Milán seguia siendo la misma.
Las calles, la academia, el sonido de las espadas chocando.
Todo parecía estar en su lugar.
Exepto nosotros.
A veces pienso en aquel primer día y me cuesta creer cuánto puede cambiar una historia desde entonces.
Si alguien me hubiera dicho que aquella persona terminaría siendo tan importante para mí, probablemente me habría reído.
Pero algunas historias nos empiezan como uno espera.
Y la nuestra...
Definitivamente tampoco.