En el nombre del amor; cicatrices

Capitulo 26

Estela

—¿Por qué me dejas con tanto misterio? —cuestiono.

—Prométeme que lo cumplirás, Park—fui severa.

Sonrió—. Bien, bien. Leer el mensaje que me enviara Daniel en un rato sin alterarme. Lo tengo claro, preciosa.

No tuve el tiempo necesario para decirle lo que encontré sobre Axel. Además, estoy segura que no me dejaría hacer esto sola. <<A todo aquel que te haga daño, lo matare.>> Ni siquiera esperaría que el rubio demostrara su inocencia.

Tranquila. Si esto sale bien, tendremos a un aliado—. ¡Perfecto! —celebre—. Tengo un novio que siempre cumple su palabra, ¿cierto?

Rio—. Estas jugando sucio.

—Es inteligente, no sucio, amor. —El sonido del claxon nos sobresaltó. Armando lo esta apresurando—. Buena suerte, Cris. —Entiendo que hablara con su padre representa un desafío enorme.

Me beso la frente—. Todo estará bien.

Eso espero—. Nos vemos. Cuídate mucho. —Incluso si no vuelvo.

*****

—¿Nunca has ido a un parque de diversiones? —pregunté, tratando de aligerar el ambiente con Axel antes de indagar en lo que paso en el barco.

—No—contestó—. Mi madre en su momento quiso llevarme…—dijo con un tono melancólico—, pero nunca pudo hacerlo…

—¿por qué?

Sus intensas pupilas grises se detuvieron en mi cara un momento antes de responder con un tono bajo—: Se suicidó antes de cumplir su promesa.

Trague en seco, sintiendo culpa por haber preguntado—. Lo siento.

Encogió los hombros—. No importa. Paso hace muchos años.

Tal vez fue así, pero los años que han pasado siguen dejando abierta esa herida—. Me imagino que debió ser difícil.

Asintió, apretando la quijada—. Lo fue.

<<Todo mejorara Estela, te lo prometo.>> Por favor Axel, demuéstrame que estoy en lo correcto, que mi corazonada es correcta. Dime que eres un traidor para ellos y un aliado para mí.

—Ahora que lo pienso, es la primera vez que me hablas acerca de ti y de tu familia.

Arqueo una ceja—. Hermanita, hoy vienes curiosa.

El pecho me oprimió ante el apodo. Aprete los puños—. Tú sabes cosas sobre mí, y dijiste que eras mi amigo secreto, ¿te acuerdas?

Suspiro divertido—. Me acuerdo muy bien. —Me dio un ligero golpe en la frente como siempre suele hacerlo. Luego resoplo—. No hay mucho que decir. —Se obligo a continuar por mi intensa mirada—. Mi madre se suicidó cuando tenía siete años, mi padre es un total idiota y creo tengo hermanos, bueno, medios hermanos, pero no los conozco ni estoy seguro de fiarme de ellos. Por el momento vivo solo, y la verdad es mucho mejor que esa fría cueva.

—¿Cueva?

Respiro hondo—. No es tan literal…—se estremeció.

Cambie de tema—. ¿No quieres involucrarte con tus medios hermanos?

Su mirada divago por un segundo—. Solo he interactuado con ellos—confeso—. De hecho, me sentí identificado con una en ciertos aspectos. —Frunció el ceño—. Por eso, voy a ayudarte.

Incline la cabeza. Tuvo que haber escuchado mal. No podría ser… Simplemente, ¿cómo? No había tal posibilidad de que yo fuera…—. ¿Ayudarme?

—Si—reafirmo, mirándome a los ojos y acelerándome el corazón—. Ayudarte.

Un golpe me recorrió el cuerpo. ¿cómo es qué…? Negue. ¿Media hermana? ¿Nosotros? ¡¿Cómo?! <<Ayudarte.>>

—Entonces…

Asintió—. Soy un traidor.

Una parte de mí se alegró. Axel, mi medio hermano, también es mi apoyo. Pero, la otra parte sintió esa rabia que ya no pude contener, soltándole un golpe directo en la cara cuando el auto se detuvo en un chirrido brusco.

—¡¿Tienes idea de cuánta mierda he soportado?! ¡Carajo Axel! ¡Debiste decírmelo antes! ¡Maldición! Estaba tan angustiada de que me hicieras daño a mí o alguien más, pero, sobre todo, temía que tú…tú fueras mi enemigo.

—Oigan—llamo Daniel—, algo no anda bien.

Nos obligamos a mirar a los alrededores a través de las ventanas. Vacío. Totalmente vacío.

—Carajo. —Dani intento dar la vuelta, no obstante, otro auto bloqueo la salida mientras otros lo hicieron a nuestro lado. Después las puertas se abrieron al mismo tiempo, descendiendo de estas varias personas de traje negro con armas en la mano que pronto quedaron en posición para disparar justo en los vidrios.

—El verdadero enemigo…—hablo Axel—, esta allá afuera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.