En el nombre del amor; cicatrices

Capitulo 29

Cristian

Mi celular comenzo a sonar. Leí el nombre de la llamada; Jimena. Colgue.

—¿Qué sucede?—cuestiono—. Creo que la pregunta es sencilla.

Con que va a exigir una respuesta inmediata. Bien—. Escuchame Adler. —Fui interrumpido por el tomo de la misma persona molesta. Colgue—. Lo que tú me pides…—De nuevo vibro—. Dame un segundo—conteste—. ¿Qué?

—¡Cristian!

—¿Qué? —repetí con ayor irritación.

—Lo siento.

—Si es para disculparte, no me inte…

—No tengo el número de Estela—dijo bruscamente. Antes de que preguntara, continuo hablando—. Sebas no esta en casa y Diana se fue a la suya. No sabia a quién más recurrir, pero lo encontre, lo encontre. ¡Al parecer invadió la gran mayoría de las camaras! ¡Pero la encontre! ¡Lo hice! —habla tan extasiada que no le entiendo.

Adler comenzo a mover los dedos sobre la mesa—. Jimena—dije exasperado—. Estoy en algo importante, así que…

Me interrumpio—. ¡¿Estela aún no te lo dijo?! —Guarde silencio como respuesta—. ¡Soy inocente!

Rode los ojos antes de colgar, pero de inmediato sono el celular. De mala gana respondí—. ¡Dejanos en paz Jimena!

—¡Soy inocente! —repirió—. ¡Tengo las pruebas que me pidio Estela!

Sebastian inpidio que colgara de nuevo. Puso el alta voz—. ¿Qué encontraste?

—¿Sebas? —inquirio, para luego regresar al tema—. ¡La mujer de la mascara es real! Les enviare el video. —Colgó.

Levante una ceja confundido—. ¿Mujer de la mascara?

Sebastian abrio su chat—. Estela estaba casi segura de que Jimena no la habia aventado, así que investigo y resulta que una loca con mascara fue la responsable.

Fruncí el ceño—. ¿Cómo sabes de todo esto?

—Me sorprende más que tú no lo sepas. —Aprete la quijada—. Deben mejorar esa comunicación de pareja. —Por más que me duela, tiene razón—. En fin. Ella me utilizo como su asistente en la madrugada. Admito que tiene un carácter impenetrble cuando se lo propone, ¿verdad? —sonrió—. Me agrada. —Puso el celular en la mesa. Dio clic al video, el cual se reprodujo al instante y capto la atención de Adler que en ningun momento se metio en nuestra conversación, pero sin duda estaba intrigado.

La camara grabo la pelea de ambas. También un empujon por parte de la rubia que hizo tambalear hacia atras a mi novia, pero sin tirarla al vacio. Las dos parecian molestas (mi culpa, claro esta), se dieron la espalda y entonces Jimena acaricio el regalo que Estela le otorgo, lo miro con cariño, con tristeza, se lo acerco al corazón y en cuanto se iba a dar la vuelta…, una mujer pelirroja se acerco corriendo hacia Estela, empujandola.

Sentí una intensa ira por ver la manera en que esa mujer tomo con tanta calma sus acciones; viendo a Estela desde arriba, ladeando la cabeza, tarareando una canción de cuna, hasta que Axel apareció intentando acertarle un golpe que ella

esquivo y termino por darle una patada en el aire. Sin duda a sido entrenada. Después se le aproximo e inclinó la cabeza, observandolo.

De pronto sus palabras me provocaron nauseas. <<Hola, traidor.>> Mierda, mierda, mierda. Uno no tienen que ser my inteligente para saber lo que esta pasando. De inmediato me dispuse a leer el mensaje de Daniel que había llegado hace un rato, donde relataba todo lo que yo desconocía.

La respiración se me torno pesada. Me levante—. Tenemos que irnos—ordene a Armando—. No puede estar sola ni descuidada. En cualquier momento podría atacar.

—Cristian—llamo—, necesito tu respuesta.

—Vete al carajo con tus…

—¡Cristian! —gritó Sebastián, expresando angustia en su rostro—. ¡Cristian! ¡Mira esto! —Mostro la pantalla de su celular. Ahogue un suspiro asustado ante la foto. Axel, Daniel, Diana y…, mi Estela. Atados. Sometidos. Me dolió la mandíbula al tensarla cada que escaneaba el rostro herido e inconciente de mi novia.

—¿Qué mierda esta pasando? ¡¿Por qué te llego a ti?! ¡¿Qué tienes que ver con todo esto?!

—¡Yo nada idiota! Eso debería preguntartelo a ti. ¡¿Por qué tienen a mi Diana?!

Carajo… Es verdad. Centrate. ¿Qué hago ahora? No tengo suficiente poder ni apoyo. Sentí una leve cantidad de sangre recorrerme los dedos al clavarme las uñas en las palmas—. Lo haré. —Lo mire—. Seré tu heredero, pero a cambio quiero todo lo que tengas para protegerla.

Él sonrió—. ¿Aunque eso te cueste la vida?

No titubee ni en lo más minimo—. Aunque eso me cueste la vida.




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