En Busca De Amor

【Capítulo 1 - Dos años después】

La lluvia volvió a caer sin aviso.
No fuerte.
De la misma manera de siempre.

El cielo gris no anunciaba nada nuevo,
solo repetía lo que ya había pasado.

Dos años no habían cambiado eso.

Las gotas golpeaban el pavimento
con la misma paciencia
con la que el recuerdo regresaba.

Después de eso,
la vida siguió.
No porque quisiera,
sino porque no se detuvo.

Fue entonces cuando empecé a trabajar de mozo.
Necesitaba ocupar el tiempo.
Quedarse en casa
no era buena idea.

El uniforme no era incómodo:
camisa blanca, pantalón negro.
Lo clásico.

Lo incómodo era fingir normalidad.
Servir mesas.
Sonreír a desconocidos.
Escuchar historias que no me interesaban.
Ese era el día a día.

Por supuesto, terminaba agotado.
Necesitaba un lugar donde ir a respirar
sin que doliera.

Por eso empecé a frecuentar un parque cerca de mi casa.
Pequeño, muy verde.
Lo suficientemente tranquilo
como para quedarse dormido mirando el paisaje.

Me senté incontables veces allí durante esos dos años.
Cerraba los ojos
y no veía nada.
No recordaba nada.

Eso volvió a ese parque
mi lugar favorito.

Solo la lluvia arruinaba el momento.
Mojaba mi ropa,
humedecía las bancas,
volviéndolas cada vez menos cómodas.

Y aun así,
seguía yendo.

La misma rutina.
Una y otra vez.
Y otra vez.
Y otra...
vez.

Hasta que—

—Hola.

Una voz dulce y baja
rozó mis oídos.

¿Estaré alucinando?,
me pregunté.

—¿Hola?

Esta vez levanté la mirada.
Una chica desconocida
me miraba directamente a los ojos.

—¿Sí?

Respondí seco.
Sin ánimo.

—¿Alguna vez te dijeron guapo?

¿Qué está diciendo esta mujer?

—Es broma —dijo rápido—. No me mires así.

No reí.
Ni siquiera lo intenté.

—Solo quería romper la incomodidad del momento —añadió, avergonzada.

¿En qué momento se me acercó?

—No me gusta hablar —respondí.

Debería irme.
Una chica extraña buscando conversación con un desconocido.
No era normal.

Me levanté de la banca
sin decir nada más
y, sin apurarme,
me dirigí a casa.

—Hasta mañana —dijo ella,
moviendo la mano de un lado a otro
con una sonrisa tranquila.

Fue raro.
Demasiado.

Era momento de volver a casa
y olvidar ese encuentro.

Ya ahí, abrí la puerta.
No había nadie.
Solo yo.

Dejé mis cosas sobre el mueble
y subí las escaleras rumbo a mi cuarto.
Mis pasos retumbaban
con un eco solitario.

Siempre evitaba mirar al lado izquierdo de las escaleras.
Justo ahí
estaba su cuarto.

Giré a la derecha.
Al ver la perilla, la giré y,
entré a mi habitación.

Me desvestí.
La ropa húmeda fue al cesto.
Me puse algo cómodo,
levanté las sábanas...

Y me dormí.

Horas después desperté.
Y la rutina comenzó nuevamente
a repetirse.

Otra vez.
Una y otra vez.
Y otra vez.
Y otr—

—Hola.

La misma voz de ayer.

—¿Cuál es tu nombre? —dijo, sonriendo.

Algo que llevaba años intacto,
la rutina de los últimos dos años,
acababa de romperse.

.

.

.

【Capítulo 1 — Dos años después】




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