Tenia un plan. El problema era que ese plan venía intentando ejecutarlo desde hace varias semanas.
¿Cuál era el plan? Fácil. Hacer que Jayden pudiera decirle todo lo que sentía (sin hiperventilar, vomitar, darle ataques cardiacos y epilépticos en el proceso) a Sara.
¡Bienvenidos al caótico mundo dentro de la Academia de tiro M-01!
— Bien. Sara siempre viene a la cafetería a la 11:40, justo.— Señalaba mis anotaciones del plan en mi IPad—. Y para que eso suceda tenemos al menos 20 minutos para que Jayden respire— Lo señalé.— Y ésta vez, necesito que lo hagas. Porque ya tengo como 20 planes fallidos en esta IPad para una confesión.- Jayden me miro.
¡Ay no!, va a llorar.
— Y...— Enarqué una ceja.— ¿ Y si me rechaza?- bufé.
— Jayden.— Intenté sonar consolable, pero por la cara de los chicos no iba por buen camino.—Ese no es el fin del mundo. Además, si eso sucede hacemos una fiesta depre en mi casa y si no, celebramos. ¡VOILÀ!
Los chicos asintieron.
— Bro, no creo que te rechace. Ers buen partido. Solo relájate. —Y ese era Noah, la paz del grupo.
Somos seis, ni más ni menos. Y hasta ahora estábamos bien. Desde que uso de razón han sido mis amigos y realmente aunque sea la única chica del grupo, se siente bien. Nunca me preocupe por lo que dijeran de mi dentro de la Academia o fuera... Y vaya que decían. Aprendí a vivir con ello.
En realidad, a casi todos los conozco desde muy pequeña.
Por ejemplo, Louis. Alias: Mi mejor amigo. Lo conocí en Alemania cuando pase la mitad de mi niñez allí, al igual que a Jayden. Cuando cumplí doce mi padre y yo nos mudamos a California por su trabajo. Y los padres de mis amigos decidieron lo mismo. Empecé a practicar Volleyball y después conocimos a Franco, Hugo y a Noah. Y desde entonces, se creo el grupo inseparable.
Todos éramos instructores en la Academia de mi padre, teníamos padres agentes por lo que era un don que todos heredamos, aunque fuera de la academia todos teníamos vidas diferentes. Por ejemplo, yo era una de la mejores jugadores de Volleyball del Estado. Franco, Louis, Jayden y Noah jugaban al Futbol Americano. Y Hugo... Bueno, Hugo era Hugo, pero jugaba al Basquet.
Físicamente se los describo si este plan se ejecuta.
Volviendo al tema, Sara entro a la cafetería a las 11:40, tal como dije.
—Ok, Jayden—lo miré—. Es ahora o NUNCA.— lo empuje del asiento.
Asintió convencido y caminó. Respire y Hugo dio palmaditas en mi hombro.
— Como ha crecido— negué divertida y vi como Jayden a paso firme con un latte en mano y de seguro el corazón a mil, se sentaba junto a Sara quién al verlo sonrió ampliamente.
—¡TOUCHDOWN, BABY! — gritó Noah y media cafetería lo miro confundido. Era obvio, Noah no era de gritar.
— ¡NOAH!—le grité. Me miró de manera inocente y yo entrecerre los ojos.
— ¿Qué ? Ella ya cayó– señaló y yo negué riendo.
— Jugada Magistral Lógicamente Planeada— dijo Franco a lo cual asentí.
Vi a Louis entrar a la cafetería robándose miradas femeninas.
— Y ahí viene. Baja egos masculinos y roba suspiros femeninos —dijo Hugo y todos reímos.
Louis, era atractivo. Bastante diría yo.
Y... Como lo prometido es deuda, acá estoy cumpliéndoles.
Louis. Mi mejor amigo. Rubio, de ojos Hazel. Medía unos 1,95m. Mandíbula y rostro de dios griego y cuerpo de infarto. Al mismísimo que confundían con que era mi novio por ser tan unidos y ser él ser más sobreprotector.
Hugo. Castaño. Mide unos 1,85m. Ojos color miel e increíblemente musculoso. Era el alma festiva del grupo (de manera MUY literal).
Franco. Mi queridísimo Franco. Era trigueño y tenía rulos envidiables, vaya que los tenía. Ojos celestes. Medía 1,85m al igual que Hugo. Pero robaba suspiros al igual que Louis. Era todo un caso, creanme.
Noah. La paz del mundo, el pelinegro más codiciado de toda la academia. Ojos azules, porte de quarterback (que por su puesto era). El es el osito cariñosito del grupo. Era adorable , mientras no lo hicieran enojar.
Y por último, pero no por eso menos importante... Jayden, mi otro pilar. Media 1,90m (Sí, todos eran altísimos). Ojos verdes y sonrisa congeladora. Si, asi como lo leen. Era el Superpoder Jayden. Era el mas sereno y el nuevo enamorado del grupo.
Hugo ya tenia novia, al igual que Noah. Solo que las dos —además de ser hermanas— vivían y estudiaban lejos. Y últimamente, por lo que cuentan están en un vaivén esas relaciones. Debo admitir que los chicos eran bastante comprometidos a esas relaciones. Aunque de mi parte notaba lo contrario de ellas.
Y ahí, es donde quedábamos Franco, Louis y yo. Tres solteros con la mejor reputación de la Academia. Bueno, solo si Sara le daba el SÍ a Jayden. Sino seríamos cuatro de nuevo.
— ¡Ey, pequeñaja!— dudaba que alguien más me llamara así, solo sentí como me abrazó por detrás, dio un beso en mi coronilla y susurró.— Te extrañé.
— Yo más.
Louis llevaba unas cuantas semanas fuera por su madre. La señora Maggy, super amable y simpática, era increíble. La quería bastante. Tristemente tiene un problema con sus riñones.
— ¿Qué tal todo sin mí chicos? —preguntó saludando a los chicos cómo lo hacía usualmente y robándose mis papas fritas.
— ¡OYE!— grité golpeándolo, río. Franco señaló con un movimiento de cabeza a Jayden.
— Tenemos un soltero con buena reputación en proceso de extinción.— reí y Hugo hizo lo mismo lo cual lo llevó a atragantarse con su hamburguesa. Louis lo palmeó.
— Guou. A eso yo lo llamo...
— Jugada Magistral Lógicamente Planeada.— lo interrumpió Noah.
— Eso. — rió.— Justo eso.—chasqueó los dedos. ¿De quién fue la idea?— todos me miraron. Me encogí de hombros llevando una papita a mi boca.
— Después de 20 intentos y planes fallidos, funcionó. Soy la cerebrito de la operación. —Louis entrecerró los ojos.
— ¿Cómo sabes que funcionó? —Sonreí.
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Editado: 24.08.2026