuegos artificiales también cada vez llegaba a estar a unos diez minutos de terminar por completo.
Un pequeño deseo nació en lo más profundo de su ser. Edilia recordó que justo como se decía de las luces artificiales que era un momento de compartir, de poder llevar felicidad y… también era un momento en que podía pedir un deseo y que este puede que se vuelva realidad. Aunque esto no fuera nada más que un eslogan o una superstición, en este momento ella susurro.
Edilia – porfa… porfa… me… gustaría que me dieras una oportunidad de… arreglar esto –
Sintiendo que la soledad estaba por ganarle en ese momento, apretó los puños y trato de ser fuerte. Esto no sería el final, pero sentía que dejar pasar el momento que había logrado conseguir y, además, poder confirmar algo que había empezado a sentir por pura curiosidad, podría haberse esfumado como puede que no sea así. Aunque lograra arreglar todo lo que sucedió, también sabía que con las luces artificiales se vendría el fin de las vacaciones y con ello empezaría el nuevo ciclo escolar en enero.
El estar ya en diciembre, todo estaba empezando a ser muy corto y el poder verse los dos, después de estas vacaciones de invierno, puede que no sea posible. Edilia en realidad no deseaba algo como nevar, ya que para empezar aquí nunca ha nevado, pero, aunque en las películas que pasaban se veía increíble, sentía que en este instante había algo que anhelaba más que sólo ver nieve.