En el mundo de los sueños

En el mundo de los sueños

CAPÍTULO ÚNICO

… En el mundo de los sueños todo es posible, algunas veces eres quien lo protagoniza, otras eres espectador solamente, algunas veces es solo un respiro y otras tantas parece durar demasiado, ríes, lloras, amas, odias, encumbras las nubes, flotas, hablas con personas que no conoces como si de siempre las conocieras, a veces en tus sueños se presentas los seres queridos que ya partieron y te dejan mensajes que no comprendes del todo hasta que pasa lo que debía pasar, con el tiempo muchos de estos sueños los olvidas, los dejas de lado, a veces estos sueños se repiten incesantemente una y otra vez para que quede claro algo que no entiendes al despertar pero te intriga ajajaja irónica la vida ¿verdad?. En este corto relato me referiré a un sueño que duró más de lo que me podía imaginar, fue muy vívido y no era la espectadora, al contrario era la protagonista, fue hace muchos años atrás  en la adolescencia y nunca lo pude olvidar, a saber lo que opinen los expertos en el tema, pero esa es otra historia.

Dormía plácidamente según yo, sin preocupaciones que me de la vida por que la adolescencia es justo eso, la indolencia ante la verdad que te plantea la vida y para mí era un poco más, no hacía examen de conciencia a menudo, sentía que no lo necesitaba, vivía a mi ritmo y a mis aires dentro de una familia estructurada y con valores y principios bien fundamentados, aun así era la típica adolescente que ante el pasar de los días sentía hastío por que no transcurrían como yo quería que lo hicieran, -tonto tiempo que no tomaba en cuenta mi sentir y querer -  jajaja-

En el mundo de los sueños no es como una película, al menos a mí no me ha pasado aunque si sueño a colores  puedo incluso llegar a sentir aromas, texturas, escucho canciones en fin, mis sueños son variopintos por decirlo  de alguna manera; y así sin más  mientras dormía en ese mundo onírico transcurría las siguientes escenas: una joven madre de largos cabellos color miel hablaba con un hombre de aspecto solemne sobre la necesidad de que su hijo sentara cabeza de una vez por todas, se lamentaba que no fuera a ser abuela y que su legado se perdiera, mientras esta escena pasaba yo miraba sus ropas y me parecían ajenas a mi tiempo, el lugar se aclaró un poco más y era un lugar con paredes de estuco y pisos de mármol decoradas las paredes con algo que parecían  al primer momento un lienzo vestían como en los libros de historia que yo estudiaba a la usanza griega o romana, pero ¿Una mujer hablando con tal autoridad a un hombre si era de estos tiempos? Debía ser alguien importante, un muchacho hace aparición en la escena y vestido casi igual que aquel hombre, llevaba el cabello recortado y en su espalda cargaba un jarcal y el arco,  no tendría más que unos 20 años al juzgar por su porte y su estructura, moreno, alto, atlético, y ¡wouuu! tiene el mismo color que mis ojos color avellana (¿Por qué en el nombre de lo más sagrado me puedo fijar en esos detalles a veces?) ... Ingresa a lo que es un gran salón y yo intuyo un salón de reuniones bastante amplio iluminado pero; ¿de dónde procede la iluminación de ese salón que solo tiene una enorme puerta doble que fue el lugar donde entro aquel joven y es el mismo lugar desde donde yo miro la escena? La joven mujer mira a este joven con ojos dulces y una sonrisa se dibuja en el rostro terso de la mujer, a propósito de sus ojos son de color verde claros fulgurantes como dos esmeraldas su boca es como un botón de rosa  su piel es tersa y de porcelana sin marca alguna ni siquiera cuando sonríe, -¡Hijo mío! - Dice la mujer mirando al joven que se coloca frente a ella y este le responde –Madre buen día, y besa la frente con devoción, pero el hombre presente saluda primero al joven antes de que este le diga nada,-Basileo- y hace una reverencia, el joven se acerca y le dice –Maestro buen día, y mira ya a uno y luego a otro con perplejidad y con cierta perspicacia, se nota que es un joven astuto, la madre simplemente le dice que estaban pensando que hacer para las dionisiacas que se aproximan, y debemos pensar como recompensar a nuestro pueblo que ayudó en las cosechas y en la vendimia, el joven Señor mira con atención y fija su mirada al muro que tiene frente a si, y les responde – llevaremos la tradición tal cual mi padre y mi abuelo lo hicieron en su tiempo, el vino nuevo debe ser iniciado en las dionisiacas y las primicias de la cosecha de este otoño también, además nuestros vecinos no tuvieron buenas cosechas el temporal fue muy rudo para con sus tierras y podemos ayudarles ya que a nosotros nos fue bien. -¿Qué te parece la idea madre?- la joven mujer dijo entonces – me gusta la idea de conservar las tradiciones, eso muestra que somos un pueblo unido y de principios, en cuanto a lo de nuestros vecinos habla bien de ti como gobernante que eres, tu padre se sentiría orgulloso de ti, aunque dudo que a tu abuelo le haga algo de gracia- una sonrisa triste cruza por el rostro hermoso de la mujer, - el joven se despide y sale del salón dejando a su madre y a su maestro no sin tener aprensión por verlos juntos sabe, que son muy astutos, que si su pequeño pueblo ha resistido a las invasiones y los crueles embates de la naturaleza ha sido precisamente por la astucia y sabiduría de los dos que fueron los encargados de educarlo, en fin se dijo para sí mismo – ya me enteraré yo que traman- sonrió y apresuró su paso para salir del lugar y encaminarse al bosque en busca de nuevas presas, necesitarían varias y nunca están demás.



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En el texto hay: mistisismo, fantasia y magia, amor

Editado: 29.06.2019

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