En el nombre del amor; sacrificios

Capítulo 7

Estela

Es un hombre misterioso, por no decir extraño.

—¿Sabes a dónde nos lleva? —pregunta Jimena, tan bajito que creo no la escucho, pero con el eco de estos pasillos lo dudo—. Esta muy vacío. —Recorro con la mirada el mismo espacio que ella, percatandome de unas líneas en la pared. Trate de decifrar lo que parecía ser un dibujo, pero en la oscuridad fue difícil—. Rápido. —Me jalo del brazo hasta llegar a Adler, quien se encontraba abriendo una puerta.

— Es una vieja habitación que termino convertido en un atico—dijo él mientras dejaba a la vista varios muebles apilados y justo en el centro..., una enorme fotografia—. Pasen.

Jimena nego—. No necesito escuchar tus excusas del por qué tu hijo no debe asumir su responsabilidad. Ni el cómo tú tampoco lo hiciste. —señala con un hilo de voz quebrado—. Sasha te amaba.

Adler bajo la cabeza. Casi podría creer que se sentia arrepentido en ese momento. Volvio a verla—. Esta es la verdad de todos. Si la quieres escuchar, eres bienvenida. —Se giro hacia mí—. ¿Vienes?

Asenti. Lo que más queria eran respuestas, quizá estas no son las mías; sin embargo, son del hombre que amo. Y si me acerca más a comprenderlo, lo hare.

Nos acercamos a la foto. Un hombre mayor de expresión cálida acompañado de otros dos hombres de mediana y corta edad; al instante supe que el más pequeño se trataba de Adler.

—Mi padre—señalo al señor de mediana edad que tenia una expresión seria—, mi abuelo—a diferencia de su padre, este sonreí mucho—, y yo. —Un Adler de al menos un año—. Era el día de la boda de mi abuelo. Estaban tan contentos a pesar de que fuera una ceremonia sencilla. —Toco la imagen—. Se negó por muchos años a tocar una pizca de la fortuna de la familia de su esposa. Es lamentable que las cosas cambien. —De pronto encendio la luz, dejando a la vista las fotos de las démas paredes, mientras en el suelo abundaban cajas llenas de resplandecientes joyas de oro—. Lo que tenemos a nuestro al rededor fue la recompensa de un hombre que prefirio la ambición y el poder a cambio de la vida de su amada mujer.

El cuarto parecia haberse detenido en el tiempo. Un jarrón de porcelana roto a lado del escritorio de madera lleno de golpes, la cama desecha con las sabanas sucias y algunas prendas de ropa destrozadas a lado de muchos muebles o al menos lo que quedaba de estos.

—Como lo dijo Jimena, mi abuelo amó mucho a su Di Nardi. Era su adoración, pues llego en un momento donde se sentia solo después de perder a mi abuela. —Hizo que vieramos otra foto, la cual estaba arriba de la cama—. Juliet Di Nardi. —Una mujer rubia de ojos oscuros, mostrando un porte lleno de presencia debido al vestido verde oscuro que delinea un cuerpo en forma de reloj de arena. Era preciosa.

—Abuela...—murmura Jimena al acercarse—. Somos iguales. —Suelta al aire, más para sí misma que a nosotros.

Aunque la mujer de la imagen tenga un semblante serio, es verdad que parece incluso ser el mismo retrato de Jimena unos años adelante.

Adler aparto algunas cosas para sacar una polvorienta caja. Después de unos cuantos estornudos nos mostro otra foto donde se encontraba su abuelo con otra mujer de más joven edad y hermosa sonrisa—. Mis abuelos sufrieron mucho de temas económicos y por lo que sé, nunca se casaron, pero se tenian el uno al otro. Al menos era lo que siempre me decia. Su primera esposa le enseño a amar a alguien y la segunda a amar la vida. —Señalo a la mujer—. Se llamaba Beatriz y fallecio cuando nacio mi padre. Tenia solo 22 años cuando mi abuelo por la perdida quedo sumergido en un cáracter complicado hasta que conocio a Juliet. —Miró a Jimena—. La llegue a conocer, a llamarla abuela y a ver como se apagaba. Entiendo que nos odies porque somos del apellido Wilson, pero el pasado que ellos tuvieron no tuvo que definir el futuro de los siguientes.

Ella apreto los labios. Trago su dolor.

Adler suspiro—. Los Di Nardi se opusieron a su compromiso, igual a su boda, pero no les importo. Aunque, Juliet era la adoración por ser la hija más pequeña de sus cuatro hermanos, la más generosa, bondadosa y carismática, por lo que no la dejaron desamparada con un hombre que solo le ofrecia una aislada casa. Ambos junto con mi padre fueron acogidos de mala gana por la familia Di Nardi, y estos pronto se dieron cuenta que mi abuelo era bueno para los negocios, así que comenzaron a involucrarlo, pero mi padre dice que no fue de la manera en que se lo esperaban. —Se rió de una forma amarga—. Mentir, engañar, dañar, traicionar... ¿por qué todo lo malo se nos da tan bien? —Respiro profundamente antes de terminar de sacar todos los cuadros de Juliet. Unas intactas, otras destrozadas—. Como toda relación algo siempre se rompe. "Se amaban; pero ella búscaba al hombre que amaba sin éxito de encontrarlo a pesar de estar en su misma cama." Fueron las palabras que usaba siempre mi padre para explicarme lo que pasaba entre ellos, porque no les he dicho. —Busco debajo de la cama otra caja más cuidada. Lo ayude a arrastrarla hasta nosotros y con una prenda sacudimos un enorme carpeta de fotos. Paso varias páginas, riendo entre ellas hasta encontrar una en especifico—. Les presento a Alessandra, mi madre.

Los mire simultaneamente. Sonreí.

—¿Qué? —pregunto.

—Ya veo de donde saco Cris ese lunar en el cuello.

—También tiene uno en la muñeca izquierda. —Enseño el suyo al levantar parte de su camisa.

—No es verdad. —Ambos nos quedamos quietos—. No recuerdo haberle visto de niños ninguno de esos lunares.

Intercambiamos miradas. Entendimos lo mismo. Jimena hablaba del hermano de Cristian; el verdadero Wilson. El semblante frio aparecio otra vez en el rostro de Adler—. Mis padres se casaron jovenes, alejados de ambas familias para no involucrarse de los turbios negocios; sin embargo, la desgracia llega aunque uno intente evadirlo. —En otra página se encontraba la familia completa—. Mientras nosotros disfrutamos de la vida sencilla, el abuelo se sumergia en el fondo de la ambición con apuestas, extorción, muerte... ¿cómo lo sé? —Frunció las cejas, sumergido en el recuerdo—. Una noche de lluvia toco en nuestra casa, estaba en total shock, sin podernos explicar lo ocurrido. Fueron horas después que lo supimos, cuando parte de la familia Di Nardi fue a gritarle; "asesino" "mal agradecido" "cobarde". Resulta que habian secuestrado a Juliet para extorcionarlo y como nunca contesto, la asesinaron.




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