En Guardia

SEI MINUTI DI RITARDO

~ Ayliz ~

-¿Por qué me dices imbecil?- dijo un poco alterado.

-Porque lo eres. Por tu culpa me caí y, en lugar de ayudarme, solo me gritaste- respondí con claro enojo en mi voz.

-¡Yo no te grité! tú eres la que estaba parada ahí como una tonta.

-¿Y eso te da derecho a tratarme así?

-¡Si hubieras estado pendiente de por dónde caminabas, no habríamos chocado!

-Tú eres el que iba corriendo como si su vida dependiera de ello.

-¡Porque estaba llegando tarde!

-Eso no es mi problema.

-¡Claro que sí! ¡por tu culpa llegué tarde!

Lo miré incrédula.

-¿Por mi culpa?

-¡Sí!

-Tú fuiste quien chocó conmigo.

-¡Porque tú estabas en medio del camino!

-Y tú ibas corriendo sin mirar por dónde pasabas.

-¡Tenía prisa!

-Pues deberías haber salido antes.

Se quedó mirándome, claramente indignado.

-¡Yo nunca llego tarde!

Levanté ligeramente una ceja.

-Nunca digas nunca.

-¡No, en serio! ¡Nunca llegó tarde!

-Acabas de hacerlo.

-¡Por seis minutos!

-Siguen siendo seis minutos.

-¡Precisamente! ¡seis minutos que no deberían haber ocurrido!

No pudo evitar mirarlo con incredulidad.

-¿Estás haciendo todo este escándalo por seis minutos?

-¡No entiendes!

-No, definitivamente no.

-¡Para mí llegar tarde es una falta de respeto! ¡Siempre llego a tiempo, incluso antes!

-Pues hoy no.

-¡Porque tú...!

-No- lo interrumpí con calma-.Porque tú tuviste un inconveniente y después chocaste conmigo. Aceptarlo no te va a matar.

Parecía todavía más molesto.

-¡Y ahora resulta que también eres experta en puntualidad!

-No. Solo se mirar un reloj.

Se quedó callado durante unos segundos.

Después pareció recordar porque estaba allí.

-Y hablando de cosas que deberías entender, ¿podrías bajar el volumen de tu música?

-Ya te dije que estaba a punto de irme a dormir.

-¡Eso dijiste, pero la música sigue sonando!

-Entonces probablemente sea porque todavía no me he dormido.

-¡Son las 9:37 de la noche!

-Lo sé. Tengo reloj.

-¡Tenemos casas bastante cerca! ¡No puedes poner la música de ese volumen!

-No está tan alta.

-¡Sí lo está!

-Para ti.

-¡Se escucha perfectamente desde mi habitación!

-Entonces cierra la ventana.

Me miró como se acabara de decir la cosa más absurda del mundo.

-¡¿Ese es tu argumento?!

-Es una opción.

-¡Eres realmente insoportable!

-Y tú sigues aquí discutiendo conmigo.

-¡Porque necesito dormir!

-Pues ve a dormir.

-¡No puedo dormir con esa música!

-Entonces tenemos un problema.

Nos quedamos mirándonos durante unos segundos.

Estábamos demasiado cerca y la atención entre los dos era cada vez más incómoda.

Yo ya estaba cansada de aquella discusión.

-¿Terminaste?

-¡No!

-Yo sí.

Entré a la casa y, antes de que pudiera decir algo más, cerré la puerta en su cara.

Escuché que grito algún italiano que no logré entender, y la verdad no me molesté en averiguar qué había dicho.

Supuse que, después de aquello, finalmente se iría.

~~~

Ya estaba acostado en mi cama, intentando olvidarme de la discusión.

Aunque, por alguna razón, mi mente seguía regresando a ella.

<<Vaya qué atractivo es.>>

-Cállate. Odio a ese imbécil.

<<No puedes negar que es atractivo.>>

-Puedo.

<<No.>>

-Sí

<<No.>>

-Sí

<<Está bien, entonces no es atractivo.>>

-Exacto.

<<Pero ambas sabemos que estás mintiendo.>>

-¿Puedes dejar de hablar de él?

<<Podría.>>

-¿Y?

<<No quiero.>>

-Eres mi conciencia, no se supone que debes obedecer.

<<Supongo.>>

Suspiré y me giré en la cama.

-Es un idiota.

<<Eso no responde a lo que dije.>>

-¿Qué quieres que diga?

<<Qué te parece atractivo>>

-No.

<<Bien.>>

-Bien.

Por fin hubo unos segundos de silencio en mi mente.

<<Aunque podrías vengarte.>>

-¿Vengarme?

<<Sí. Él quiere que bajes la música, ¿no?

-Sí.

<<Entonces haz lo contrario.>>

Me quedé pensando.

Era una idea bastante infantil.

Pero también era bastante tentadora.

-Tienes razón.

Me levanté de la cama, bajé las escaleras llegando a la sala. Tomé mi celular y subí el volumen de la música tanto como pude.

Solo esperaba que mis otros vecinos no terminaran enojándose conmigo.

Después de unos minutos, subí nuevamente a mi habitación, me puse unos tapones para los oídos y volví a acostarme.

Sonreí satisfecha.

La música continúa sonando durante toda la noche.

~~~

~ Eiden ~

Esa maldita mocosa había puesto la música todavía más fuerte.

Me era imposible dormir.

Me senté en la cama mirando hacia la pared que separaba nuestras casas.

<<Tu la provocaste. No era necesario recordar lo que pasó en el aeropuerto.>>

-Eres mi conciencia, ¿no sé supone que debes apoyarme?

-Ademas, ¿Cómo no iba a recordárselo? ¡Por su culpa llegué tarde y odio llegar tarde!

<<Llegaste tarde porque tuviste que ir al baño.>>

-Eso no importa.

<<Claro que importa.>>

-¡No! Si no hubiera chocado con ella, habría llegado a tiempo.

<<Eiden, fueron seis minutos.>>

-¡Seis minutos de retraso!

<<Exactamente.>>

-¡Yo nunca llego tarde!

<<Hoy sí.>>

-Fue una excepción.

<<Una excepción que te tiene despierto a estas horas.>>




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