En Guardia

UN NUOVO GIORNO

~ Ayliz ~

Hoy era mi segundo día en la academia, y no iba a permitir mis nervios me jugarán una mala pasada de nuevo.

Estaba decidida a ser una de las mejores.

~~~

-Vamos Ayliz, tu puedes hacerlo. Lo has hecho antes, no dejes que tus nervios lo arruine.- me dije a mi misma en un intento de tranquilizarme.

-Bien, comencemos con el calentamiento- Dijo Derek sacándome de mis pensamientos.

Comenzamos con el calentamiento. Trote suave, desplazamiento y movilidad articular.

Luego Derek nos llamo y todos nos acercamos a él quedando reunidos en el centro de la pista.

-Perfecto. Ahora van a ubicarse alrededor de la pista, en parejas, y comenzaremos con ejercicios de distancia- indicó Derek.

Todos comenzaron a buscar pareja y ubicarse como direct les indicaba.

Yo no conocía muy bien a nadie. Después de todo, era mi segundo día y socializar no se me daba muy bien.

Decidí jugar a la fija: esperar a que todos estuvieran en pareja y practicar con quien quedara solo.

Después de unos minutos, todos mis compañeros ya tenían pareja. Solo faltaba yo. O eso creía.

-Ayliz -me llamó Derek-. ¿Sabes dónde está Eiden?

-No lo sé. Tal vez esté en...

-Aquí estoy- habló Eiden detrás de mí.

-¿Dónde estabas?- pregunto Derek.

-Esta a en el baño.

-Bien. Chicos, practicaran juntos.

El simple hecho de pensar en practicar con él me fastidiaba.

Así que comencé a pensar en excusas para no tener que quedarme con él.

-Profesor, no quiero llevarle la contraria, pero creo que Eiden y yo no estamos al mismo nivel- dije, fingiendo preocupación-. ¿No cree que sería mejor que cambiáramos de pareja?

-¿A qué te refieres con que no estamos al mismo nivel?

Me giré lentamente.

Pude ver a Eiden detrás de mí, con una expresión de indignación tan evidente que juro que pagaría por volver a verla.

-Ayliz, ambos son buenos y pueden trabajar juntos sin problema.

-Profesor, en serio creo que deberíamos cambiar...

-No. Todos ya comenzaron con la práctica y no haré ningún cambio. Además, deberían comenzar ahora mismo porque ya están atrasados.

Derek se giró y se alejó, dejándonos solos.

Mire a Eiden.

Él me miró a mi.

Perfecto. Justo lo que necesitaba.

-Explícate.

-¿Qué debería explicar?

-El porqué crees que no estamos al mismo nivel.

-Seré honesta contigo.

-Bien.

-No pareces muy buen esgrimista.

-Te aseguro que soy mejor que tú.

-No te creo.-

Bien- se cruzó de brazos y me miró con superioridad-. Comencemos a practicar. Demuestra que eres mejor que yo, tonta.

-Perfecto. Deberías aceptar tu derrota desde ya, imbécil.

Nos colocamos en guardia.

Sostuve la espada frente a mí y esperé su primer movimiento.

Eiden avanzó.

Su movimiento fue rápido. Retrocedí justo a tiempo para mantener la distancia.

No está mal.

Volvió a avanzar.

Esta vez esperé a que estuviera lo suficientemente cerca antes de atacar.

Lancé una estocada, pero Eiden la esquivó con facilidad.

Fruncí el ceño.

Tuvo suerte.

Volvimos a colocarnos en guardia.

Atacó de nuevo. Esta vez logré bloquearlo, pero la fuerza de su ataque me hizo retroceder un paso.

Definitivamente era bueno.

Aunque jamás pensaría decírselo.

Aproveché un descuido y ataqué. Eiden bloqueó mi estocada por muy poco.

Bien. No es tan bueno como cree.

Seguimos intercambiando ataques y defensas. Cada vez que creía haber encontrado una abertura, él conseguía anticiparse.

Y eso empezaba a molestarme.

No porque fuera mejor que yo.

Sino porque estaba empezando a sospechar que quizás sí lo era.

~ Eiden ~

No esperaba que fuera tan rápida.

Ayliz volvió a colocarse en guardia. No podía ver su rostro, pero no necesitaba hacerlo para saber que seguía igual de desafiante.

Avancé y lancé una estocada.

La bloqueó.

Nada impresionante.

Volví a atacar.

Esta vez esquivó el movimiento y respondió con una estocada que apenas alcancé a bloquear.

Tuve un mal ángulo.

Seguimos.

Ella avanzaba con seguridad, sin desperdiciar movimientos. No parecía estar improvisando. Cada vez que intentaba acercarme, ya estaba preparada para defenderse.

Era buena.

Pero no iba a darle el gusto de reconocerlo.

Aumenté el ritmo.

Ella hizo lo mismo.

Y por primera vez desde que comenzó el combate, dejé de pensar en demostrarle que era mejor que ella.

Solo estaba intentando seguirle el ritmo.

~~~

Cuando terminamos, estaba exhausto.

Era buena, pero no pensaba admitirlo.

Y estaba más que claro que ella había ganado.

Pero eso era algo que tampoco iba a admitir.

—Impresionante, aunque esperaba más de ti.

—¿Qué dices?

—Solo digo que presumes mucho y ofreces poco.

—Acéptalo. Soy mejor que tú y no eres capaz de reconocerlo.

-SÍ claro, como digas.

~~~

Volvi a casa muy cansado.

Tenía mucho sueño, pero no me era posible dormir.

No paraba de pensar en como superarla.

Segui así un par de horas más hasta que el sueño me venció.




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