En el Más Allá

Capítulo 61: Inesperado

  • No puedo creerlo, en verdad fuiste apuñalado - exclamó Laura asombrada - pero esto es denunciable, no puede quedar así.
  • Si, pero no diré nada, ya que de la forma que yo fuí protegido, debo hacer lo mismo por ellos - respondí cansado.
  • ¿Cómo quedó la marca? - preguntó intrigada.

Levanté la polera, mostrando que estaba cicatrizado.

  • ¿Esto no es normal? - comentó intrigada - Esta herida pareciera que llevara años, te he visto parte del abdomen, lo he tocado y se que esto no estaba antes… ¿eres una clase de superhéroe acaso?

La miré levantando una ceja, para luego reír.

  • Si fuera así, creo que sería un villano - contesté.
  • No creo, eres un buen sujeto - contestó - a mi solo me gustan los chicos buenos.

Tomó mi polera, que arrancó de un solo movimiento.

  • ¿Y eso? - dije extrañado.
  • Quería verte mejor - respondió guiñando un ojo.

Palpó mi cuerpo con cierto asombro.

  • De verdad te has cuidado a pesar de los problemas - comentó anonadada - no quiero imaginar qué pasaría si llegaras a consumir suplementos alimenticios.
  • Son muy caros y no quiero sacar mucha musculatura - indiqué - prefiero tener un cuerpo más delgado, prefiero la velocidad por sobre la fuerza.

Cuando llegó a mis espaldas me abrazó desde atrás, sentí su pecho presionando.

  • Me alegro que hayas conseguido estos resultados - comentó - soy consciente del sufrimiento que te causaba ese sobrepeso, felicitaciones.
  • ¿Acaso por eso dices que te gusto? - dije inquisitivamente.

Se puso delante mío, mirándome severamente.

  • No, te equivocas - exclamó enojada - es porque te quiero y te quiero mucho, eres la única persona estimaba la cual sigue junto a mí… eres especial.
  • Estoy bromeando - indiqué riendo - se que clase de persona eres y no eres.

Rompe su rostro, para besar sus labios.

  • Lo único que encuentro injusto es una sola cosa - indiqué - es el hecho que solo yo estoy sin polera.

Desvió su mirada, luego sonrió.

  • Podemos arreglarlo - contestó.

Sin que pudiera reaccionar, retiró su polera, quedando solamente con su brasier de color azul, ya sin polera, pude notar que sus pechos eran más grandes de lo que se veían por lo general.

  • ¿Estás segura de hacer esto? - dije preocupado - solo bromeaba.
  • La verdad si, como dije, al final de cuentas somos amigos cercanos - explicó - amigos con mucho beneficio, pero nunca llegaremos a más, tu no me amas y yo no te amo…
  • …Pero sentimos atracción por el otro - continué.
  • Y podemos llegar tan lejos como queramos - indicó - en mi velador.. Tengo algo guardado, por si ambos queremos ir más allá.
  • ¿Qué tan más allá te refieres? - pregunté.

Se me acercó para besarme, luego me llevó hasta la cama donde caí sobre ella, la sensación de sentir el roce de nuestras pieles era demasiado agradable, el calor corporal de ella, era distinto al mío, este contraste me emocionaba, me hacía desear querer aumentar la sensación. Acariciando nuestras lenguas, mis manos recorrieron su cuerpo, llegando a su espalda, tocando sus posaderas, eran suaves,¿pero que tan suaves eran?, la intriga me mataba, en cuanto a la otra mano tomaron su sostén, que desabroché con facilidad.

  • Oye, más tranquilo - exclamó asombrada
  • ¿Acaso está mal? - dije juguetón.
  • Me sorprendiste, eso es todo - comentó riendo.

Mordió su labio, aquella sensual escena me excitaba, sin aguantar, retiré el sujetador, presentado sus pechos, tan grandes, en ese momento pasó por mi mente la imagen de Karen, que fueron los primeros que toqué y vi, sin resistirme, hice lo mismo, con cada mano los acaricié, al compás de sus gemidos, sintiendo como estos se endurecian.

  • Con cuidado, que son delicados - suspiró - tratando con delicadeza, recuerdalo.

Apegado a ella, expandiendo la zona de roce, mis manos recorrían con mayuor intensidad su cuerpo, por delante y por detrás, fue aquí donde mi curiosidad incrementó, pues introduje la mano por el pantalón, tocando sus bragas, llevándose las manos a su frente, desabrochó el pantalón, de inmediato lo tomé para retirarlo, presentando su ropa interior blanca, al ver su entrepierna noté que tenían una pequeña mancha de humedad. Retiré mis pantalones, continuando con las caricias, a esta altura, tenía una gran erección que chocaba con la zona genital de Laura, nos besabamos apasionadamente.

  • Por un momento creí que me desnudarias por completo - susurró en mi oído.

A través de su cuerpo, comenzó a incentivar un movimiento pélvico.

  • Ya llegaremos a eso - respondí.
  • Cuando pase, revisa dentro del cajón - comentó.
  • De acuerdo - contesté.

Continuamos por un largo rato de esa forma, sintiendo una extraña sensación en la ingle, algo me presionaba desde el interior, algo que iba a explotar, cuando pasara lo disfrutaría.

Recordé los encuentros amorosos que tenía grabado en recuerdos Kenshin, siendo una especie de tutorial que seguiría esta vez, donde nadie me forzaba. Sin aguantarme, bajé pasando todo su cuerpo por mi cara, tomé su ropa interior que le quité pasando por sus increíbles piernas, eran firmes por la musculatura, pero tenían la delicadeza femenina, tenía frente a mí su intimidad, la cual contemplé unos segundos.

  • Por favor, no me mires tanto tiempo - reclamó - me pones muy nerviosa.
  • Dejame disfrutar un momento - respondí.

Ahora fue mi turno el desnudarme, recordando sus palabras abrí el velador, encontrándome con algunos profilácticos, abrí el primero que tomé, vi las instrucciones a la rápida y me lo puse, ya preparado, me agaché hasta tocar nuestros cuerpo otra vez, sin mirar, comencé el recorrido, hasta que la toqué.

  • Por favor, tranquilízate - dijo nerviosa - con delicadeza, también es mi primera vez.




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