Al final, los dos se dieron cuenta de mi ropa manchada de sangre.
Salí huyendo de la habitación; no podía soportar la vergüenza.
Tenía muchas ganas de llorar.
I felt so embarrassed…
Era demasiado.
No quise salir del cuarto, pero mi tía me pidió que la acompañara al mercado y aquí es donde me encuentro con ella.
—Vania, cuéntame —dice mientras recoge unas frutas y las mete en una bolsa—. ¿Quién te enseñó a hablar español?
—Tenía una nana… her name was Luisa —respondo—. Ella me cuidó desde que era bebé. Siempre me hablaba en español. Actually, con ella era la única persona con la que hablaba español.
—¿Era?
—Luisa falleció en un accidente —respiro hondo—. It still hurts.
Mi tía termina de pagar a la vendedora y seguimos caminando.
—Entiendo ese sentimiento —dice con voz triste—. Shahid, mi difunto esposo, también falleció. Su partida me dolió tanto que no comí por tres días.
—Shahid… —murmuro— That’s a beautiful name.
Quiero cambiar el ambiente.
—Sí —ríe un poco—. Él nació en India. Ahora que lo pienso, a mi hermana y a mí siempre nos gustaron los extranjeros.
Sonrío apenas, entendiendo la indirecta: mi papá es estadounidense.
Pero dejo de sonreír al recordar que no he recibido ninguna llamada suya desde que llegué aquí.
I’ll text him later, me digo.
—Por cierto —pregunto—, do you have photos of my mom when she was young?
—¡Claro que sí! —su rostro se ilumina—. Cuando lleguemos a casa te mostraré mi álbum de fotos.
Después de eso, la sigo acompañando y descubriendo frutas que no sabía que existían.
So many weird fruits…
Al llegar a la casa de mi tía me siento muy cansada, pero mis ganas de ver las fotos de mi mamá hacen que lo ignore.Como una niña pequeña, le insisto que me muestre el album.
—Please, can I see them now?
Ella ríe y asiente. La sigo hasta su habitación y me entrega un álbum demasiado grande.
—I’ll take it to my room.
—De acuerdo, cualquier cosa estaré en la cocina.
Camino rápido hasta mi habitación. Esta vez me aseguro bien de que sí sea la correcta. Entro, me acomodo en la cama y abro el álbum.
La primera foto es muy antigua, pero se ve claramente a dos bebés gemelos en brazos de una señora que supongo debe ser mi abuela.
Twins…
En las siguientes fotos ya son niñas, de unos seis años. Ambas están vestidas igual y no puedo diferenciar cuál es mi mamá.
—¿Cuál eres tú, mamá…?… —susurro.
Sigo pasando páginas hasta llegar a una foto de cuando son adolescentes. Mi corazón se acelera.
Las gemelas están siendo abrazadas por dos chicos. Los cuatro sonríen.
Pero esos chicos no son mi papá…ni Shahid.
Aunque nunca he visto el rostro del difunto esposo de mi tía, sé que no es él.
Porque los chicos de la foto son Valentín y César.
What…?
Mi respiración se vuelve lenta.
—Esto no tiene sentido… —murmuro.
Y por primera vez desde que llegué a Kana, siento que algo no encaja en absoluto.
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Editado: 26.12.2025