Veo a la lechuza correr de mí y está bien que lo haga. Me sorprendió que me diera una patada de repente; no dolió, comparado con los entrenamientos de papá esto es un cosquilleo, y aunque no debería haber reaccionado, no pude evitar sonreír. Está vestida de forma horrorosa, pero eso no quita lo bello de su cabello. Mientras ella buscaba a alguien, no pude evitar mirarla, y aunque estaba serio, en mi pecho algo se movió. No sé qué es y no lo entiendo, pero algo se movió y sé que es malo porque ella es mi enemiga. Me dijo bastardo, y la bruja de su madre también. Sinceramente, no sé qué hacemos aquí; después de lo de mi madre, todas las manadas nos comieron a chismes. Odio esto, odio estar aquí.
—Lev —llama papá, sacándome de mis pensamientos—.
—Sí, papá.
—Ven, hijo, es momento de dar un anuncio.
Me acerco y veo que están las cuatro manadas principales, todos expectantes a lo que los líderes quieren anunciar. Entre ellos encuentro unos ojos color gris observándome; cuando nota que la veo, aparta la mirada. Así es, lechuza, te estoy viendo.
Mi papá empieza a hablar:
—Compañeros, no es sorpresa para nadie que los renegados han aumentado sus ataques y muchas veces nos han sorprendido con la guardia baja, lo cual ha generado pérdidas, lo que nos ha llevado a tomar decisiones drásticas para tales sucesos. Sé muy bien que hay rivalidad entre nuestras manadas, pero eso no nos trae ningún beneficio. Es por eso que hemos decidido que cada año nuestras nuevas generaciones entrenarán juntos en un campamento, para fortalecer y unir las cualidades de cada una de las manadas.
Me sorprendo. Nunca las manadas han trabajado juntas. La gente empieza a murmurar; parece que a nadie le parece esta decisión. Después de todo, se mostrarían las debilidades también, y si una manada quiere traicionar, esta sería su oportunidad.
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Editado: 20.09.2026