Estela
A punto de llegar a la salida fui interceptada por una mujer, la cual sin estar satisfecha me pateo la espalda y luego el abdomen una, dos, tes, cuatro veces. Aprete los puños casi hasta enterrarme las uñas—. No sabes cuanto tiempo espere esto. —Me empuje a los cristales, los cuales al romperse se terminaron incrustando algunos de ellos en mi cuerpo. Jale aire desesperada, ardiendo por dentro debido al dolor. Solte un pequeño chillido, retorciéndome—. Quiero que mueras…
—¡Ah! —Queje a duras penas.
—Aunque no pueda salvarme…
—Mmmm —La miré y me arrepentí al instante. ¿Qué les hice? ¿Qué fue lo que hice para ganarme tal desprecio? Tanto odio y tristeza en esos ojos oscuros, en ese corazón, en esa alma. Debo ser una horrible persona.
— Aunque eso signifique morir. ¡Quiero que tú primero lo hagas! —Volvio a lastimarme en la misma zona.
<<¿Cómo te haces llamar? Estela, ¿verdad? >> Solloce. ¿Quién soy? ¡¿Quién mierda soy?! ¡¿Qué carajos les hice!
—¡Estúpida! —Esteban le solto un puletazo en la mejilla—. ¿Qué parte de la necesitamos con vida no entendiste?
Frunci el ceño—. ¡¿El único que puede dañarla eres tú? —cuestiono furiosa—. ¡¿Todavia le tienes carño?! ¡¿Aún después de todo?!
Recibio otro golpe—. ¡Callate! Esas son las ordenes, no eres nadie para cuestionarlas. Además, piensa en tu hermano. —Agacho la cabeza—. Si me ayudas. Sera uno de los primeros en recibir el tratamiento. —Abrió la boca de la sorpresa—. Así que compórtate.
Esteban se arrodillo para estar a mi altura—. Hay que aprovechar para sacarla de aquí. Ese Wilson no tardara.
¿Wilson?
—Trae el auto. —La mujer se apresuro—. Esta bien, niña. Vendras con nosotros y por fin cumplirás con tu destino.
Temble al rememorar los hematomas. Me sujeto de la muñeca y alzo de forma brusca, tratando de incoporarme, pero el dolor de las costillas me mantuvo inclinada. Aprete con mi mano libre el abdomen, ya que sentía que si no tenia un soporte los huesos se me saldrían del lugar.
Me empujo, provocando que cayera de rodillas casi al borde de la salida.
—¡Levantate! —gritó—. ¡Levantate! —Por un instante me recordó a Marcela. Me estremeci—. ¡Levantate! —Lo intente; sin embargo, las piernas no me ayudaron. Presione más el abdomen—. ¡Levan…! —S vio interrumpido por una tos espantosa de mi parte que me dejo un sabor metálico en la boca. Sangre. Respire entrecortada. Algo no andaba bien en mis pulmones…
Hace unos años, Marcela también me fracturo las costillas, pero ahora se sentía mucho peor. Ni siquiera tengo fuerza para levantarme.
Esteban continuo mirando en silencio, inhalando y exhalando con fuerza e impotencia.
Voy a morir. El solo pensamiento me estrujo el corazón. Voy a morir. Llore. }—Niña, niña. —Me agarro la cara, inspeccionándome—. Cálmate. Respira despacio. Te llevare al hospital. —Si no supiera que en realidad me necesita con vida diría que se preocupa por mí.
—¡Esteban! —Él volteo ante la voz—. ¡Déjala en paz! —Le arrojo un cuchillo que le abrió más la herida de la mejilla, la cual se limpio sin gesto de dolor. Al contrario, le dedico una mirada sombría.
—En serio…—suspiró—, no te rindes.
El rubio lo ignoro, creando una expresión angustiada al verme en el suelo—. Aguanta, por favor—rogo—. Prometo sacarte de aquí. —Se lanzo contra Esteban con una navaja en cada mano, enfrentándose cuerpo a cuerpo. De pronto, Esteban lo sujeto de la muñeca e hizo presión, dejando el perturbador sondo de un “crack”, pero aun así, Axel no solto su arma. En cambio lo ataco con la otra mano para después agacharse, estirar una pierna y dar media vuelta, derribándolo—. ¡Ahora! —grito.
En eso salió Cristian disparando directo Esteban; sin embargo, la mujer de hace un rato se puso enfrente, utilizando su cuerpo como barrera. De inmediato Cris se detuvo.
—Mi hermano…—La mujer susurro antes de morir con los ojos abiertos, llenos de una profunda tristeza.
¿Cuánta jodida suerte tiene este maldito? ¡¿Cuántos van a sacrificarse por él?! O peor, ¿a cuántos va a sacrificar?
Trate de pararme para poder ir por la pistola que había dejado caer la mujer—. ¡No te muevas! —ordenó Axel—. Quieta. Esa herida va a empeorar si te mueves. —obedecí.
Cristian se ve exaltado y demasiado enojado. Mira a Esteban con tanto desprecio que podría ser capaz de matarlo ahora mismo, pero algo lo detiene por más que desee seguir sus instintos de venganza. Sin dejarle de apuntar, continua caminando hacia mí. Al llegar lo primero que hace es soltar un suspiro y besarme la frente—. Vas a estar bien.
Cerre los ojos, dejando fluir las lagrimas. Por fin, termino.
—Esteban Warren—dijo Cristian devolviendo su atención al hombre—. ¡¿Qué mierda crees que estas haciendo?!
Warren… <<Sebastián es un Warren, ¿no?>> Ahogue un grito. ¿Es su padre?
Se rio—. Oh mierda. Creí que era mentira, ¿sabes? —aumento la fuerza de su risa hasta convertirla en carcajadas—. El amigo de mi hijo resulto ser el enemigo. —Lo inspecciono de pies a cabeza—. Debí ponerte más atención. —Arrugo el entrecejo—. ¿Quién hubiera dicho que eran dos?
#18323 en Novela romántica
#4858 en Thriller
#1885 en Suspenso
un romance para la supervivencia., peligro mentiras suspenso accion, secretos de un pasado
Editado: 24.02.2026